La ONU y la Guerra de Baja Intensidad

¿La policía de Nueva York en misiones de paz?
Por la Redacción de APM |
El Secretario General del organismo se reunió con el alcalde neoyorquino, para hablar de la posible participación de su policía en las misiones de paz del ente mundial. ¿Qué riesgos trae esta posibilidad?
En la jornada de ayer, en una información vertida o por la agencia EFE, se dijo que la portavoz de la ONU, Marie Okabe, que el Secretario General de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), Ban Ki-moon mantendría una reunión con el alcalde de la ciudad de Nueva York, Michael Bloomberg, para conversar, entre otros temas, sobre la posibilidad de que la policía de esa ciudad participe en misiones de paz del organismo mundial.“`Tratarán (…) la posible participación de la policía de Nueva York en las operaciones de mantenimiento de paz de las Naciones Unidas`, declaró Okabe.

“Nueva York tiene unas de las fuerzas de seguridad más diversificadas del mundo y el secretario general quiere explorar posibilidades”, agregó.

Aunque reconoció que todavía no existe una propuesta específica de la ONU, indicó que en las actuales misiones de paz se requiere un componente policial firme que acompañe al despliegue militar.

“Que la policía se una a las fuerzas de paz de la ONU es una de las máximas prioridades del secretario general y quiere explorar esa posibilidad`, sostuvo la portavoz de la ONU.

Las palabras de la representante del Secretario General del órgano mundial y la posibilidad de que esos planes se materialicen, resultan por demás llamativas y preocupantes a la vez.

El escenario actual que vive el tablero internacional -luego de los hechos del 11 de septiembre de 2001- sin dudas está signado por la prepotencia militarista de Estados Unidos, que en bajo la excusa de la “lucha global contra el terrorismo internacional”, ha desplegado tropas en gran parte del mundo, sumado a las invasiones militares de Afganistán e Irak.

Muchos son los analistas que sostienen que desde aquel marzo de 2003 -fecha que se inició el ataque a Irak fuera del mandato de la propia ONU- Estados Unidos demostró sus claras intenciones de autoproclamarse el gendarme del mundo.

No solo en Medio Oriente, sino que bajo sus planes de conformar el “Imperio Americano” diseñado por los “neocons” (por cierto, augurio cada vez más lejano por los fracasos en Irak y Afganistán), los intereses de Washington en todo el mundo deberan ser protegidos bajo el paraguas de la llamada “Guerra o Conflicto de Baja Intensidad”.

Si bien este concepto fue diseñado a principios de la década del 80 por los conservadores del gobierno de Ronald Reegan, en la actualidad, bajo el mandato de George W. Bush se volvió a retomar, apuntando a las “nuevas amenazas” que según el Pentágono pueden afectar los intereses estadounidenses en el orbe.

En cuanto a estas “nuevas amenazas”, la periodista y escritora argentina, Stella Calloni sostiene al respecto: “El renovado esquema de GBI, por medio del cual se preveía la contención, represión y control -con presencia anticipada en cada lugar- de todos los conflictos sociales que surgirían en los años 90, se estructuró “preventivamente” ante los planes diseñados por ellos ( Estados Unidos) mismos en el Consenso de Washington, que derivarían en desempleo, extrema pobreza, pauperización de las masas rurales, además de reclamos en defensa de la soberanía e independencia gravemente afectadas”.

A esto también se pueden agregar como “amenazas”: Los movimientos populares, indígenas, campesinos, como así también protestas sociales de variada índole, la “inseguridad urbana”, desestabilización político-social de los países, crisis institucionales, entre otros.

Para esto los estrategas de Washington sembraron bases militares en gran parte del globo terráqueo. Según diversos estudios, se calcula que Estados Unidos posee alrededor de 737 bases militares fuera de su territorio nacional.

El papel de las fuerzas armadas estadounidenses y sus agencias de inteligencia (FBI y CIA), son primordiales en el concepto de la “Guerra de Baja Intensidad”. Pero, la intención del actual Secretario de la ONU, al convocar a la policía de una ciudad del país norteamericana, suma un nuevo factor a esta estrategia de dominio.

Una de las excusas en la que Washington lleva a cago esta modalidad de guerra son las operaciones contingentes en tiempos de paz. Estas misiones abarcan distintas operaciones, presuntamente están destinadas a emplear a las fuerzas militares en tiempos de paz para suprimir desórdenes sociales, intimidar a gobiernos hostiles, realizar operativos de asalto, ataque y recuperación, implementar operaciones de inteligencia y llevar a cabo muestras de poderío que respalden los objetivos de la política exterior estadounidense.

En estos casos, la intervención de fuerzas armadas (y en un futuro también policiales) se vincula con la imagen del país como “gendarme internacional”.

Todo esto, con el claro objetivo de seguir tratando de mantener la alicaída hegemonía estadounidense en el mundo. El control de los recursos naturales, los gobiernos y las poblaciones de distintos países, son vitales para la supervivencia del “Imperio Estadounidense”.

Entonces, la intención –premetidada o no- de Ban Ki-moon, al querer convocar a la policía neoyorquina para “misiones de paz en el mundo”, no sería otra cosa que otorgar un marco legal desde la ONU, para que las estrategias de dominio de Estados Unidos tengan una herramienta más. Algo realmente preocupante.

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