Rusia y Brasil cooperan en la exploración del espacio

Yuri Zaitsev, Instituto de Estudios Espaciales, para RIA Novosti. Rusia y el Brasil siempre han sostenido un diálogo positivo sobre cuestiones de multipolaridad, el papel de la ONU en la sociedad contemporánea, y esta comprensión mutua constituye un factor importante que impulsa el mantenimiento de las relaciones entre los dos países en muchos campos.

Rusia ha suscrito con el Brasil un convenio intergubernamental sobre la cooperación espacial, convenio que ha devenido una especie de apoyo en el campo de la explotación del espacio con fines civiles y abrió la vía para la ejecución de proyectos conjuntos con fines comerciales. El convenio reviste importancia también desde el punto de vista del régimen de no proliferación porque estipula todos los problemas de la propiedad intelectual y de traspaso de tecnologías coheteriles. Y por último, la cooperación con una potencia espacial como Rusia aumenta la confianza que la comunidad internacional tiene en la labor que el Brasil realiza en el campo espacial.

Cuando en agosto de 2003 el cohete brasileño VLS-1 explotó en la rampa de lanzamiento, fue Rusia la que le prestó al Brasil la primera ayuda, enviando allá un grupo de especialistas en cohetería cuyo trabajo resultó de mucha utilidad para determinar las causas del accidente y para adoptar medidas que excluyan la posibilidad de que la tragedia se repita.

Ahora especialistas rusos prestan asistencia en “el paso hacia otro formato” en el sistema de seguridad de lanzamientos y en el perfeccionamiento de tecnologías coheteriles. Se trata de una conversión escalonada desde propulsores de propelente sólido primero al uso de propelente mixto y luego la conversión de cohetes portadores al uso de propulsores de propelente líquido, aumentando paulatinamente su potencia hasta poder garantizar la puesta de cargas útiles en la órbita geoestacionaria.

Es de notar que Rusia posee la mejor escuela del mundo en materia de propulsores de propelente líquido. Los compran los norteamericanos para montarlos a bordo de sus cohetes pesados “Atlas”. Propulsores rusos se utilizan también por especialistas en cohetería japoneses. Por eso la participación de especialitas de Rusia en la modernización del cohete VLS-1 resulta muy valiosa para el Brasil. Se espera que ya en 2010 el cohete brasileño modernizado pueda llevar cargas útiles a la órbita geoestacionaria.

Rusia toma parte activa también en el desarrollo del cosmódromo de Alcántara. Hace algún tiempo especialistas rusos, por primera vez en la historia de la cohetería, desarrollaron originales técnicas de prelanzamiento automatizado que excluye absolutamente la presencia de personas en la rampa, desde la transportación del cohete hasta el momento del lanzamiento. Este hecho hace que las rampas de lanzamiento rusas sean las más seguras del mundo para el personal de servicio.

El Gobierno brasileño está muy interesado en ampliar las posibilidades de Alcántara en materia de lanzamientos comerciales utilizando con estos fines tanto cohetes portadores de fabricación nacional como extranjeros, lo cual podría ser un negocio provechoso para todos los participantes, Rusia incluida. El cosmódromo tiene una posición geográfica muy privilegiada en comparación con centros espaciales de otros países que se hallan situados en latitudes más altas. La proximidad de Alcántara respecto al ecuador permite aumentar en un 30-40 por ciento el peso de la carga útil que se lanza al espacio gracias a la utilización de una mayor velocidad de la rotación de la Tierra.

Gracias a una amplia gama de azimuts (direcciones) de lanzamiento, desde el Alcántara se puede lanzar satélites con cualesquiera inclinaciones, incluidos los que se coloquen en órbitas circunpolares sin que los cohetes portadores tengan que sobrevolar zonas densamente pobladas.

Hubo tiempos en que en el proceso de modernización del Alcántara se hizo mayor hincapié en el lanzamiento del cohete portador ucraniano “Ciclón-4”. Pero esa “nacionalidad” (ucraniana) no es más que nominal: sus componentes básicos se fabrican por empresas de la industria espacial y coheteril de Rusia, concretamente los propulsores del primero y segundo escalones, lo que en términos monetarios constituye más de la mitad del costo del cohete. Empresas rusas también tenían que crear el sistema de lanzamiento del cohete. El primer lanzamiento de “Ciclón-4” desde el cosmódromo de Alcántara estaba fijado para 2005 pero, como el montaje del cohete se realizaba en el territorio de Ucrania, este proceso fracasó a raíz de la “revolución naranja” en ese país. Rusia se vio obligada a suspender su participación en este proyecto. El trabaja acaba de reanudarse pero en Ucrania ha surgido otra crisis de gobierno.

En cuanto a lanzamientos desde zonas circunecuatoriales Alcántara puede tener en los próximos años un serio rival en el cosmódromo de Kourou, en Guayana Francesa. De allí se lanzará el cohete portador ruso “Soyuz-2”. Al propio tiempo, desde el cosmódromo brasileño bien podría lanzarse el moderno cohete portador ruso “Angará” que funciona a base de componentes de propelente ecológicamente puros. Este problema se está considerando ahora por especialistas rusos y brasileños. Aparte de las favorables condiciones climáticas, son momentos positivos del lanzamiento de “Angará” la posibilidad de transportar cohetes, ingenios espaciales y otro material indispensable tanto por aire como por mar. Además, el cohete “Angara´” se construye con módulos unificados de los que, a modo de cubitos, se puede “componer” un cohete de cualquier capacidad de carga, incluido el pesado cohete portador ruso “Protón”.

Estos últimos años Rusia ha logrado pasar a ocupar posiciones dominantes en el mercado de lanzamientos gracias al feliz cumplimiento del programa de modernización de sus cohetes portadores básicos. Se ha logrado aumentar sus posibilidades energéticas, elevar la precisión de puesta en órbita de ingenios espaciales y mejorar las propiedades ecológicas de los lanzamientos. Según el criterio eficacia-costo, hoy día se consideran los mejores del mundo. Rusia puede proporcionarle mucho al Brasil en el desarrollo de la rama coheteril y espacial de éste y en la realización de sus programas espaciales en lo científico y socioeconómico, y puede obtener mucho a cambio, dada la posición muy ventajosa del cosmódromo de Alcántara (a dos grados del ecuador) para lanzamientos comerciales.

Cabe fijarse también en que la cooperación espacial entre Rusia y el Brasil carece de elementos bélicos y se realiza únicamente con fines civiles. Rusia y el Brasil están interesados por igual en mantener esta cooperación en pie de igualdad y provecho mutuo en el campo coheteril y espacial, cooperación que constituye un importante componente del actual nivel de relaciones bilaterales.

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