Mandos militares de Washington avalan genocidio

EE.UU. y su juego de muerte en Irak

APM

Un reciente informe oficial revelado por la prensa estadounidense demuestra que los jefes “marines” permiten matanzas de civiles.

El informe oficial sobre la muerte de 24 civiles en la localidad iraquí de Haditha deja muy mal parados a los marines estadounidenses en Irak. Según reveló el pasado fin de semana el diario The Washington Post, el informe redactado por el general del Ejército de Tierra Eldon Bargewell acusa a los mandos de los marines de no haber hecho caso a los “obvios indicios de mala conducta” y de haber creado un ambiente que restaba valor a la vida de los civiles iraquíes. En este contexto, la muerte de civiles se consideraba entre los militares “una parte insignificante de la guerra”.

La especie fue ampliamente comentada el domingo último por el matutino El Periódico, de Barcelona, y otros medios de Europa y América Latina.

Así se entiende mejor lo que ocurrió en Haditha, el 19 de noviembre de 2005, considerada hasta la fecha una de las mayores atrocidades cometidas por el Ejército de Estados Unidos durante la ocupación de Irak.

Ese día, tras un ataque con bomba contra un vehículo militar que costó la vida a un militar estadounidense, un grupo de marines mató primero a cinco civiles que circulaban en un coche y después entraron en varias casas y mataron a mujeres y niños, en algunos casos mientras dormían.

Bargewell acusó a los oficiales de haber ignorado las noticias de las muertes de los civiles para proteger a sus hombres y a ellos mismos.

“Los testimonios de la cadena de mando durante las entrevistas de esta investigación sugieren que las vidas de los civiles iraquíes no son tan importantes como la de los estadounidenses, que sus muertes son solo el coste del trabajo, y que los marines deben cumplir su misión, sin importar a qué precio”, escribe Bargewell en el informe, elaborado en junio del 2006 y que no fue desclasificado hasta ahora a causa de las investigaciones que hay en marcha contra tres marines por asesinato y contra cuatro oficiales por no haber investigado el caso.

La investigación de Bargewell empezó en marzo del 2006, después de que en primera instancia se concluyera oficialmente que los marines no mataron intencionadamente a los civiles, a pesar de las fotos de los cadáveres que corrían entre los propios militares, recordó El Periódico.

El argumento de defensa de los marines implicados es que siguieron sus reglas de enfrentamiento al lanzar granadas y disparar a todo el mundo dentro de las casas durante una misión que, según ellos, tenía como misión incautar armas supuestamente escondidas en los domicilios registrados.

The Seattle Post-Intelligencer publicó el pasado fin de semana que Estados Unidos denegó el visado para acudir a una conferencia a Riyadh Lafta, el médico iraquí que denunció que han muerto más civiles en la guerra que lo que dicen las cifras oficiales. Según el Departamento de Estado, es solo un malentendido.

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