El imperio acechando a la gran Colombia

Luis Eduardo Saavedra
Cualquiera diría que los ‘neocons’, con una recesión encima sobre su nación a todas luces catastrófica, producto de sus aventuras bélicas en medio mundo y de las prácticas corruptas del sector financiero, se negarían a otra aventura que los precipitara al abismo, como sería invadir a Venezuela a través de Colombia y Panamá. Pero todo indicaría que son sus planes inmediatos. Y no es de extrañarnos, hasta hace poco tenían lista la invasión a Irán, a despecho de una segura hecatombe nuclear. Era tan delirante este lance que la todopoderosa élite económica que manda en E.U., la que nombra y quita presidentes, desautorizó a Cheney, el artífice de la guerra permanente.

Nos recordaba Gary Leupp (Rebelión, 29-05-07) que “inmediatamente después del 11-S, Cheney habló de una guerra que durara generaciones, comparable a la guerra fría, una guerra que no se limitaría a una reacción contra Al Qaeda sino que tendría objetivos múltiples y cambiantes”.

Cuando se estaba preparando la invasión a Irak decía John Pilger, escritor y periodista inglés: “Uno de los ‘expertos’ de George W. Bush es Richard Perle. Yo entrevisté a Perle cuando éste asesoraba a Reagan. Cuando habló sobre una ‘guerra total’, lo taché erróneamente de loco. Recientemente ha utilizado el mismo término para referirse a la ‘guerra contra el terrorismo’ de EU… ‘Sin etapas’, fue lo que dijo. ‘Esto es una guerra total -continuó-. Estamos luchando contra una variedad de enemigos. Hay muchos ahí afuera. Toda esta habladuría de ir primero por Afganistán, después por Irak… es totalmente el camino equivocado de proceder. Si dejamos que nuestra visión del mundo siga adelante, la adoptamos en su totalidad y no intentamos concebir una diplomacia inteligente, sino simplemente llevar a cabo una guerra total… nuestros niños cantarán magnas canciones sobre nosotros en años venideros”.

Estos psicópatas y/o idiotas que, por las paradojas de la historia, se tomaron el poder del imperio ( y que es como una recurrencia histórica: recordar a Calígula y a Nerón o a ese Bush magistralmente retratado por Michael Moore en Estúpidos hombres blancos: “En resumen: has sido un borracho, un ladrón, posiblemente un delincuente, un desertor impune y un llorica”) resolvieron dominar al mundo, como los malos de las tiras cómicas (Luthor), empezando por los’ejes del mal’ que para la época eran Irak, Irán y corea del Norte y ya perfilado el eje Cuba, Venezuela, ahora ampliado con Bolivia.

Es decir, no estamos hablando de coyunturas aleatorias. Los ‘neocons’, desde Reagan y papa Bush, venían planificando “El Proyecto para el Nuevo Siglo Americano” (PNAC, por sus siglas en inglés) que consistía en asegurar, por cualquier medio, el liderazgo global americano. El PNAC, publicado en 1997, luego produjo en el 2000 el documento “Pax Americana” en el cual se refiere despectivamente a Naciones Unidas, recomienda “ataques preventivos” contra el ‘eje del mal’, sugiere que contra estos países se utilicen ojivas nucleares pequeñas, capaces de dar en el blanco en “bunquers subterráneos a gran profundidad”. Habla de ganar contundentemente en múltiples escenarios, por ejemplo, Corea del Norte, Irak, Siria, Irán, a través de las “guerras relámpagos” (que había ideado Hitler, con sus potentes como veloces tanques, en contra de la eterna como infructuosa guerra de barricadas que desgastó a media Europa en la primera guerra mundial y que le valió la derrota a Alemania así como la humillación del tratado de Versalles) plagiadas por Rumsfeld, el “gran estratega” de los ‘neocons’, con una tecnología bélica infinitamente superior a la de Hiltler -la que habría que utilizarse en la ‘Guerra de las Galaxias’ del cow boy Reagan- y sin derramamiento de sangre, el prodigio de una guerra incruenta, excepto algunos molestos como inevitables “efectos colaterales” que hoy significan cerca de un millón de muertos en Irak y un virtual derrumbe del imperio(¡!)

Se recuerda todo esto por la fragilidad de la memoria. Estamos con los mismos ‘neocons’, con la ultraderecha demente gringa en el poder, excepto algunos: el sionista Richard Perle, ideológo de la ‘guerra total’, echado del gobierno por su corrupción rampante; Rumsfeld, sacado por la puerta de atrás dado su estrepitoso fracaso en sus ‘guerras relámpagos’ que según él no durarían más de dos semanas; el sionista Wolfovittz, uno de los más perversos como ineptos, echado pero compensado con el Banco Mundial en donde protagonizó escándalo tras escándalo, desde asistir a las reuniones de alto nivel con las medias rotas hasta ponerle un sueldo de fantasía a la amante. Todos estos salieron pero quedaron los peores: el Vicepresidente Cheney, que sueña con incendiar y dominar el mundo para en el futuro morir tranquilo en su cama con la satisfacción del deber cumplido y rodeado del amor familiar y naturalmente, la ‘Condy’, vergüenza de la comunidad afroamericana.

No aprenden las lecciones. La ‘godarria’, conservadores o republicanos, en síntesis, la derecha no aprenden de la vida, por decir lo menos. Son reluctantes al análisis, a la crítica, a la autocrítica. Siguen en línea recta el libreto, como las mulas con tapaojos, rumbo al abismo. Se hunden y con ellos se llevan al resto. El caso de Hitler es elocuente. No le ha valido a la ‘godarria’ gringa la derrota en Viet Nam. No ha valido el estrepitoso fracaso en Irak, el genocidio, el sufrimiento extremo al que sometieron a una nación y a sus propios compatriotas, la ruina de su propio país. No, siguen el guión de la ‘Pax americana’ como se les ordenó al principio, con la recóndita esperanza de que podrán reponerse para las próximas elecciones (con Bush por debajo del 30% en las encuestas), de que tienen otra opción de triunfo si invaden con una ‘guerra relámpago’ a Venezuela aprovechando que tienen ocupado militar y políticamente un corredor en la vecindad -de vieja data de propiedad del imperio- llamado Colombia y ahora administrado por el crimen organizado, cuyas atrocidades y antecedentes son de sobra conocidos por ellos y que les sirven de herramientas de subyugación por si acaso los cipayos se revelan.

Creen los ‘neocons’ que si triunfan lo harán con una carambola de tres bandas como acostumbra la derecha: la derrota del ‘comunismo’ en Venezuela, la recuperación de la región, hoy con “malas influencias”, y sobre todo, el petróleo, la sangre del imperio. Así podrían aspirar a una segunda reelección, como cierta yerbas por estos lares

Como en Irak o Irán han venido ambientando la invasión, haciendo creíble las presuntas justificaciones: que Saddam poseía armas de destrucción masiva, que Irán puede llegar a convertirse en una amenaza nuclear (da risa si pensamos que el imperio tiene más de siete mil cabezas nucleares y más de 140 bases militares regadas por todo el planeta, unas cuantas en la frontera de Colombia con Venezuela haciéndole inteligencia permanente al hermano país); que Chávez es facilitador del narcotráfico (dicho en Bogotá por John Walter, zar antidrogas), que Chávez es el Comandante en Jefe de las Farc, “un temible grupo terrorista” (sin mencionar jamás a los paramilitares que se han dedicado a descuartizar personas vivas y a practicar la antropofagia y el vampirismo en sus víctimas para darse coraje), sólo porque pidió reconocimiento político para ellas a fin de facilitar un intercambio humanitario -que el mismo Uribe Vélez le solicitó mediar- y sentar así las bases para una salida política al conflicto en Colombia; que Chávez es expansionista porque piensa restaurar la Gran Colombia de Bolívar (no se dice nada de la política expansionista del imperio y del capitalismo salvaje); que Chávez, como si fuera poco, es drogadicto, sólo porque dijo que él todos lo días consumía las hojas de coca que le había regalado Evo, como milenariamente lo han hecho las comunidades amerindias, porque una cosa es la coca y otra la cocaína con la cual desde principios del siglo XX envenenaron el código genético de los gringos a fuerza de hacerlos consumir Coca-Cola, ese refresco letal hecho con una buena porción de cocaína, esa agua negra del imperio. Dice Evo que la misma Universidad de Harvard ha determinado que las hojas de coca son el mejor alimento y que en su estado natural no le hacen daño a nadie. (aporrea.org, 25-01-07)

Todos los medios de la derecha, en coro, han amplificado estas absurdas y falaces afirmaciones. El gobierno títere colombiano aprendió bien la lección del imperio que ha sostenido en vilo y a su antojo a la población con enemigos reales o imaginarios: los comunistas de la antigua URSS, los marcianos, los narcotraficantes, Ben Laden, Saddam Hussein, etc. Los enemigos de Colombia ahora son el presidente Chávez y esa negra de corazón inmenso que es Piedad Córdoba. Un bárbaro de esa masa zombizada, fascistizada, que sigue delirante a Uribe, le dijo en un avíon que se dirigía a Caracas las siguiente perlas a Piedad: “apátrida, hijueputa, malnacida, gonorrea, negra, guerrillera…te voy a romper la cara, puta” (Alfredo Molano, El Espectador, 26-01-08). Claro que lo último si fue copiado de Uribe que le dijo a un compinche suyo apodado ‘La mechuda’: “Si te encuentro, te rompo la cara, marica”, expresiones propias del ambiente prostibulario, como para que lo recreara Borges o Julio Jaramillo. Si se tuviera el talento para contar estas cosas…Claro que no lo creerían. En qué abismo hemos caído.

