Se acabaron los días de Musharraf

Farooq Tariq

Traducido del inglés para Rebelión por Germán Leyens

El general Musharraf no se imaginó el escenario político que ha surgido después de cinco días de la ley marcial que impuso el 3 de noviembre. Sus esperanzas de una situación normal han sido destruidas incluso después de haber utilizado la más cruenta represión contra los abogados y los activistas políticos. Habrá más sorpresas desagradables en el futuro para el régimen militar que hasta ahora estuvo acostumbrado a un control político bastante estable.

Después de los abogados, ahora emergen los estudiantes en la oposición política al régimen militar. El 7 de noviembre de 2007 hubo manifestaciones en la mayor parte de las universidades públicas y privadas sobre todo en las principales ciudades de Pakistán. “El poder estudiantil sale del sopor” intituló News International el 8 de noviembre. Todos los tribunales en todo Pakistán están paralizados y el Consejo de los Abogados de Pakistán ha anunciado una huelga indefinida hasta que se retire la nueva Orden Constitucional Provisoria (PCO). Ha habido manifestaciones diarias de abogados en todo Pakistán. Las clases medias muestran una militancia extraordinaria.

La mayoría de los periódicos en Pakistán están repletos de historias sobre arrestos, manifestaciones y huelgas de diferentes partes de la sociedad. Pero estamos en el quinto día; no se ha permitido a ningún canal privado de televisión que transmita noticias en Pakistán. Sólo se pueden ver canciones, danzas, deportes y lecturas religiosas en diferentes canales, pero no se permite ningún boletín noticioso, fuera de la Televisión oficial.

La oposición más sorprendente al régimen militar ha sido la de Benazir Bhutto. Estaba negociando con el régimen de Musharraf una fórmula para compartir el poder. Pero los movimientos de los abogados intervinieron en esa alianza perversa obligando a Benazir Bhutto a manifestarse abiertamente contra el régimen militar. Casi la mitad de los abogados arrestados pertenecen al Partido del Pueblo de Pakistán. Quedó muy poco sitio para las maniobras de Benazir y sus jueguitos con el régimen. Llamó a las masas paquistaníes a alzarse contra la ley marcial del general Musharraf. “Restauren la constitución o tendremos una larga marcha de Lahore a Islamabad el 13 de noviembre” advirtió al régimen. Esto llevó a arrestos de activistas del Partido del Pueblo de Pakistán en todo el país. No fueron tocados en la primera fase de la represión iniciada el 3 de noviembre.

La organización mediática de los empresarios y empleados también se suma al movimiento de masas después de una represión sin precedentes contra los medios electrónicos e impresos por parte del régimen.

Fue un lunes negro el 5 de noviembre para las bolsas de valores en Paskitán. La caída de las bolsas resultó en una pérdida neta de cuatro mil millones de dólares en un día, sin precedentes en la historia de los últimos 17 años de la bolsa.

Sus cercanos amigos imperialistas de EE.UU., el Reino Unido y la Unión Europea se han visto obligados a condenar por lo menos verbalmente esta imposición de la emergencia por primera vez desde el 11-S. Todas las brutales violaciones de los derechos humanos en Pakistán desde el 11-S han sido siempre un asunto interno de Pakistán para el imperialismo de EE.UU. Incluso el imperialismo australiano condena asimismo la lamentable situación de Pakistán y califica por primera vez a Musharraf de “dictador”, algo que el pueblo paquistaní ha vivido durante ocho años. Pero parece que el general Musharraf trata de mostrar sus ojos enfurecidos incluso a sus jefes, del mismo modo como los fundamentalistas religiosos se salen del control del régimen militar en Pakistán. “Nunca se puede controlar a un monstruo durante mucho tiempo,” como lo muestra la acción del general Musharraf. Holanda ha suspendido la ayuda a Pakistán y EE.UU. está reexaminando su relación con el régimen militar según informes que han sido publicados en el país.

