Crece tormenta en torno a novia de Wolfowitz

El presidente del Banco Mundial contrató a su pareja por casi doscientos mil dólares mensuales.

Emad Mekay
IPS

La polémica que rodea al presidente del Banco Mundial, Paul Wolfowitz, por el alto salario que paga el organismo a su novia, Shaha Riza, se incrementó este lunes por nuevas revelaciones sobre pasadas irregularidades de la funcionaria.

Según el no gubernamental Government Accountability Project (GAP, Proyecto para la Responsabilidad del Gobierno), con sede en Washington, que investigó el caso desde el comienzo, fuentes internas del Banco confirmaron que Riza nunca había solicitado ni recibido permiso del organismo para trabajar en el SAIC, el mayor contratista de defensa del gobierno de Estados Unidos cuando Wolfowitz se desempeñaba como subsecretario de Defensa.

La revista Vanity Fair, en su edición de marzo, informó que Riza había sido descubierta recibiendo cheques por su desempeño como experta en Medio Oriente para SAIC, cuando esta compañía brindaba servicios de inteligencia al Pentágono antes de la invasión estadounidense a Iraq, el 19 de marzo de 2003.

“Es una flagrante violación a las normas del personal del Banco Mundial, que exigen a los empleados informar de todas las actividades profesionales externas ante el Comité de Intereses Exteriores, a los efectos de impedir conflictos de intereses”, señaló el GAP en un comunicado de prensa.

Este tipo de “empleo paralelo oculto” por lo general no justifica un despido en el Banco Mundial, pero despierta preocupación en el personal.

“Considerando que Riza, según se informa, ya estaba involucrada sentimentalmente con Wolfowitz en ese momento, que la guerra en Iraq era inminente, que SAIC era un contratista de defensa, y que el Banco Mundial tuvo proyectos activos en Iraq, probablemente existieron múltiples conflictos de intereses”, señaló la directora de programas internacionales del GAP, Beatrice Edwards.

Esta revelación llega pocos días después de que se confirmara que la Junta del organismo multilateral no estaba al tanto de los generosos aumentos de salario que recibió Riza pese a que se encontraba en una “misión externa” en el Departamento de Estado (cancillería) de Estados Unidos.

Como las reglas del organismo multilateral prohíben que parejas se supervisen entre sí o tengan la misma autoridad, tras la llegada de Wolfowitz a la presidencia del Banco en julio de 2005, Reza fue removida de su cargo en la Oficina para Medio Oriente y África del Norte y derivada a una tarea exterior en la cancillería estadounidense.

Datos del Banco obtenidos por el GAP y divulgados la semana pasada muestran que Riza recibió un aumento de 47.300 dólares en su salario (35,5 por ciento) cuando Wolfowitz asumió el cargo de presidente. Este aumento fue seguido por otro el año pasado de 13.590 dólares (7,5 por ciento). Su sueldo actual es de 193.590 dólares.

“Si las reglas del personal del Banco Mundial hubiesen sido respetadas, ella no habría recibido aumentos mayores de 12 y 3,7 por ciento respectivamente. Su actual salario de 193.590 dólares es unos 7.000 dólares mayor que el de la secretaria de Estado (estadounidense) Condoleezza Rice”, señaló el GAP.

Miembros de la Junta aseguraron no haber sido informados.

“Fuentes internas del Banco han afirmado inequívocamente que éste no fue el caso, que los miembros de la Junta sólo se enteraron del ascenso por medio de los informes de prensa, y que están furiosos”, señaló el GAP.

Sin embargo, en una declaración a la que tuvo acceso IPS, Wolfowitz se defendió este lunes asegurando que la transferencia de Riza a una misión externa en el Departamento de Estado había sido consultada previamente con el Comité de Ética de la Junta.

“Como presidente de esta institución, asumo plena responsabilidad por las acciones tomadas en este caso. Ya he indicado a la Junta mi intención de cooperar plenamente en su análisis de los detalles del caso”, afirmó en una declaración al personal del Banco.

No obstante, el presidente del organismo no pareció dispuesto a dar todos los detalles. Como condición a su cooperación exigió el “derecho de cada funcionario a la confidencialidad”.

Wolfowitz sólo aludió al hecho de que la situación de Riza era “excepcional y sin precedentes”, y que su misión externa duraría el período de su presidencia, en lugar de los normales tres años.

Por su parte, el GAP respondió que el puesto de Riza en el Departamento de Estado nunca había sido cuestionado, y que la polémica en realidad era por el inusual aumento de salario que recibió.

“Wolfowitz no hace mención de esto, aun cuando fue su decisión”, señaló el GAP en su sitio web.

La noticia del aumento salarial para Riza primero fue divulgada por el periodista Ward Harkavy, del diario neoyorquino Village Voice, pero sólo obtuvo amplia notoriedad dos semanas atrás, a través del periódico The Washington Post. La polémica repercutió en toda la institución, donde varios funcionarios están descontentos con la administración de Wolfowitz.

Un mensaje de correo electrónico obtenido por el GAP y al cual tuvo acceso IPS demuestra que el personal del organismo multilateral está molesto por la promoción de Riza.

“Este caso le sugiere al personal que las reglas se aplican a todos menos a los que están vinculados con las más altas autoridades”, señala el mensaje, enviado por la Asociación de Empleados a todos los funcionarios del Banco.

Los empleados llamaron a la Junta a investigar el caso y “aclarar lo que parecen ser violaciones a las reglas de personal a favor de una funcionaria estrechamente vinculada con el presidente”.

La Asociación de Empleados señaló que no ha sido capaz de determinar “quién concibió y aprobó los términos de la misión externa”, aunque sí llegó a la conclusión de que “han transgredido abiertamente las reglas del personal”.

Los empleados exhortaron a la Junta del Banco explicar cómo y por qué las normas fueron violadas en este caso y a establecer un sistema que verifique su cumplimiento.

El caso es particularmente vergonzoso para Wolfowitz, quien abrazó la causa de la lucha anticorrupción.

“Es paradójico que Wolfowitz instruya a los países en desarrollo sobre la buena gobernanza y la lucha contra la corrupción, mientras hace la vista gorda a una promoción irregular y a los demasiados generosos aumentos de sueldo a su pareja”, dijo Edwards, del GAP.

Una fuente del Banco señaló que muchos miembros del personal también están molestos por la forma en que el presidente del organismo reaccionó ante el caso.

“Wolfowitz está mucho, mucho más preocupado sobre quién filtró la información que sobre cómo rectificar la situación. Está furioso”, dijo una fuente del organismo que prefirió no ser identificada.

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