Lo increíble es que este sujeto que hubiera podido matar a Piedad, seguramente es un ciudadano ejemplar, un buen burgués, de esos que engorda el comercio bilateral. Es lo preocupante, el fascismo de masas en ascenso. Habría que volver a ver “El fascismo ordinario” de Bertolucci. Esta masa amorfa, domesticada por la televisión, envenenada y violenta, con un líder que no tenían desde Laureno Gómez, se sumaría sin que se lo pidieran a las tropas invasoras.

Colombia es cosa seria, aquí liquidaron físicamente a un partido político con el que pretendía reinsertarse a la vida civil las Farc hace más de 20 años. Asesinaron acerca de cinco mil dirigentes políticos de la Unión Patriótica, sin que pasara nada. Las experiencias sangrientas de otros países aquí no pasan de ser juego de niños. Y sin embargo, ese país nacional, como decía Gaitán, nunca ha recibido la solidaridad internacional. Nunca se oye la protesta por las tres mil fosas con gente desmembrada por la macabra razón pragmática de ganar espacio; nunca se dice nada por los cuatro millones de desplazados, hoy en la indigencia; no se sabe nada de los miles de desaparecidos, ante los cuales los de la Argentina de Videla o los del Chile de Pinochet son una minoría. Es al revés: en la reciente gira de Uribe por Europa, el buen Javier Solana, ministro de Exteriores de la Unión Europea, dijo: “Todas las ideas que ponga Uribe sobre la mesa serán apoyadas”. El rey Juan Carlos de Borbón, casi lo besa en la boca; en una foto se aprecia cierto gesto de pudor en Uribe ante un seductor acercamiento del monarca. Y lo inverosímil: Zapatero y Felipe González se comprometieron a defender la soberanía de las fronteras colombianas. En la eventualidad de una invasión ya sabemos que la madre patria será la primera en sumarse a los “ejércitos aliados”.

Sólo faltaría la ambientación internacional, pero ya está en marcha. Facebook, de propiedad de los ‘neocons’, según The Guardian de Londres, es la encargada de organizar a más de 140 países en una marcha mundial contra las Farc el 4 de febrero. Facebook y todos los medios orquestados en una febril actividad están convocando a cuanto incauto encuentren a la “altruista” misión de repudiar el terrorismo manejado por Chávez, ese nueva especie de Ben Laden. El mismo libreto, las mismas mentiras, las mismas criminales intenciones.

Hoy, Colombia es un país ocupado militar y políticamente por el imperio. No en vano dijo el presidente Chávez: Uribe “ha convertido a esa hermana república en un portaaviones contra la Revolución Bolivariana”. Alertó Chávez: “No se le vaya a ocurrir al gobierno de Colombia una provocación contra Venezuela. Hay que decirle a Uribe que amarre a sus locos porque siendo como es un peón de E.U., él es el responsable de lo que pase”. (TeleSur, 26-01-08)

Es de esperar que todo lo aquí dicho no pase del terreno de la conjetura, de la especulación. De no ser así, los ‘neocons’, los cultores de la guerra y de la muerte y sus áulicos metamorfosearán la región, -lo que fue el sueño de Bolívar: La Gran Colombia- en una especie de collage hecho de trozos del Viet Nam y del Irak ocupados.

“El periodismo colombiano atiza odios y remueve pasiones”

Reflexión sobre si las agresiones a Piedad Córdoba son por su comportamiento individual o alimentandas por la prensa

Juan Diego Restrepo E.
Agencia de Prensa IPC

Los colombianos asistimos por estos días al resurgimiento de un fenómeno mediático que se repite cíclicamente, cuando aparece en el horizonte nacional la figura de un `enemigo’ al que se le atribuyen todos los males posibles. Hoy tenemos a la guerrilla de las Farc, al presidente de la República Bolivariana de Venezuela, Hugo Chávez Frías, y a la senadora del Partido Liberal Piedad Córdoba, como los culpables del desequilibrio político y económico del país. En el pasado cercano tuvimos al Polo Democrático Alternativo, más atrás a la Unión Patriótica, antes a la clase obrera y estudiantil, en un pasado remoto a los liberales `comunistas’ y en el inicio de esta espiral de violencia al sacrificado líder popular Jorge Eliécer Gaitán.

Los efectos propagandísticos de los medios de información colombianos contra todo aquello que se deslinda del pensamiento hegemónico del cual son sus representantes, tiene hoy un grave capítulo: las agresiones verbales contra la senadora Córdoba proferidas el pasado miércoles cuando viajaba vía aérea a Caracas. Las consecuencias de la polarización ideológica que se viene dando en el país son predecibles, de ello se tiene un ejemplo concreto: los medios de comunicación crearon las condiciones sociales que acabaron en la aceptación justificatoria del genocidio de aquellos que integraron la Unión Patriótica, al reiterar, tal como lo propone la propaganda política, sus vínculos con la guerrilla de las Farc.

Los poderosos dueños de la prensa colombiana le temen tanto a los fantasmas que cuestionan sus proyectos ideológicos, generadores de grandes ganancias económicas, que no han dudado en convertir la noticia en una herramienta unificadora de la ideología dominante para su beneficio y lucro, para contrarrestar cualquier asomo de disidencia. De la mano del capital privado y público el periodismo viene perdiendo equilibrio, sin vergüenza alguna, lo que sin duda riñe con los postulados universales de este oficio, reseñados en el campo teórico, pero ausentes en las salas de redacción. Los propietarios de los medios y sus subalternos, directores y periodistas, ya no reflexionan sobre los contenidos noticiosos; no extreman los cuidados que debe tener el tratamiento de una noticia, y cada emisión se convierte en un peligroso producto propagandístico que atiza los odios y remueve las pasiones entre los colombianos.

En esta estrategia a favor de los grupos económicos y políticos en el poder, existen responsabilidades compartidas de los propietarios de los medios de información, sus directores y periodistas. Por ejemplo, en el caso de la senadora Córdoba, si lo que se dice de ella en segmentos políticos televisivos, o la agresividad con la que se le aborda en las entrevistas radiales, o la línea que revelan los artículos en portales informativos de Internet, o las constantes ironías, sarcasmos y burlas que tanto calan entre la opinión pública, son iniciativa de los periodistas o vienen ya con el sello del jefe de redacción, que las recibe del director del medio, quien a su vez recibe órdenes del dueño del medio, quien está ligado al poder político. Alguien debe tener claro de dónde viene el sesgo informativo y cuál es su oscuro propósito.

Esa labor soterrada de los medios de información en contra de quienes actúan y piensan diferente al gobierno y a los grupos de poder, cuyos efectos se observan en las agresiones verbales contra la senadora Córdoba, es peligrosa para las actuales circunstancias del país, sobre todo para aquella oposición civilista, no armada y crítica. Silenciar esa oposición será un premio que recogerán los medios de comunicación colombianos, empeñados en imponer sus códigos hegemónicos, tal como lo ha explicado el estudioso de los medios de comunicación Manuel Castells: “El poder consiste hoy en crear, difundir, imponer códigos de información. La realidad no cuenta; cuenta el impacto mediático. La lucha por el poder es por generar, difundir e imponer códigos”.

Los mecanismos de propaganda que viene empleando el periodismo colombiano son sutiles, pero efectivos: supresión de las múltiples representaciones sociales con el fin de homogeneizarlas, simplificación de los hechos noticiosos, uso de adjetivos denigrantes, generalizaciones indebidas, abolición de distinciones en el uso del lenguaje y la estereotipación del `enemigo’. Desde la perspectiva de los medios de información, la realidad hoy en el país es blanca y negra, izquierda y derecha, afuera o adentro, sin dejar lugar para los grises ni para los centros, espacios donde se vive la democracia real.

Bien lo señala el catedrático español Juan José García-Noblejas: “hay temas, asuntos y personajes públicos que en unos medios entran por la puerta grande en primera página y en otros entran o bien por la puerta falsa de un `suelto testimonial’ , o sólo encuentran arrimo de la mano de la ironía o del sarcasmo del caricaturista de la página editorial, o el peculiar sesgo censor (que tanto consiste en quitar como poner) del encargado de una sección determinada” .

En Colombia, los medios de información parece que se declararon en rebeldía contra la realidad y decidieron construir mediáticamente un país homogéneo, donde todos somos hermanos de la misma causa, tenemos las mismas preguntas y buscamos las mismas soluciones. No hay razones para salirse del lindero. Aquel medio que lo haga, perdería lo que es hoy su don más preciado: la pauta publicitaria, tanto pública como privada, un mecanismo de financiación que somete las ideas de los periodistas. No sobra advertir que un periódico, una emisora radial o canal de televisión, son una empresa que antes que a las audiencias, se debe a sus dueños.

Asistimos pues en Colombia a la tiranía de la información: todos nos ofrecen diariamente el mismo `menú’, como si el proceso de producción de la noticia se hiciera bajo la dirección de un sólo jefe de redacción al mando de un mismo equipo de editores. Es difícil ver en la actualidad productos informativos que intenten mínimamente ofrecer visiones alternativas sobre la realidad nacional, que ofrezcan una visión de los hechos desde puntos de vista novedosos y enriquecedores que aporten elementos para el debate que reclama una democracia verdadera.

Hoy, todos los medios informativos nacionales cercanos al poder, observan los hechos desde el mismo lado y con los mismos ojos, parados sobre los hombros de las grandes empresas que los financian y del poder político que respaldan. Por ello, la crítica al poder que tradicionalmente el ciudadano ha dejado en manos del periodismo no depende de aquellos principios editoriales inamovibles respaldados en una ética incuestionable, sino de la relación que se ha establecido con los poderes políticos y financieros.

Lo ocurrido con la senadora Piedad Córdoba, y lo que pueda sucederle en el futuro a ella y a quienes se deslindan de las ideas políticas hegemónicas, es fruto de ese mecanismo de orquestación propio de la propaganda política, cuya acción se centra en la repetición de una idea, de insistir, con obstinación, en un tema, presentándolo bajo diversos aspectos, de forma variada, por todos los órganos de propaganda y en formas adaptadas a los diversos públicos que deben ser tan múltiples como posibles, para lograr un efecto. Hoy, el efecto, es la agresión verbal, mañana podrá ser la agresión física, luego sobrevendrá el atentado, y finalmente, la eliminación física.

En las actuales circunstancias, el periodismo colombiano está exponiendo uno de sus valores fundamentales: la verdad. Y se advierte en los espacios informativos lo que ha escrito el intelectual italiano Giovanni Sartori: “vivimos ahora en un mundo repleto de persuasores ideológicos para quienes la `causa’ tiene prioridad sobre la verdad”.

Pero esa espiral de defensa de la `causa’ desde el periodismo es necesario detenerla. Dueños de medios, directores, jefes de redacción y periodistas, están obligados a hacer una pausa en su labor diaria para reflexionar sobre aquello que vienen haciendo en temas tan sensibles para el país. Su ceguera hoy no nos puede llevar, de nuevo, al abismo del genocidio. Si ocurre nuevamente, no podrán atribuirle los hechos a `fuerzas oscuras’.

El compromiso político del cristiano está en la izquierda

Benjamín Forcano

Alai-amlatina

El compromiso político del cristiano está en la izquierda. En otros momentos, esta frase hubiera levantado polvareda. Hoy, la sigue levantando, pero menos. Las cosas han cambiado. Se puede ser cristiano sin renegar del socialismo y se puede ser de derechas a sabiendas de rebajar el cristianismo. Si antes la herejía era “cristianos por el socialismo”, hoy es “cristianos por el capitalismo”. Ha muerto, es cierto, el socialismo real ¿Entonces? “Viva el socialismo utópico”, escribe el obispo Casaldáliga.

Ser de derechas es ser reaccionario, egoísta, con ética disyuntiva’ “Yo o el Otro”. Por contra, ser de izquierdas es luchar contra la desigualdad, armonizar el bien particular con el bien común, combatir la marginación, constituir en causa propia la dignidad y derechos humanos, buscar la propia realización desde una ética conjuntiva “Yo y el Otro”.

Cierto clima actual admite que se puede ser cristiano, pero sin traspasar la intimidad, es decir, como una vivencia subjetiva de ilusión, neurosis, alienación o proyección irreal. La talla humana, desde un cierto horizonte de la cultura moderna, se la considera desmerecida si se la cobija bajo la sombra de la religión. La religión saca del mundo real, desnaturaliza e incapacita para la transformación social. Progreso y libertad, derechos humanos y tolerancia, ciencia y modernidad, revolución y democracia, son incompatibles con la fe. Esta nos exilia de la historia, de la sociedad, de la razón y de la realización humana.

Venir, por tanto, ahora a reivindicar la izquierda como lugar propio del cristiano, no deja de ser una ingenuidad.

Está claro que todo esto es como tocar un clavo ardiente. Es un hecho que el cristianismo histórico se ha prostituido, registrando en su haber abusos de poder, machismos, antimodernidad, negación de derechos humanos. Pero, también es un hecho que el cristianismo originario ha sido en la historia fuente de inspiración y espoleta de revoluciones, de defensa de la dignidad humana, de entrega amorosa hasta el límite por los últimos de la sociedad, de resistencia hasta el martirio contra abusos del poder y de particularismos idolatrados.

Se trata, por tanto, de discernir de qué cristianismo o socialismo hablamos. Y veremos que no siempre hay concordancia automática entre teoría y praxis y que es posible aquello de que ¡Una mala realización no invalida un buen proyecto!

El socialismo, en su proyecto, es más ético y consonante con el cristianismo que el capitalismo. La diferencia es básica: el socialismo apuesta por la igualdad, va de menos justicia y libertad a más justicia y libertad, de lo establecido a lo utópico, de la discriminación a la identidad humana universal. El capitalismo lleva en su entraña otra filosofía y otros objetivos.

Si hablamos del cristianismo originario, en el origen está Jesús de Nazaret. El no fue un quietista, ni un maestro académico, ni un guerrillero zelote. Fue un profeta, un revolucionario, que habló de un Dios nuevo, de una humanidad sin fronteras, de unas relaciones fraternas, libres de orgullo, tiranía e hipocresía, de una religiosidad inseparable de la justicia y del amor, de una utopía (reino de Dios) donde los primeros son los últimos y los últimos los primeros. Esta “demasía” llevó al poder -sinagoga e imperio- a exterminarlo, por blasfemo y subversivo.

Esa es la vertiente pública del mensaje del Nazareno, prendida como chispa en la hoguera de la historia, que puede calcinar alianzas, mercados, globalizaciones, totalitarismos. Si la pasión de Jesús se convierte en pasión de los cristianos, y esa pasión pasa por la justicia, perseguida desde los últimos, queda encendido el motor para una renovación de la izquierda y una refundación del socialismo. Hoy la economía está sin alma, la política con apenas ciudadanía. ¿De dónde recabar fuentes para levantar un nuevo sujeto humano?

Esa es la cuestión. La hegemonía de la cultura burguesa hace imposible una nueva sociedad, más democrática, igualitaria y fraterna. O creamos un nuevo sujeto posburgués, o continuaremos con unas democracias formales, sin alma. El alma es lo que la economía, la tecnocracia o la planificación neoliberal no busca o trastueca en una suerte de antiutopía. “La posmodernidad niega la radica¬lidad espiritual, el compromiso, la espiritualidad, la utopía; sustituye la ética por la estética, lo utópico por lo agradable; ignora a los pobres y deja de lado a la justicia; renuncia a los grandes ‘relatos’; es narcisista: dicen incluso que hemos pasado de Prometeo a Narciso”, escribe el obispo Casaldáliga.

Es necesaria la política y la economía, los programas y las leyes, los presupuestos y las estrategias, pero si no hay mística, si no hay valores, si no hay pasión en torno a un proyecto de justicia, solidaridad y paz, la vida pública será el meandro oscuro donde actuará el sujeto burgués, neurotizado por su complejo de individualismo posesivo. La democracia no viene de arriba, por arte de magia política, organizativa o institucional. La democracia la funda y se funda en la persona, llamada a ser protagonista y artífice del quehacer histórico, y no marioneta. Pero, ese quehacer no se improvisa. Es la tarea, lenta y ardua, de una cultura nueva, única capaz de crear el sujeto apto para la nueva izquierda. Y es, en esa área, donde el cristianismo puede desempeñar una labor ingente de reactivación y fecundación del socialismo.

Desde esta perspectiva, me atrevo a concluir (haciendo mía la tesis del profesor Rafael Díaz Salazar en su libro La Izquierda y el Cristianismo): ” El socialismo sigue siendo la perspectiva política y económica que mejor puede asegurar a resolver los problemas sociales”.

– Benjamín Forcano es Sacerdote y teólogo.

Exigen más Teología de la Liberación

Encuentro en San Pablo

Por la Redacción de APM |

Teólogos latinoamericanos pidieron mayor compromiso con los pobres y terminar con la estructura piramidal de la Iglesia Católica, a la cual consideraron en medio de una crisis

En San Pablo, teólogos y especialistas latinoamericanos participantes del Seminario Latinoamericano de Teología, pidieron a los obispos de América Latina y el Caribe más “Teología de la Liberación, compromiso con los pobres y reforma de la estructura piramidal rígida” de la Iglesia Católica.

En la más populosa ciudad de Sudamérica, unos 250 teólogos, sociólogos y especialistas de toda la región participaron del citado seminario, organizado por el Consejo Nacional del Laicado de Brasil.

La Teología de la Liberación es una corriente teológica que comenzó en América Latina después del Concilio Vaticano II y la Conferencia de Medellín (1968). Sus ideólogos más destacados son los sacerdotes Gustavo Gutiérrez Merino, de Perú, quien en 1973 editaría el primer libro sobre el tema “Historia, Política y Salvación de Una Teología de Liberación”, y Leonardo Boff, de Brasil.

El seminario se celebró en el fin de semana en Pindamonhangaba (San Pablo), a pocos kilómetros de Aparecida, donde sigue reunida la V Conferencia Episcopal de América Latina y el Caribe, inaugurada por el Papa Benedicto XVI, y a la cual dirigieron una carta de conclusiones.

En esa misiva, la cual fue difundida por Internet el martes, los asistentes llamaron a “profundizar la teología de la liberación” y a “asumir con firmeza la opción por los pobres”.

Asimismo denunciaron la “situación de profunda crisis” de la Iglesia, con la “disminución del número de fieles”, la “ausencia de renovación de lenguaje y símbolos religiosos”, “la permanencia de una estructura piramidal rígida” y la “no valorización del laicado y, de modo especial, de las mujeres, como sujeto eclesial y su participación en los espacios de decisión”.

La Teología de la Liberación siempre defendió un papel más comprometido de la Iglesia con los pobres. Esa doctrina no cuenta con las simpatías del Vaticano, lo cual fue reiterado por el Papa Benedicto XVI en su reciente visita a Sao Paulo.

Los teólogos participantes del seminario llegaron de Argentina, Bolivia, Brasil, Chile, Costa Rica, Ecuador, México, Uruguay, Venezuela, Colombia, Guatemala, El Salvador, Haití, Nicaragua, Canadá, Francia e Italia.

Ningún complot podrá con la voluntad indómita de los ciudadanos y ciudadanas de esta tierra sagrada

Homenaje a la Generala Manuela Sáenz Aizpuru, nuestra compatriota y nuestro destino.

Rafael Correa Delgado

Altercom

Desde los primeros días del gobierno de la Revolución Ciudadana iniciamos una especie de balance y reparación de lo que el Neoliberalismo había producido con su ignominiosa prepotencia, salvajismo e insensibilidad.

El 15 de enero dijimos: que a nadie le quepa duda, nuestro gobierno será bolivariano y alfarista.

Hoy, 24 de mayo, al conmemorar 185 años de la Batalla de Pichincha, empezamos a ajustar cuentas con la Historia.

24 de mayo de 2007

El nombre de Manuela Sáenz fue escondido, vilipendiado, olvidado por décadas y décadas. Las cartas íntimas, diarios y documentos fueron ocultados por más de 130 años. Para muchos, no cabía ensalzar la figura de quien les parecía más concubina y adúltera que la expresión más pura de la revolución, el coraje, la independencia y el amor.

Esa Manuelita Sáenz Aizpuru, que padeció la lacra social de ser hija ilegítima; entregada, de acuerdo a las convenciones de la época al Monasterio de Santa Catalina, huérfana de madre, logró ganar el cariño de su madrastra y el amor de su padre, Simón Sáenz. Los retratos de su niñez la pintan jugando en el jardín, con ojos vivaces y escrutadores, suelta y embellecida por su espíritu insubordinado, como anticipando lo que sería una práctica de vida: el asombro, la valentía y la pasión.

Tras su matrimonio, Manuela reside en Lima y en esa ciudad se inicia su cruzada libertaria. Influye para que el batallón realista Numancia rompa amarras con los conquistadores y forme parte de las filas patriotas. Su actitud conspiradora le valió el reconocimiento del General José de San Martín que la condecoró con la Orden de Caballeresa del Sol.

Hizo amistad con la guayaquileña Rosita Campuzano, compañera de amor y de ideales de San Martín. De vuelta a Quito, y con los acontecimientos de la Batalla de Pichincha, Manuela se incorpora a la lucha al presentarse a colaborar con el ejército independentista. Participa en el auxilio de los heridos, y, tras la capitulación realista, traba amistad con el Mariscal Sucre. Conoce a Bolívar el 16 de junio de 1822, y se inicia uno de los más hermosos romances de nuestra historia.

En septiembre de 1823, Bolívar se encuentra en Lima y al enterarse de un motín en Quito, escribe a Manuela expresándole su preocupación y admiración por disolver “… con la intrepidez que te caracteriza, ese motín que atosigaba el orden legal establecido por la República…”; así mismo pide que se traslade de inmediato a Lima para hacerse cargo de la Secretaría de la Campaña Libertadora y de su archivo personal y ordena al Coronel O´Leary realizar los arreglos necesarios para la llegada de Manuela y su incorporación al Estado Mayor General con el grado de húsar.

El 9 de junio de 1824, Bolívar, desde el Cuartel General de Huaraz, invita a Manuela a marchar juntos hacia Junín. La respuesta de Manuela, fechada el 16 de Junio, revela su talante orgulloso y altivo: “…mi amado, las condiciones adversas que se presentan en el camino de la campaña que usted piensa realizar, no intimidan mi condición de mujer, por el contrario, yo las reto… ¡Qué piensa usted de mi! usted siempre me ha dicho que tengo más pantalones que cualquiera de sus oficiales, ¿O no?…”.

Tantas cosas hizo Manuela por la liberación. Armó, junto a Bolívar, lo que ella llamó “una verdadera comisaría de guerra”. Recolectaba chatarra, confiscaba campanas, sacaba clavos de estaño de las bancas, todo para la fabricación de armamento. Fomentó la construcción de talleres para hilar lanas para los uniformes de la tropa. Bien podemos decir que nuestro programa Hilando el Desarrollo, tiene su patrona y madrina en la figura de Manuela.

A pesar de los consejos de Bolívar, y de las sugerencias a Sucre para que se encargue personalmente del cuidado de Manuela en los días de la Batalla de Ayacucho, ella contradice la orden de ponerse a resguardo, y la carta de Sucre a Bolívar es evidencia de la heroicidad de nuestra Manuela. Sucre escribe:

“…incorporándose desde el primer momento a la división de Húsares y luego a la de Vencedores; organizando y proporcionando el avituallamiento de las tropas, atendiendo los soldados heridos, batiéndose a tiro limpio bajo los fuegos enemigos; rescatando a los heridos…; Doña Manuela merece un homenaje en particular por su conducta, por lo que ruego a Su Excelencia le otorgue el Grado de Coronel del Ejército Colombiano”.

Bolívar, entre feliz y orgulloso, comunica a Manuela su sorpresa de que “… mi orden de que te conservaras al margen de cualquier encuentro peligroso con el enemigo, no fuera cumplida, a más de tu desoída conducta, halaga y ennoblece la gloria del Ejército Colombiano, para el bien de la ´patria y, como ejemplo soberbio de la belleza, imponiéndose majestuosa sobre los Andes´. Mi estrategia me dio la consabida razón de que tu serías útil allí; mientras que yo recojo orgulloso para mi corazón, el estandarte de tu arrojo para nombrarte como se pide, Coronel del Ejército Colombiano”.

Tras la muerte del Libertador, y exiliada en Paita, Manuela recibe visitas de Garibaldi, Herman Melville, Simón Rodríguez, González Prada. Su lealtad al Libertador la acompañó hasta los terribles días en que una epidemia de difteria terminó con la existencia física de nuestra Manuela en noviembre de 1856.

Pablo Neruda dedicó a Manuela la hermosa y triste elegía: La Insepulta de Paita, en la que dice, en este breve fragmento: Ésta fue la mujer herida. En la noche de los caminos tuvo por sueño una victoria, tuvo por abrazo el dolor, tuvo por amante una espada. Tú fuiste la libertad, Libertadora enamorada.

Manuela, estás en el recuerdo de García Márquez, que al contar las últimas horas de Bolívar te describe: Fumaba una cachimba de marinero, se perfumaba con agua de verbena que era una loción de militares, se vestía de hombre y andaba entre soldados, pero su voz afónica seguía siendo buena para las penumbras del amor.

Manuela: Eres la luz despierta de los tiempos oscuros. Eres nuestra compatriota y nuestro destino. Hoy eres memoria viva de la Libertad. Hoy eres el espejo en el que otras mujeres se miran y agigantan.

El gobierno de la Revolución Ciudadana, confeso en su adhesión a la figura de Manuela, se enorgullece en contar en su gabinete con mujeres patriotas que dirigen los destinos de sus ministerios con la mayor consagración y devoción por el pueblo ecuatoriano. Está con nosotros la memoria de Guadalupe Larriva, inolvidable compañera socialista.

Los programas y proyectos del gobierno van dirigidos hacia la mujer, hacia su sobriedad y sabiduría en el manejo de recursos, hacia su condición de madres y protectoras del hogar.

El mayor homenaje a Manuela se expresa en los proyectos para dotar de trabajo y salario digno a las madres solteras; en la protección a las mujeres que son víctimas de maltrato familiar y violencia doméstica; en dotar de condiciones de dignidad humana a las mujeres que padecen privación de su libertad; en la entrega de micro créditos para que las madres dirijan la economía y las pequeñas unidades de producción familiar.

El tributo a Manuela se manifiesta en la Campaña Nacional de Salud, Solidaridad y Responsabilidad Social, en el que las mujeres y madres son las coautoras del bienestar social; en la Comisión de la Verdad que esperamos informará, al fin, el paradero de los hijos desaparecidos a sus desesperadas madres; en la entrega del Bono de Vivienda; en el orgullo de las madres trabajadoras, con quienes tuvimos el privilegio de desfilar el Primero de Mayo.

El reconocimiento a la memoria de Manuela se traduce en la mejora salarial de las madres y mujeres que realizan trabajo doméstico; en la malaventura de las madres que han sufrido por las fumigaciones y la desatención del Estado; en las madres Tagaeris y Taromenanis, y demás nacionalidades y pueblos, siempre oprimidos y postergados.

Este es el mayor manifiesto a la memoria de Manuela: la consagración diaria y permanente a luchar por los desposeídos y por la reivindicación de la mujer, de Matilde Hidalgo, Manuela Cañizares, Manuela Espejo, Nela Martínez, Dolores Cacuango, Alba Calderón, y de todas las mujeres anónimas de nuestra historia pasada y presente.

NADIE VA A FRENAR EL ÍMPETU DE LA MEMORIA.

NINGUNA CONSPIRACIÓN VENCERÁ A ESTE PUEBLO QUE CAMINA ALTIVO HACIA LA LIBERTAD.

NINGÚN COMPLOT PODRÁ CON LA VOLUNTAD INDÓMITA DE LOS CIUDADANOS Y CIUDADANAS DE ESTA TIERRA SAGRADA.

NINGUNA CONJURA ARTIFICIOSA Y DESLEAL VOLVERÁ A SOMETER AL PUEBLO ECUATORIANO.

NINGÚN ARDID PODRÁ EMBOSCAR ESTA INSURGENCIA Y LA DECISIÓN LIBRE Y SOBERANA DE AMAR NUESTRA PROPIA HISTORIA, NUESTROS PROPIOS HÉROES, NUESTRA PROPIA VIDA.

Manuela Sáenz: si ayer fuiste la luz morena del Pichincha, Húsar del Estado Mayor Independentista, Caballeresa del Sol, Libertadora del Libertador, Coronela del Ejército Grancolombiano, Insepulta de Paita, hoy eres, y para siempre, Generala de la República del Ecuador.

Eres todo eso, pero nunca será suficiente para tu estatura indomable, generosa y libertaria.