El movimiento sigue creciendo en todas las esferas de la vida. Esto a pesar de un nivel de represión sin precedentes durante los primeros cinco días de la emergencia; su verdadero nombre es ley marcial. La policía entró en la oficina de la Comisión de Derechos Humanos de Pakistán y arrestó a más de 80 activistas sociales y políticos que estaban discutiendo su estrategia para oponerse a la acción militar. Fue algo desconocido hasta ahora, que la policía entrara a éste, el edificio independiente más prestigioso en Lahore. La policía ingresó a los edificios de la Alta Corte de Lahore y arrestó a más de 700 abogados de las cámaras de los jueces, bibliotecas, salas de abogados y de la cantina. Algo semejante no sucedió ni siquiera bajo la más brutal ley marcial del general Zia Ul Haque en los años ochenta.

Según el ministerio del interior en la provincia Punjab, 1.734 activistas políticos, periodistas y abogados fueron arrestados durante los primeros cuatro días de la ley marcial. Cifras similares han sido declaradas por los gobiernos de las otras tres provincias. Es la represión más brutal de los oponentes del régimen de Musharraf de los últimos ocho años. Los abogados y activistas políticos arrestados han sido acusados según la Ley Antiterrorista y han sido enviados a sitios alejados de sus ciudades. Nadie puede reunirse con ellos.

Un tratamiento represivo semejante ha sido aplicado a los jueces de la Corte Suprema y a las Altas Cortes de Pakistán que se han negado valerosamente a prestar juramente bajo la nueva Orden Constitucional Provisoria (PCO). Fueron colocados bajo arresto domiciliario y no se permite que sus niños vayan a las escuelas. Se ha negado el ingreso a sus casas de doctores cuando han sido llamados para tratamientos de emergencia.

La policía está allanando de modo regular casas de abogados y oponentes políticos del régimen. Pakistán se ha convertido en un Estado policial y militar en el sentido real de la expresión. Se ve a la policía por doquier en las principales ciudades. Ha habido un aumento en los robos y asaltos durante los últimos cuatro días porque la policía es desplegada sólo para reprimir la oposición al régimen.

El general Musharraf enfrenta ahora más oposición que nunca en el público en general.

Musharraf está perdiendo rápidamente su apoyo interior y externo. Casi ha perdido el apoyo de su amiga más reciente, Benazir Bhutto. Los partidos religiosos se han visto obligado a romper su prolongada relación con el régimen. Las antiguas alianzas y formaciones están en crisis. Es una crisis real del Estado paquistaní. El régimen se aísla más con cada día que pasa. Actualmente sólo dos partidos políticos apoyan al régimen: la Liga Musulmana Q y el Movimiento Muhajir Qaumi, ambos socios del gobierno militar. Pero los dos son odiados cada vez más por los ciudadanos de a pie de Pakistán.

El camino de la represión para controlar a la oposición pierde su peso con cada día que pasa. El Estado no puede reprimir todas las voces en rápido aumento que se oponen al régimen. La implementación de la agenda neoliberal a una mayor velocidad se ha caracterizado por aumentos diarios de precios y un creciente desempleo. Es el régimen brutal del libre mercado que lleva a la monopolización de la economía. El crecimiento de la economía capitalista no ha tocado fondo. El fondo es más de un 70% de una población de 160 millones.

Varios activistas de Awami Jamhoori Tehreek (AJT), Alianza de izquierdas de siete partidos y grupos políticos, están bajo arresto, incluyendo a Nisar Shah, presidente del Partido Laborista de Pakistán. Abid Hassan Minto, convocador de la AJT y presidente del Partido Nacional de Trabajadores ha llamado a todas las fuerzas de izquierda a unirse al movimiento y a combatir al régimen militar. La izquierda ya no es una fuerza insignificante en Pakistán. El levantamiento estudiantil contra el régimen es sobre todo el resultado del trabajo de las fuerzas de izquierdas y de activistas sociales radicales.

El régimen no puede durar mucho más. El movimiento se desarrolla y crece. El coraje sin precedentes de los abogados ha influenciado a muchos y toman el camino de la oposición activa.

La oposición al régimen militar se fortalecerá con la solidaridad activa de nuestros amigos y camaradas en el exterior. Los piquetes frente a las embajadas de Pakistán en todo el mundo serán uno de los medios más efectivos de oposición. No estamos solos, lo sabemos, pero necesitamos más información al respecto.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: