Rusia está por abandonar el Tratado sobre Fuerzas Convencionales en Europa

Moscú, Vladímir Simonov, RIA Novosti. Vladimir Putin “estima conveniente” establecer la moratoria al cumplimiento del Tratado sobre Fuerzas Convencionales en Europa (FACE) suscrito en 1990 entre la entonces existente Organización del Tratado de Varsovia y la OTAN.

Esta noticia inesperada y, como se puede suponer, poco agradable para los países de la OTAN, la divulgó ayer jueves Vladímir Putin en su octavo mensaje anual al parlamento de Rusia.

El presidente argumentó detalladamente este paso. A su juicio, después de que Organización del Tratado de Varsovia desapareció del mapa político del mundo el Tratado FACE perdió todo sentido. El Tratado sólo sirve de garantía de una situación inadmisible para Rusia en que ésta se ve limitada en sus acciones de desplazar fuerzas armadas generales en su propio territorio.

Moscú no sólo firmó y ratificó el FACE sino que todos estos últimos años cumplía en la práctica sus estipulaciones, hizo recordar Putin. Concretamente, desde la parte europea de Rusia se retiraron los armamentos pesados de todas las categorías. Más aun, hasta el agravamiento de la situación en la República Chechena no le sirvió a Rusia de motivo para eludir el cumplimiento de la letra y el espíritu del FACE.

Al propio tiempo, el comportamiento de la contraparte occidental del Tratado no soporta crítica, piensa el presidente ruso. Muchos de los países de Occidente ni siquiera ratificaron este instrumento después de su adaptación, alegando el Acuerdo de Estambul sobre la retirada de las tropas rusas desde Georgia y Transdniestria.

Putin declinó esta alegación como infundada, señalando dos factores: primero, la retirada de tropas es una empresa que requiere tiempo, y Rusia sí está trabajando en función de ello. Segundo, el problema jurídico del estacionamiento de fuerzas armadas convencionales en Europa no está ligado al acuerdo logrado en Estambul. En realidad, tal como Putin entiende el asunto, la OTAN se aprovecha a sabiendas del biombo del FACE para rodear a Rusia de una red de bases militares. Estos últimos tiempos ha surgido, además, otra amenaza a la estabilidad europea, a saber: la idea de emplazar en Polonia y la República Checa componentes del sistema de defensa antimisiles estadounidense. La negativa de Eslovaquia y los países bálticos a adherrise al FACE, a pesar de haber declarado esta intención, evidencia lo incorrecto del comportamiento de la contraparte occidental a este respecto.

La declaración de la moratoria por Putin fue recibida con cerrados aplausos de quinientas personas presentes entre ministros, destacados políticos, personalidades públicas y religiosas que se reunieron en el Kremlin. La moratoria durará hasta que todos los países de la OTAN ratifiquen el documento y comiencen a cumplirlo, advirtió el presidente. Es más, no descartó la posibilidad de que Rusia abandone el FACE en caso de que las negociaciones en el Consejo Rusia – OTAN sobre este problema resulten infructuosos.

El discurso de Putin ha mostrado una vez más que en Washington y en otras capitales subestiman la preocupación de Moscú por la creación del sistema antimisiles norteamericano en Europa Central. El presidente de Rusia está convencido de que el primer emplazamiento físico de armas norteamericanas en el Viejo Mundo es un tema a discutir no sólo en el marco de las relaciones ruso-norteamericanas sino que ante todo en un influyente foro europeo. Como tribuna para debatir este tema podría servir la OSCE, organización que, en opinión del presidente de Rusia, se ocupa más en “caza de pulgas” en el espacio postsoviético en detrimento de sus funciones verdaderamente útiles.

Pese al recrudecimiento de la postura de Rusia con respecto a los armamentos convencionales en Europa, el capítulo del mensaje de Putin dedicada a los asuntos internacionales se mantuvo en un tono moderado y carente de crítica acerba de que se caracterizó su memorable discurso pronunciado en Munich. El presidente exhortó en expresiones generales a mantener una nueva ética de las relaciones internacionales, relaciones libres de toda imposición a los pueblos de modelos de desarrollo democrático que les sean ajenos.

Quizás, de primer ejemplo de esta nueva ética sirva la biblioteca digital internacional cuya creación Putin, según consta, ya tiene apalabrada con George Bush.

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