¡GENERALA MANUELA SÁENZ!… ¡HASTA LA VICTORIA SIEMPRE!    

Altercom

Agencia de Prensa de Ecuador. Comunicación para la Libertad.

Rafael Correa Delgado

Economista y Académico. Presidente de la República de Ecuador.

Discurso pronunciado en la ceremonia militar por el aniversario 185 de la Batalla de Pichincha que selló la Independencia nacional y en la que se ascendió póstumamente a Generala de la República a la heroína quiteña, compañera del Libertador Simón Bolívar, MANUELA SÁENZ AIZPURU.

El gulag en el capitalismo avanzado

Alejandro Nadal

La Jornada

La relación entre delitos y penas ha pasado por un largo desarrollo histórico. Para la doctrina judicial moderna, los sistemas de tortura de la antigüedad clásica son actos de barbarie crueles e inhumanos. Pero, en realidad, el análisis de Michel Foucault ha demostrado que esos sistemas no eran actos ciegos de crueldad gratuita, sino que respondían a una lógica política y social. Esa lógica era la del Antiguo Régimen en la que el ritual del escarmiento en público (por ejemplo el descuartizamiento de un regicida) cumplía un papel crucial en el orden social y colindaba con la esfera de lo político.

Según el Centro Internacional de Estudios sobre Prisiones, en el mundo hay 9 millones de personas sufriendo penas por delitos de todo tipo. Pero 2 millones 200 mil de ellas se encuentran encarceladas en Estados Unidos. Ese dato convierte al vecino norteño en la nación con la población carcelaria más importante del mundo (representando el 5 por ciento mundial, pero 24 por ciento de la población de prisioneros en cárceles).

El país que se ostenta como paladín de la libertad es al mismo tiempo el campeón de la población carcelaria. En Estados Unidos, por cada 100 mil habitantes hay 730 purgando penas en alguna cárcel. Los países que le siguen son Bielorrusia y Rusia (con 532 reos por cada 100 mil habitantes).

El número de presos aumentó en buena medida porque el sistema policial ha crecido (lo que incrementa la probabilidad de atrapar delincuentes) y porque la legislación prácticamente abandonó la ética de la rehabilitación y prefirió la del castigo. Hoy las penas son más severas y la probabilidad de que sean reducidas es menor. Especialmente drástica es la regla de los llamados tres strikes: un delincuente atrapado con tres faltas es condenable a penas muy largas. Finalmente, el combate a las drogas ha conducido al arresto de un gran número de personas: 60 por ciento de los reos en cárceles federales está detenido por delitos relacionados con drogas.

La desigualdad racial y económica que caracteriza a la sociedad de Estados Unidos se ve reflejada en la población carcelaria: 48 por ciento de los prisioneros son afroestadunidenses y 18 por ciento de origen latino. Un afroestadunidense tiene ocho veces más probabilidades de estar en prisión que un blanco. La posibilidad de que un joven que desertó de la escuela vaya a parar a la cárcel es tres veces mayor que hace 20 años. El 60 por ciento de la población afroestadunidense de 35 años que desertó de la escuela está en prisión o ya purgó, por lo menos, una condena.

Por supuesto, estar tras las rejas es un fardo muy pesado para la familia de los detenidos. Y en la actualidad hay más de 2.2 millones de chicos con padres purgando penas de cárcel. En la población de jóvenes blancos el uno por ciento tiene padres en prisión, mientras entre los jóvenes negros ese porcentaje es 10 veces mayor.

Es innegable que el sistema judicial estadunidense está hoy más ligado a la idea de castigar. La violencia de los custodios hacia los detenidos es ya parte de la vida cotidiana. La ironía es que todo eso se encuentra vinculado al mundo de los negocios privados. Por eso ese sistema carcelario es descrito frecuentemente como el “complejo prisionero-industrial”. Desde los reos encadenados trabajando un campo en Arkansas, hasta las maquiladoras en el interior de muchas prisiones, el empleo de esta fuerza de trabajo cautiva genera más de 30 mil millones de dólares en Estados Unidos (eso es más que los ingresos generados por el beisbol de grandes ligas). Empresas como Lee, Boeing, Victoria’s Secret, Eddie Bauer y otras utilizan esta fuerza de trabajo a cambio de salarios de hambre. Esto genera incentivos perversos para seguir llenando las cárceles de mano de obra barata: el sistema de prisiones es una de las industrias de más rápido crecimiento en Estados Unidos y muchos jóvenes pobres y sin perspectivas buscan empleo en las cárceles.

Antes de 1983 no existían las prisiones privadas en ese país, pero hoy existen más de 150. Son propiedad de empresas de todo tipo, entre las que destacan la Corrections Corporation of America y Wackenhut. Sus ganancias son realmente sorprendentes. Tal parece que el intento de contar con prisiones eficientes en la rehabilitación fracasó y se optó por convertirlas a la lógica de la rentabilidad. Excelente negocio privado, formidable fracaso social.

El término gulag es un acrónimo de la Dirección General de Campos de Trabajo (forzado) del régimen soviético. En su Archipiélago del Gulag , Alexander Solzhenitsyn analiza la racionalidad de una forma de dominación. Al igual que Foucault, Solzhenitsyn no sólo escribe la historia de un régimen punitivo, sino que hace un análisis de la racionalidad de la opresión. Ambos autores estarían de acuerdo en que hoy en Estados Unidos se vive un nuevo capítulo de la razón punitiva.

Los silencios reveladores de Benedicto XVI

Leonardo Boff

Desde la perspectiva del entusiasmo popular, podemos decir que la visita del Papa a Brasil ha sido un gran éxito. Auque sin la irradiación carismática de su antecesor, la figura de Benedicto XVI, naturalmente contenida, se mostró suelta, y se dejó conmover por el arrebatamiento de los fieles. La figura del Papa es un símbolo poderoso que evoca en el inconsciente colectivo arquetipos ancestrales del gran padre, el sabio, el chamán, que dispone de poderes sobrenaturales. Esta clase de arquetipos hablan a lo profundo de las personas y movilizan grandes sentimientos. ¿Qué modelo de catolicismo va a favorecer?

Es claro que en Brasil hay dos tipos de catolicismo: el de la devoción y el del compromiso ético. El cristianismo de devoción viene de la Colonia, tiene un cuño popular, está centrado en la devoción a los santos, en los rezos y en las romerías, y hoy, en su forma moderna, en la dramatización mediática, de fuerte contenido emocional.

El catolicismo de compromiso ético encuentra su nicho en la Acción Católica y en las «pastorales sociales», culminando en la teología de la liberación. Este modelo plantea exigencias a la inteligencia y exige mediaciones socio-analíticas, porque está interesado, a partir del capital espiritual de la fe, por la transformación social.

Pero aquí viene una cuestión político-religiosa: ¿cuál de ellos ayuda más a crear una sociedad que rediseñe su anti-historia, asentada sobre el colonialismo, el etnocidio indígena, el esclavismo y la moderna dependencia de los centros metropolitanos?

La respuesta depende del nivel de conciencia que los católicos hayan desarrollado. No esconderé mi opción: el catolicismo devocional no tiene potencialidades de transformación social, por estar demasiado vuelto hacia sí mismo. El otro sí, pues articula constantemente fe y justicia, Iglesia y compromiso de liberación.

Desde esta perspectiva, ¿cómo evaluar las intervenciones del Papa? Estas han experimentado un «crescendo», desde algo más difuso, hacia algo bien explícito, como ante los obispos en Aparecida, el día 13 de mayo. Procuró mantenerse equidistante de los dos modelos, pero acabó reforzando el de la devoción, pues las articulaciones con lo social fueron indirectas y poco explícitas. Hay una cierta tónica de elementarismo fundamentalista cuando habla de la centralidad de Cristo hasta en las cuestiones sociales y culturales, lo que seguramente dificultará el diálogo inter-religioso. Es una teología sin el Espíritu, pues todo queda reducido a Cristo, reduccionismo que en teología se llama cristomonismo (la «dictadura» de Cristo en la Iglesia). Como si no existiese también el Espíritu, que también está en la historia y en los procesos sociales suscitando verdad, justicia y amor.

Lo que el Papa dice de la primera evangelización, como un «encuentro de culturas», y no «una imposición y alienación», no se sostiene históricamente. Antes bien, la colonización y la evangelización constituyeron un proyecto único y provocaron uno de los mayores genocidios de la historia. No olvidemos el testimonio maya Chilam Balam: «Entre nosotros fue introducida la tristeza, se introdujo el cristianismo, el principio de nuestra miseria y de nuestra esclavitud… Vinieron a matar nuestra flor, a castrar el sol».

Condenar como «utopía y retroceso» la voluntad de rescatar tales religiones con su sabiduría ancestral, equivale a un insulto a los indígenas y un desestímulo para los ingentes esfuerzos de tantos misioneros que apoyan estas iniciativas.

Es teológicamente frágil la tesis de que se necesita confesar explícitamente a Dios para construir una sociedad justa. Los antiguos Estados Pontificios niegan esta tesis, así como la España de Franco y el Portugal de Salazar, que afirmaban públicamente a Dios y mantenían la tortura y la pena de muerte. Lo que se necesita es un consenso ético y una apertura a la trascendencia, dejando abierta la definición de su contenido, como por lo demás hacen los Estados modernos.

Estas insuficiencias teóricas hacen que su discurso resbale fácilmente hacia el moralismo y el espiritualismo. Melancólicamente vuelve siempre al mismo estribillo: no a los anticonceptivos, no al divorcio, no a la unión homosexual, no a la modernidad, y sí a la familia tradicional, sí a la rígida moral sexual, sí a la disciplina. Esos demasiados «noes» vuelven antipático el mensaje, como si no hubiese otros temas urgentes a tratar.

