¿Están los líderes de India, China y Rusia preparados para un desarrollo radical?

Rajiv Sikri

Rediff/CEPRID

El tan esperado encuentro de cooperación entre los ministros de relaciones exteriores de India, China y Rusia, celebrado en Nueva Delhi, el 14 de febrero fue, por una parte, el más reciente entre la serie de encuentros trilaterales de este nivel realizados anualmente desde el año 2002.

Sin embargo, fue la segunda reunión autónoma. La primera tuvo lugar en Vladivostok en junio de 2005. Además, fue el primer encuentro de los tres ministros de relaciones exteriores, después de que sus mandatarios se reunieran en San Petersburgo en julio de 2006, en el marco de la cumbre del G-8. El hecho de que este último encuentro autónomo tuviera lugar en una de las capitales le dio comparativamente mayor perfil y visibilidad.

Rusia ha sido el promotor más agudo y la fuerza motor de la idea de estrechar la cooperación y consulta entre India, China y Rusia. La idea de cooperación trilateral fue propuesta por el primer ministro ruso, Yevgeny Primakov, en 1998.

Fue Rusia la que auspició primer encuentro de ministros de relaciones exteriores llevado a cabo en Nueva York; así como la primera reunión autónoma en Vladivostok, y la cumbre de líderes en San Petersburgo. El entusiasmo de Rusia por la cooperación trilateral es fácil de entender. De ser igual a Estados Unidos en fuerza (en su encarnación como Unión Soviética), fue relegada con desprecio, como por error, por el Occidente, a una irrelevancia estratégica después de la guerra fría.

Las iniciativas de Boris Yeltsin para que Rusia fuese aceptada por el Occidente como parte de el fueron rechazadas. Mientras tanto, a medida que la OTAN va penetrando progresivamente el Este hacia las fronteras con Rusia, y los Estados Unidos triunfa en la toma de posiciones seguras en los países vecinos y estratégicos de Rusia, especialmente Ucrania y Georgia, los temores por la seguridad de Rusia se intensifican.

Desde el punto de vista estratégico, Rusia sabe que por sí sola no es lo suficientemente fuerte para desafiar al occidente, específicamente a los Estados Unidos. China e India son los únicos países que juegan un rol protagónico y cuentan con suficiente autonomía para ser compañeros potenciales en este acto de balance estratégico.

Rusia pensó que establecer una relación entre los tres países, facilitaría el entendimiento entre India y China. Y además, minimizaría posibles contradicciones en las alianzas de Rusia con dos de sus más importantes compañeros y le evitaría tomar decisiones comprometedoras.

El encuentro de Nueva Delhi obligará a los Estados Unidos a tener más cuidado. Años atrás, cuando los Estados Unidos arremetía contra el mundo cual gigante, estos tres países consideraron prudente no provocarlo porque el riesgo de estos países ante los Estados Unidos era mucho mayor que entre sí.

Las primeras reuniones de los tres ministros de relaciones exteriores fueron formales y carentes de substancia, con una publicidad deliberadamente discreta. Ahora ha aumentado el poder militar y económico de estas naciones, así como la confianza en sí mismos y su voluntad de desafiar la visión del mundo de los Estados Unidos, aunque esto venga acompañado de reiteradas aclaratorias de que la cooperación trilateral “no atenta contra los intereses de ninguna otra nación”.

Obviamente los Estados Unidos sigue siendo sumamente importante para estos tres países, así que no se puede culpar a los ministros de relaciones exteriores por su precaución. Al mismo tiempo, la franca y significativa intervención del Presidente Vladimir Putin en la Conferencia de Seguridad de Múnich, mas las pruebas de armas anti-satélite de China y los esfuerzos de India para acercarse a Irán y Myanmar, son señales para los Estados Unidos de que estos tres países intentan seguir una política internacional independiente que sirva a sus respectivos intereses nacionales.

La Declaración Conjunta luego de la reunión de Nueva Delhi contiene interesantes matices en este sentido. Cabe destacar que su mayor énfasis está en la convergencia de visiones en los asuntos de relaciones exteriores, más que en áreas especificas de cooperación trilateral.

