Tercera Guerra Mundial. ¿Qué tiene que ver con ella Irán?

Alexandr Koldobski, subdirector del Instituto de Relaciones Internacionales, para RIA Novosti. Hace poco, Nicolás Sarkozy ha manifestado inequívocamente en Washington que el problema nuclear iraní podía resolverse mediante sanciones de la ONU y la UE, pero acto seguido manifestó la disposición a mantener diálogo con Teherán.

En opinión del mandatario galo, el arma nuclear en manos de Irán es inaceptable, pero todo país está en el derecho de desarrollar la energía atómica con fines civiles.

Es difícil que tal matización le haya sido de agrado al anfitrión George Bush quien no hace mucho instó a la comunidad internacional a “impedir que Irán obtenga acceso a las tecnologías nucleares para evitar una tercera guerra mundial”. La palabra es un reflejo de la realidad en la conciencia. Partiendo de este concepto, se impone la conclusión de que Bush tiene una idea clara de la tercera guerra mundial. Así las cosas, ¿cuál sería su guión?

De todas formas, resulta difícil establecer una relación entre Irán y una supuesta guerra mundial. Irán no podrá encabezar ninguna coalición de importancia en una contienda mundial ni ahora ni en un futuro visible. Tampoco podrá generar casus belli que provoque el surgimiento y sucesivo enfrentamiento de tales coaliciones. Cualquier aventura bélica instrumentada por Irán tendría como resultado su inminente derrota y desaparición de este país del mapamundi político. Por si fuera poco, en caso de que los acontecimientos adquieran tal cariz, Irán no contaría con simpatías algunas en el mundo.

De otro lado,  no se puede descartar la probabilidad de una operación militar norteamericana en Irán. Las consecuencias de tal demencia política serían gravísimas tanto para Teherán como para Washington. Lo que sucede hoy en Iraq parecería más bien el famoso show televisivo Fort Boyard. Pero ni siquiera el golpe militar asestado por EEUU daría inicio a una tercera guerra mundial. En la tesitura actual, podría provocarla sólo un enfrentamiento directo de las mayores potencias nucleares, dando al mismo tiempo por concluida la historia universal.

En el guión de una hipotética tercer guerra mundial las posturas de Rusia y de EEUU desempeñarían el papel clave, porque sus arsenales nucleares (a diferencia de los de otros Estados, aunque sean miembros del club nuclear) desempeñan papel sistémico en el mundo contemporáneo. Sería políticamente ingenuo y formalmente incorrecto suponer que los mayores Estados permanezcan al margen de esta contienda. Las relaciones de partenariado entre Rusia y Estados Unidos descartan la probabilidad de tercera guerra mundial por definición. Pero ya que, según Bush, tal guerra es posible a pesar de todo, en igual medida sería posible un enfrentamiento militar a gran escala entre EEUU y Rusia.

En la época prenuclear todavía era válida esta sentencia del célebre pensador alemán Karl von Clausewitz:“La guerra no es solamente un acto político, sino un verdadero instrumento político, una continuación de las relaciones políticas, una gestión de las mismas por otros medios.” En cambio, en una guerra entre dos Estados poseedores de arsenales nucleares sistémicos no puede haber vencedor. Esa es su diferencia de fondo. Todos los sueños de la victoria militar son irremediablemente rebatidos ante la perspectiva de un golpe de represalia demoledor. El único problema es que el primero en propinar el golpe será el segundo en morir.

Como el tema de tercera guerra mundial es mencionado por el presidente de EEUU y las alusiones a Irán parecen descabelladas, se impone esta conclusión alarmante para Rusia: en aras de lograr sus objetivos, Washington, sin atender la opinión de otros países, está dispuesto a desatar la tercera guerra mundial. Es lo único que se deriva de lo dicho por el primer mandatario norteamericano.

La última esperanza es que haya sido un simple lapsus linguae, parecido a las tristemente famosas confusiones de Brasil con Bolivia y de Austria con Australia (pero ¿con qué se puede confundir la tercera guerra mundial?). En un caso el asunto se limitó a las sarcásticas pancartas enarboladas por los vieneses: “¡En Austria no habitan canguros!”. Pero en el otro se trata de un menosprecio soberbio por el destino de los habitantes de la Tierra, sin exceptuar a los norteamericanos. A título de colofón procede señalar que no es un menosprecio a nivel oficial sino a nivel socio-biológico, porque la tercera guerra mundial llevará implícita la desaparición de la civilización humana.

LA OPINIÓN DEL AUTOR NO COINCIDIRÁ OBLIGATORIAMENTE CON LA DE RIA NOVOSTI

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s