Sus discursos son expresión de la razón indolente, categoría analítica introducida por el pensador portugués Boaventura de Souza Santos, que la deriva de Leibniz (+1716). Indolente es la razón que no capta los desafíos relevantes del presente y desperdicia las buenas experiencias del pasado. Hay silencios significativos en el discurso del papa: una única vez se refiere, y de paso, a las comunidades de base, sólo una vez a la opción por los pobres, otra vez a la liberación, y ninguna a la teología de la liberación y a las «pastorales sociales», o a la cuestión gravísima del calentamiento planetario. Más bien regresa a los años 50 del siglo pasado introduciendo el discurso tradicional de la caridad y de la asistencia a los pobres. Esos silencios son una forma de desacreditar; la ocultación es una negación.

La razón indolente, propia de las grandes instituciones como la Iglesia, se articula en razón miope al quedarse sólo en lo cercano y perder de vista lo que está más allá, o en razón perezosa al no buscar caminos nuevos y siempre reproponer los mismos (más catequesis, más celibato, más disciplina, más obediencia, más adhesión al magisterio, más familia), o en razón arrogante cuando insiste en la Iglesia como la única verdadera, fuera de la cual no hay salvación, o finalmente, en razón anti-utópica, por no suscitar un horizonte de esperanza y pensar que el futuro es una mera prolongación del presente mejorado. Al papa le pasó desapercibida la nueva centralidad que no es discutir la misión de la Iglesia en sí, sino el futuro de la Tierra y de la Humanidad, y ver en qué medida la misión del catolicismo puede ayudar a garantizar el futuro, sin el cual nada se sostiene.

El catolicismo brasileño y latinoamericano, si quieren estar a la altura de los tiempos actuales, necesitan del coraje que tuvieron los primeros cristianos: dejaron el suelo cultural judaico del Jesús histórico, y se insertaron en el suelo pagano helenista. De esa inserción nació el cristianismo actual, expresión no del Antiguo sino del Nuevo Testamento.

Necesitamos un catolicismo de rostro indo-negro-latinoamericano, no contra, sino en comunión con el romano.

RESPUESTA INDIGENA AL PAPA BENEDICTO XVI

Por Humberto Cholango

Posición de la Confederación de Pueblos de la Nacionalidad Kichwa del Ecuador frente a las declaraciones emitidas por Benedicto XVI en la V conferencia de obispos de América Latina y el Caribe (Celam), en mayo del 2007 en Brasil.

Los Pueblos y Nacionalidades Indígenas del Continente de Abya Yala (América) rechazamos enérgicamente las declaraciones emitidas por el Sumo Pontífice en lo que se refiere a nuestra espiritualidad ancestral, y a los comentarios políticos emitidos con relación a algunos presidentes Latinoamericanos y del Caribe, más aún cuando éstas son realizadas ante un continente en el que se acrecienta la brecha entre pobres y ricos, y en donde se encuentra gran parte de la feligresía católica del mundo, lo que ha implicado siglos de “evangelización”, misma que lastimosamente no ha logrado dar como frutos una vida justa y digna para sus habitantes.

Estas declaraciones se las realiza precisamente cuando la Vida Planetaria está amenazada de muerte, y no son responsables de ello los presidentes que el Papa cita en sus alocuciones, sino aquellos que como el Presidente norteamericano George W. Bush, enarbolan la bandera del voraz sistema capitalista neoliberal.

Por lo que es inconcebible, que para alguien que se precia de ser el representante de Cristo en esta Tierra, sean los Presidentes Latinoamericanos de corte humanista los que le causen preocupación.

Es hora de que se entienda que nuestro continente tiene el derecho de ejercer su libre determinación. Ya no es la hora de nuevas y renovadas conquistas en nombre de nada.

Si analizamos con una elemental sensibilidad humana, sin fanatismo de ninguna especie, la historia de la invasión a Abya Yala, realizada por los españoles con la complicidad de la Iglesia Católica, no podemos menos que indignarnos.

Seguramente el Papa desconoce que los representantes de la Iglesia Católica de ese tiempo, con honrosas excepciones, fueron cómplices, encubridores y beneficiarios de uno de los genocidios más horrorosos que la humanidad haya podido presenciar.

Más de 70 millones de muertos en campos de concentración de minas, mitas y obrajes; naciones y pueblos enteros fueron arrasados, basta ver el caso de Cuba, y para sustituir a los muertos trajeron a los pueblos negros que sufrieron desgraciada suerte; usurparon las riquezas de nuestros territorios para salvar económicamente a su sistema Feudal; las mujeres fueron cobardemente violadas y miles de niños murieron por desnutrición y enfermedades desconocidas.

Todo lo hicieron bajo el presupuesto filosófico y teológico que nuestros ancestros “no tenían alma”.

Junto a los asesinos de nuestros heroicos dirigentes siempre estaba un sacerdote u obispo para adoctrinar al condenado o condenada a muerte, para que se bautice antes de morir, y por supuesto a que renuncie a sus concepciones filosóficas y teológicas.

Recordemos al cura Valverde que en Cajamarca presenta la Biblia a Atahualpa diciéndole que es la Palabra de Dios, ante lo cual el Soberano viendo que el libro no habla y considerando que la Palabra de su Dios hablaba en el corazón de la Madre Tierra, en el agua, el viento, en la fuerza luminosa del Sol y en la fecundidad de la Luna, en los latidos del corazón de los seres humanos, animales y plantas, arrojó la Biblia, ante lo cual el cura Valverde dio la orden a los soldados que apresen a Atahualpa.

Posteriormente el representante en estos territorios del Dios Solar-Lunar fue asesinado luego de ser bautizado y puesto el nombre de su asesino Francisco Pizarro.

Recordemos que muchos de nuestros hermanos y hermanas prefirieron ir a la hoguera que renunciar a sus principios, basta citar a nuestro hermano Hatuey en la Isla de Cuba, que ante el adoctrinamiento del sacerdote que iba a bendecir su asesinato, sobre la importancia de ser bautizado para que después de muerto vaya al “cielo” donde van los “cristianos”, Hatuey dijo que prefería ir al infierno antes de estar en la otra vida junto a los opresores, ladrones y asesinos, luego de lo cual fue llevado a la hoguera.

En lo que hoy es el Ecuador, el gran dirigente Calicuchima, ante la propuesta del sacerdote que generosamente iba a bautizarlo y bendecir su muerte, el rebelde se encaminó hacia la hoguera y en medio de las llamas gritó con toda la fuerza de su espíritu ¡PACHAKAMAK! (Gran Espíritu Cuidador del Universo).

Habría que preguntar al Papa si Cristo, a quien dice representar, estaría de acuerdo con estos crímenes de lesa humanidad, además debemos recordar al Sumo Pontífice y al Gobierno Español que este tipo de crímenes no prescriben ni en las leyes terrenales, ni en las leyes divinas.

Las iglesias cristianas y de manera particular la Iglesia Católica tienen una inmensa deuda con Cristo, con los pobres del mundo, y con los Pueblos y Nacionalidades Indígenas que hemos resistido a semejante barbarie. Si bien el Estado Español y el Vaticano no pueden resarcir las consecuencias del monstruoso genocidio, el Jefe de la Iglesia Católica debería al menos reconocer el error cometido, como lo hiciera su antecesor Juan Pablo II en relación con el Holocausto Nazi, y aprender de Jesús que siendo Cristo para dar su mensaje se encarnó en la cultura del pueblo hebreo con respeto, y fue coherente puesto que predicó el mensaje con su ejemplo asumiendo todas las consecuencias de ello.

No es concebible que en pleno siglo XXI, todavía se crea que solo puede ser concebido como Dios un ser definido como tal en Europa. Debe saber el Papa que antes de que vinieran a nuestros territorios los sacerdotes católicos con la Biblia, en nuestros pueblos ya existía Dios, y su Palabra es la que siempre ha sostenido la Vida de nuestros pueblos y a la Madre Tierra. La Palabra de Dios no puede estar solo contenida en un libro, mucho peor se puede creer que una religión puede privatizar a Dios.

Los Pueblos Originarios éramos civilizaciones que teníamos gobiernos y organizaciones sociales estructuradas de acuerdo a nuestros principios; por supuesto que también teníamos religiones con libros sagrados, ritos, sacerdotes y sacerdotisas que fueron los primeros en ser asesinados por los que fungían como servidores del “dios de la codicia” y no del Dios de Amor de quien habla Jesús el Cristo.

La Biblia enseña que quien dice que ama a Dios a quien no ve y no ama a su hermano a quien ve es un mentiroso. Los que profanaron el nombre de Cristo, presentándose como representantes de él, cuando en realidad fueron socios de los ladrones y asesinos, fueron traidores a la noble misión del Cristo. ¿Cómo podían ser representantes de aquel que nació en un pesebre, de padres obreros, rodeado de campesinos y perseguido a muerte desde su nacimiento por los jerarcas que ostentaban el poder político, económico y religioso de ese tiempo?

No podían representar a aquel que dijo que las aves tienen sus nidos y los zorros sus madrigueras, más él no tenía nada de posesiones materiales.

¿Cómo podían los que estaban llenos de codicia representar a aquel que toda su vida se consagró al servicio de la humanidad, hasta la entrega cruenta de su vida por revelar la verdad a los pobres de todos los tiempos?

¡No eran representantes del Dios de Jesús, su “dios” era un devorador de vidas humanas y de riquezas usurpadas a costa de sangre, de crímenes abominables que todos los profetas de la Biblia los aborrecen!