Según nos informaron, en una sutil critica a la política exterior y el comportamiento de los Estados Unidos, los ministros de relaciones exteriores destacaron el “fuerte compromiso” hacia la diplomacia multilateral de los tres países e intercambiaron visiones en cuanto a “cómo se están conduciendo actualmente las relaciones internacionales”.

Las discusiones sobre el desarrollo de los acontecimientos en Irán, Irak, Afganistán, el oeste de Asia y la península de Corea, pusieron de manifiesto los puntos en común en estos temas, así como una perspectiva global que se diferencia claramente de la de los Estados Unidos. El hecho de que no se haya mencionado específicamente nada sobre los temas de la región en la Declaración Conjunta, puede ser solamente porque los ministros consideraron prudente no provocar directamente a los Estados Unidos con una declaración formal sobre estos temas.

Seguramente emergerían más áreas de convergencia estratégica entre los tres países si Rusia y China aceptasen la propuesta de India, de acoger a finales de este año, un seminario trilateral con la participación no solo de académicos, sino también de funcionarios, en el marco del surgimiento de este desarrollo geoestratégico.

En el llamado a una “mayor distribución de recursos e influencias para el desarrollo”, y sus esfuerzos por un orden mundial “más estable y balanceado” a través de la institución de las Naciones Unidas los tres países, por primera vez, han señalado que ellos también, y no solo el Occidente, deben participar en la forma en la que el mundo está siendo gobernado y cómo sus limitados recursos están siendo explotados.

El desastre en Irak y la amenazante confrontación con Irán, explican su consenso en cuanto a que la cooperación y no la confrontación, con la importante participación de las Naciones Unidas, debe dominar las aproximaciones a los asuntos regionales y globales.

Asia Central también entró en la discusión. Aunque desde mediados del siglo 20, la política exterior de Rusia, China e India estuvo orientada hacia Europa, y el este y el sur de Asia respectivamente, las circunstancias de hoy día llevan a estos tres países a observar el desarrollo de los acontecimientos en Eurasia con mayor detenimiento.

Como potencias continentales cuyas puertas traseras se abren, respectivamente en la frágil, volátil, y estratégicamente importante región de Asia Central, es perfectamente lógico que India, China y Rusia estén explorando vías de cooperación para asegurar la paz y estabilidad de la región.

Esta convergencia estratégica de estos tres países, en el ámbito de la política internacional, se evidencia en su participación en la Organización de Cooperación de Shanghái, en Asia Central, en la cual Rusia y China son miembros, mientras que India es observadora.

Dada la debilidad institucional de los países de Asia Central, hay un gran potencial de peligro que emana de esta región y que puede amenazar la seguridad y estabilidad de los tres países. Precisamente en las regiones de India, China y Rusia, que son contiguas con Asia Central, existen tendencias separatistas y acciones terroristas.

Un tema central tratado en la reunión entre estos tres ministros, es el de las acciones terroristas y separatistas que enfrentan estos países, (Chechenia para Rusia, Xinjiang para China, y Cachemira para India).

Con estos antecedentes, no fue difícil acordar que no se puede justificar ningún acto de terrorismo, independientemente de sus motivos, así como el rechazo de preferencias o criterios dobles en la lucha contra el terrorismo. Hubo acuerdo en los términos conceptuales y en la intención de desarrollar una cooperación práctica en las estructuras multilaterales y regionales a través de acciones coordinadas entre los tres países. Queda esperar a ver cuáles son las formas de cooperación concretas.

La amenaza de EEUU

Adicionalmente, la presencia militar de los Estados Unidos en la región, que parece ser perpetua, representa una amenaza incipiente, sobre la que ninguno de estos tres países puede ser optimista. El hecho de que en la Declaración Conjunta, Rusia y China hayan acordado “facilitar activamente la contribución benéfica mutua de India para la Organización de Cooperación de Shanghai”, y la reciente declaración del embajador ruso en India, señalan que India será invitada muy pronto a ser miembro de la Organización central del Asia Central de Cooperación de Shanghai. Cuando esto suceda será un tema de preocupación estratégica para los Estados Unidos, que tiende a ver a esta Organización como una alianza en su contra.