Es de Justicia rescatar y valorar las vidas ejemplares de los sacerdotes que ante tanta barbarie se pusieron del lado de los que llamaron “indios”, como es el caso de Bartolomé de las Casas y otros sacerdotes dominicos que ejercieron la defensa de los derechos de nuestros antepasados vilmente ultrajados. Cabe también reconocer y presentar nuestro más profundo respeto a todas las religiosas, sacerdotes, obispos y pastores que han entregado la vida por servir a los más pobres en nuestro continente y en cualquier parte del mundo; de manera especial reconocemos la admirable labor desplegada en el Ecuador por Monseñor Leonidas Proaño que por más de treinta años sirvió con honestidad a los pobres del Ecuador, de manera particular se consagró a la causa de la liberación de los Pueblos y Nacionalidades Indígenas.

Los representantes de Cristo hoy, pertenecientes a cualquier iglesia cristiana, deberían respetar y venerar la Vida como lo hizo Jesús. Tienen el deber ético y moral de condenar toda injusticia y consecuentemente deben entregar el mensaje de Jesús estando al servicio de los pobres y no del lado de los opresores, y si quieren realizar una verdadera evangelización a los Pueblos y Nacionalidades Indígenas deben entregar el auténtico mensaje del Cristo sin pretender destruir nuestras culturas, porque así lo hizo Él, a quien dicen representar.

No se puede predicar el mensaje de Jesús el Cristo desde la opulencia, desde el lado de los que profanan la Vida creada por Dios, desde el lado de los mayores destructores de la Vida Planetaria.

Rechazamos las coincidencias políticas, y religiosas que existen entre Bush y el Papa para criminalizar las luchas de los pueblos oprimidos.

¡Exigimos coherencia! La incoherencia de muchos que dicen ser representantes de Cristo es lo que provoca la deserción en las Iglesias, y de manera particular en la Iglesia Católica, situación que tanto preocupa al Papa.

Nosotros aceptamos el mensaje de esperanza, de amor y liberación de Jesús el Cristo. Sabemos que Él dijo que ha venido para que tengamos vida y vida abundante todos, lo que no aceptamos es que en nombre de la religión que sea, vuelvan a pretender bendecir nuestra muerte, la de nuestros hijos y de millones de pobres del mundo.

El Pontífice aseguró que “la utopía de volver a dar vida a las religiones precolombinas, separándolas de Cristo y de la Iglesia universal, no sería un progreso, sino un retroceso” para los “pueblos originarios” que han logrado “una síntesis entre sus culturas y la fe cristiana que los misioneros les ofrecían”.

Para nosotros la Vida de Jesús es una Gran Luz proveniente del Inti Yaya (Luz Paternal y Maternal que sostiene todo), que ha venido a desterrar todo aquello que no nos deja vivir con justicia y fraternidad entre los seres humanos y en armonía con la Madre naturaleza. Nosotros respetamos a sus auténticos seguidores.

La vida nos ha enseñado que al “árbol se lo conoce por sus frutos”, como dijo el Cristo, y sabemos distinguir quien le sirve en los pobres y quien se sirve de ellos.

Cabe comunicar al Pontífice que nuestras religiones JAMAS MURIERON, aprendimos a sincretizar nuestras creencias y símbolos con las de los invasores y opresores.

Continuamos asistiendo a nuestros templos, porque sabemos que debajo de los principales templos católicos están los cimientos de nuestros templos sagrados que fueron destruidos, bajo el supuesto que las nuevas edificaciones sepultarían nuestras creencias, pero no es así ya que nuestros templos fueron edificados en lugares donde se concentran grandes Fuerzas que reflejan la Fuerza, Sabiduría y Amor del Gran Espíritu Padre y Madre de todos los seres que habitamos en este maravilloso planeta.

Presentamos nuestra total solidaridad al Presidente EVO MORALES, nuestro hermano, que es un servidor de los pobres, un ser que ha consagrado toda su vida al servicio de la verdad, la justicia, la libertad, la fraternidad entre los pueblos, y estamos seguros que Jesús el Cristo lo considera su AMIGO.

Nuestra solidaridad con los Presidentes HUGO CHÁVEZ y con FIDEL CASTRO, humanistas consagrados a luchar por la vida digna de los pueblos.

Nuestro corazón siempre presto para todos aquellos que en cualquier parte del mundo estén trabajando por una vida digna para toda la humanidad y por la salud de la Allpa Mama (Madre Tierra).

En nombre de nuestros ancestros ultrajados y de los millones de pobres que en el Continente de Abya Yala tenemos la esperanza de una vida digna para todas y todos, renovamos nuestra firme determinación de recuperar nuestros derechos, y no permitiremos que nadie pretenda perpetuar el genocidio iniciado hace quinientos catorce años.

Humberto Cholango

PRESIDENTE DE LA CONFEDERACIÓN DE PUEBLOS DE LA NACIONALIDAD KICHWA DEL ECUADOR

Pregunten al Papa Benedicto

¿Cuándo purifica el genocidio?

Adam Jones

CounterPunch

Traducido del inglés para Rebelión por Germán Leyens

El reciente viaje del Papa Benedicto XVI a Brasil no puede haber ayudado mucho a reforzar el poder decadente de la Iglesia Católica en su región vital latinoamericana. Contribuyó considerablemente, sin embargo, a la confirmación de la reputación de reaccionario intolerante de Benedicto.

Benedicto, claro está, es el antiguo cardenal Joseph Ratzinger. Durante todos los años ochenta, tuvo el papel de celador jefe en la campaña por eliminar el suelo latinoamericano de los ideales peligrosamente progresistas de la “teología de la liberación” católica. Lo que no pudieron lograr terroristas de Estado, que asesinaron a miles de miembros de “comunidades de base” cristianas en los años setenta y ochenta, trataron de fraguarlo Ratzinger y Juan Pablo instalando a obispos conservadores que pusieran freno a la marea progresista. Afortunadamente, parecen haber fracasado. Un informe de Larry Rohter en el New York Times (7 de mayo) señala que el movimiento que Ratzinger “una vez calificó de ‘una amenaza fundamental para la fe de la iglesia’… persiste como una fuerza activa, incluso desafiante en Latinoamérica,” con unas 80.000 comunidades de base que operan sólo en Brasil. Es nutrido, como siempre lo ha sido, por los “males sociales y económicos” que dominan la región, y que sólo han “empeorado” bajo las recetas neoliberales de las últimas dos décadas.

Esta vez, la hiel de Ratzinger/Benedicto se dirigió no contra la teología de la liberación, sino directamente contra la memoria histórica de los genocidios en serie – probablemente los más destructores en la historia humana – infligidos a los pueblos indígenas de las Américas. Durante el último día de su visita, en el Santuario de Aparecida, el Papa “tocó un conflictivo episodio histórico,” en el insípido lenguaje parsimonioso de un despacho de Associated Press (13 de mayo). En otras palabras, arrancó las vendas de una herida que todavía supura. Según el texto oficial de los comentarios de Benedicto en el sitio en la Red del Vaticano, (http://www.vatican.va/holy_father/benedict_xvi/speeches/2007/may/documents/hf_ben-xvi_spe_20070513_conference-aparecida_sp.html) el Papa declaró que “”los pueblos de América Latina y del Caribe” … “”anhelaban silenciosamente” recibir a Cristo como su Salvador. Era “el Dios desconocido que sus antepasados, sin saberlo, buscaban… ” La colonización por España y Portugal no fue una conquista, sino más bien una “adopción” de los indígenas a través del bautismo, “fecundando” y “purificando” sus culturas. Consecuentemente, “En efecto, el anuncio de Jesús y de su Evangelio no supuso, en ningún momento, una alienación de las culturas precolombinas, ni fue una imposición de una cultura extraña.”

Así que ahí lo tenemos. La invasión y conquista de las Américas, que causó las muertes de más de un 90% de la población indígena, fue algo que los indígenas habían estado anhelando desde siempre. No sólo “lo estaban pidiendo” tal como presentan los sexistas chalados a las mujeres como cómplices en sus propias violaciones. En realidad las “anhelaban”, ya que trajeron la salvación y la “purificación.”

En realidad, trajeron el genocidio, como lo sabía Raphael Lemkin. Lemkin es el jurista polaco-judío quien, habiendo huido ante la invasión nazi de Polonia para refugiarse en USA, acuñó la palabra “genocidio” en 1943. Definió el genocidio como “un plan coordinado de diferentes acciones orientadas a la destrucción de fundamentos esenciales de la vida de grupos nacionales, con el objetivo de aniquilar a los grupos en sí. Los objetivos de un plan semejante serían la desintegración de las instituciones políticas y sociales, de la cultura, el lenguaje, los sentimientos nacionales, la religión, y la existencia económica de grupos nacionales, y la destrucción de la seguridad personal, la libertad, la dignidad, e incluso las vidas de los individuos pertenecientes a tales grupos.” Su encuadramiento se convirtió en el fundamento de la Convención del Genocidio de Naciones Unidas de 1948, y del campo académico de los estudios comparativos del genocidio. El propio Lemkin tenía una conciencia aguda de la devastación de los pueblos indígenas de las Américas, y la consideraba básica para su entendimiento del genocidio, aunque la mayor parte de sus escritos sobre el tema siguen sin ser publicados. (Vea el texto de la excelente conferencia de John Docker, de febrero de 2004, en el Museo Memorial del Holocausto de USA: “Raphael Lemkin’s History of Genocide and Colonialism” [La historia del genocidio y del colonialismo de Raphael Lemkin])

Los sorprendentes comentarios de Benedicto merecieron apenas un esbozo de atención de los medios en Occidente – casi toda en los servicios noticiosos, y algunos problemáticos en sí. Un despacho de Reuters del 13 de mayo señaló despreocupadamente que, contrariamente a las afirmaciones de Benedicto, “numerosos grupos indios creen que la conquista les trajo la esclavitud y el genocidio.” Es algo como si escribieran que “numerosos grupos judíos creen que el Holocausto nazi trajo a los judíos la esclavitud y el genocidio.” La realidad existe independientemente de la creencia. Como señala el autor de blogs Stentor Danielson: “En el mundo real, es un hecho histórico básico que los indios fueron esclavizados. Es un hecho histórico básico que tribus enteras fueron exterminadas. El motivo por el que ‘numerosos grupos indios creen’ en esos hechos históricos es porque gente como los cobardes periodistas de Reuters no admiten que exista un hecho tras las afirmaciones.”