Mientras que muchas ideas de cooperación trilateral se discutieron entre académicos en numerosas reuniones organizadas los últimos años entre los tres países, no se había observado un progreso que haya ido tan lejos. Los ministros identificaron como áreas prometedoras de cooperación y colaboración la energía, la infraestructura de transporte, la salud y la alta tecnología.

Con suerte, las reuniones de alto nivel propuestas y los encuentros de negocios en India a finales de año definirán áreas prácticas de cooperación económica entre los tres países.

Si los tres países tienen la voluntad de pensar de manera creativa y audaz, la energía es un área de cooperación mutua obviamente beneficiosa. La deficiencia de energía, el rápido crecimiento y la proximidad geográfica de India y China, los pueden convertir a largo plazo en mercados confiables para la plusvalía energética de Rusia. De ser así, los vastos recursos energéticos de Rusia deberían estar disponibles para el crecimiento de India y China, en lugar de estar dirigidos principalmente a los mercados de Occidente.

La considerable energía hidroeléctrica de Siberia y el Tíbet puede servir para transmitir electricidad vía Xinjiang y el Tíbet al gran mercado de India, sólo a través de las montañas. Los proyectos de oleoductos sobre tierra, de ser posibles técnica y económicamente, podrían transportar petróleo y gas de Rusia y el Caspio al mercado de India, vía China, así como al mercado global a través de los puertos de aguas cálidas de India.

Esto podría ser más económico y evitaría los riesgos asociados con la exclusividad del traslado de energía vía marítima. China actualmente está explorando rutas alternas vía Pakistán para transportar petróleo del Golfo a China.

Se podría encontrar una ruta marítima y terrestre vía la India, que sea más confiable y segura, sobre todo si hay una dependencia reciproca – India dependería del gas de Rusia y Asia Central, que pasaría por China hasta llegar a la India; y China dependería del petróleo del Golfo, que pasaría por la India, hasta llegar a China. Es por ello que invertir en proyectos energéticos en Rusia y cualquier otro lugar, así como los acuerdos de intercambios, son otras posibles áreas de cooperación entre estos tres países.

Otra área de cooperación muy importante potencialmente, es la alta tecnología. Si estos tres países unen sus recursos y combinan sus potencialidades, podrían emerger como un núcleo alternativo de desarrollo de tecnologías avanzadas y romper con el dominio tecnológico de Occidente. La tecnología de la información y la biotecnología ya han sido identificadas como áreas que merecen atención especial.

Se ha hablado de desarrollar una aeronave nacional que pueda romper el duopolio de Boeing y Airbus, y de cooperación en el campo farmacéutico, que podría significar un desafío para el cártel de compañías farmacéuticas americanas y europeas.

Al controlar entre los tres países cerca de un trillón y medio de dólares, para intercambio exterior, India, Rusia y China han hablado de cooperación en servicios financieros.

La reunión de los ministros de Relaciones Exteriores de India, China y Rusia ha colocado firmemente la cooperación trilateral en los carriles. Habrá reuniones de relaciones exteriores con regularidad. La siguiente será en China. Ya no existe la timidez ni la duda que caracterizaban las primeras reuniones. La atmosfera de las últimas reuniones fue muy buena, sus resultados sustanciosos, y el ánimo de los participantes, optimistas y seguros.

El aumento de las consultas y cooperaciones entre estos tres países constituye el intento más serio y convincente de construir un mundo multipolar. Pero, al menos por ahora, aun no hay alianzas estratégicas. Lo que vemos es una prueba de cómo en el complejo escenario global puede haber coaliciones entre naciones basadas en temas específicos. Son los frutos de al menos uno o dos grandes proyectos, como los indicados anteriormente, los que llevarán a estos tres países a una interdependencia mutua a largo plazo, que los guiará hacia una verdadera alianza estratégica.

Es por ello que se necesitan decisiones estratégicas conscientes. ¿Están los lideres de India, China y Rusia, preparados para un cambio radical conceptual para aprovechar las nuevas realidades geopolíticas del siglo XXI?

Rajiv Sikri es un ex miembro del Servicio Exterior de la India.

Tradución: Mey Cage

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