Organizaciones y portavoces indígenas expresaron indignación ante las declaraciones de Benedicto, calificándolas de “arrogantes e irrespetuosas.” Sandro Tuxa, dirigente de la Articulación de los Pueblos Indígenas del Nordeste de Brasil, declaró: “Repudiamos los comentarios del papa; decir que la eliminación de la cultura de nuestras gentes representa una purificación es ofensivo y francamente asusta’.” (Reuters, 14 de mayo).

Asusta, por cierto. El erudito del genocidio Greg Stanton describe la negación como la etapa final del genocidio: “Los perpetradores del genocidio excavan las fosas comunes, queman los cadáveres, tratan de encubrir la evidencia e intimidan a los testigos” (Vea “Eight Stages of Genocide” de Stanton en el sitio en la Red Genocide Watch). Los perpetradores genocidas, y los que heredan su lugar, también tratan de “purificar” la memoria histórica – como las autoridades turcas han tratado incesantemente de hacer, pero hasta ahora sin éxito, en el caso del genocidio armenio.

Stanton también nos recuerdo que la negación es “uno de los indicadores más seguros de que más masacres genocidas” pueden sobrevenir. Es un pensamiento que vale la pena sopesar, cuando el movimiento indígena revigorizado en Latinoamérica confronta un nuevo ataque neocolonialista contra su cultura, su salud, y sus medios de subsistencia.

——–

El doctor Adam Jones, es autor de “Genocide: A Comprehensive Introduction” (Routledge, 2006) y editor de “Genocide, War Crimes and the West: History and Complicity” (Zed Books, 2004). Correo: adamj_jones@hotmail.com

http://www.counterpunch.org/jones05182007.html

La verdadera izquierda de Hollywood

Slavoj Zizek

Diario Perfil

El filósofo esloveno analiza las implicaciones morales e ideológicas de la película ” 300″, que narra la historia de los trescientos espartanos que se sacrificaron para impedir la invasión del ejército persa. Contrariamente a las interpretaciones que el film suscitó, Zizek cree ver que la trama pone a los espartanos –con su disciplina y espíritu de sacrificio– más cerca de los ejércitos de resistencia árabes que del espíritu chauvinista estadounidense.

“Los pobres, los que carecen de poder, lo único que tienen es su disciplina”.

La película 300 de Zack Snyder, la saga de los trescientos soldados espartanos que se sacrificaron en las Termópilas para impedir la invasión del ejército persa de Jerjes, fue atacada como el peor tipo de militarismo patriótico, en una obvia alusión a las tensiones recientes con Irán y los sucesos en Irak. ¿Pero en realidad son tan claras las cosas? Más bien, habría que defender la película a toda costa contra esas acusaciones.

Hay dos puntos que debemos considerar; el primero tiene que ver con la historia misma. Se trata de la historia de un país pequeño y pobre (Grecia) que ha sido invadido por el ejército de un Estado mucho más grande, y más desarrollado en esa época, que además cuenta con una tecnología militar de avanzada. ¿No son acaso los elefantes persas, los gigantes y las enormes flechas de fuego la antigua versión de las armas de alta tecnología? Cuando el último grupo de sobrevivientes espartanos y su rey Leónidas mueren bajo los cientos de flechas, ¿no son de alguna manera bombardeados a muerte por tecnosoldados que manejan armas sofisticadas a distancia, al igual que los soldados estadounidenses que oprimen botones de cohetes desde lejos, en barcos de guerra bien protegidos en el golfo Pérsico?

Además, las palabras de Jerjes cuando pretende convencer a Leónidas de que acepte la dominación persa no parecen de ningún modo el discurso de un fanático musulmán fundamentalista; trata de someter a Leónidas a través de la seducción, pues le promete la paz y los placeres sensuales si se une al imperio global persa. Lo único que le pide es el gesto formal de arrodillarse ante él, de reconocer la supremacía persa. Si los espartanos hacen esto, se les otorgará autoridad suprema sobre toda Grecia. ¿El presidente Reagan no le exigió lo mismo al gobierno sandinista de Nicaragua? Sólo tenían que decirle “Hola, Tío” a los Estados Unidos…

¿Y no muestran la corte de Jerjes como una especie de paraíso multicultural abierto a diferentes estilos de vida? Todos participan en orgías, diferentes razas, lesbianas, gays, tullidos, inválidos, etcétera. Entonces, ¿los espartanos, con su disciplina y espíritu de sacrificio, no están mucho más cerca de los talibanes que defienden Afganistán contra la ocupación estadounidense (o, de hecho, de la unidad de elite de la Guardia Revolucionaria Iraní, dispuesta a sacrificarse en caso de una invasión estadounidense)?

El arma principal de los griegos contra la avasalladora superioridad militar es la disciplina y el espíritu de sacrificio… Y para citar a Alain Badiou: ” Necesitamos una disciplina popular. Diría incluso… que ‘aquellos que nada tienen sólo tienen su disciplina’. Los pobres, los que no cuentan con medios financieros ni militares, los que carecen de poder, lo único que tienen es su disciplina, la capacidad de actuar en conjunto. Esa disciplina ya es una forma de organización”. En esta época de permisividad hedonista como ideología imperante, ha llegado el momento de que la izquierda se (re)apropie de la disciplina y del espíritu de sacrificio: en estos valores no hay nada intrínsecamente ” fascista”.

Pero esa identidad fundamentalista de los espartanos es aún más ambigua. Una declaración programática hacia el final de la película que define la agenda griega como ” contra el dominio de la mística y de la tiranía, hacia el brillante futuro”, detallada más adelante como el imperio de la libertad y la razón, parece un programa elemental de la Ilustración, ¡incluso con un sesgo comunista!

Recordemos, también, que al comienzo de la película Leónidas rechaza de pleno el mensaje de los ” oráculos” corruptos, según los cuales los dioses prohíben la expedición militar para detener a los persas. Como nos enteramos después, los persas habían sobornado, en efecto, a los “oráculos” que, al parecer, recibían mensajes divinos a través de un trance extático, al igual que el “oráculo” tibetano que, en 1959, le transmitió al Dalai Lama el mensaje de que debía salir del Tíbet, y que –como sabemos hoy– ¡ figuraba en la nómina de la CIA!

¿Y cómo entender el aparente absurdo de la noción de dignidad, libertad y razón, basada en la disciplina militar extrema, que incluía la práctica de eliminar a los niños débiles? Ese “absurdo” no es otra cosa que el precio de la libertad: la libertad no es gratuita, como aparece en la película. Se reconquista a través de una lucha ardua en la que es necesario estar dispuesto a arriesgarlo todo. La despiadada disciplina militar espartana no es simplemente lo contrario de la ” democracia liberal” ateniense; es su condición inherente y constituye sus cimientos: el sujeto libre de la razón sólo puede emerger a través de una cruel autodisciplina. La auténtica libertad no es la libertad de elegir que se ejerce a prudente distancia, como optar por una torta de frutillas o por una torta de chocolate; la verdadera libertad es inseparable de la necesidad. Hacemos una auténtica elección libre en el momento en que la elección pone en juego nuestra propia existencia… y la llevamos a cabo porque, sencillamente, ” no podemos hacer otra cosa”.

Cuando nuestro país se halla bajo ocupación extranjera y nos convoca el líder de la resistencia para que nos unamos a la lucha contra los invasores, la razón que nos da no es ” eres libre de elegir”, sino “¿no te das cuenta de que esto es lo único que puedes hacer si quieres conservar tu dignidad?”. No sorprende, pues, que todos los radicales igualitarios y precursores de la modernidad, desde Rousseau hasta los jacobinos, admiraran a Esparta e imaginaran la República Francesa como una nueva Esparta: hay un núcleo emancipatorio en el espíritu espartano de disciplina militar que se mantiene y perdura, aun cuando le restemos toda la parafernalia histórica del régimen de clases, la explotación brutal de los esclavos sometidos al terror, etcétera.

Mucho más importante es, quizás, el aspecto formal de la película: se filmó en su totalidad en un depósito de Montreal; el paisaje y varios de los personajes y objetos fueron construidos digitalmente. El carácter artificial del fondo parece contagiar a los actores “reales”, que a menudo parecen personajes de historieta (la película está basada en la novela gráfica 300 de Frank Miller).

Además, la naturaleza artificial (digital) del ambiente genera una atmósfera claustrofóbica, como si la historia no sucediera en la realidad “real”, con horizontes infinitos e ilimitados, sino en un ” mundo cerrado”, una especie de mundo en relieve de un espacio cerrado. Desde el punto de vista estético, la película es superior a La guerra de las galaxias y la serie de El señor de los anillos : a pesar de que también en esas series varios objetos y personas fueron creados digitalmente, la impresión que causan es, no obstante, la de actores digitales (y reales) y objetos (elefantes, Yoda, Urks, palacios, etcétera.) ubicados en un mundo “real”; en 300, por el contrario, todos los protagonistas son actores “reales” ubicados en un fondo artificial; la combinación produce el efecto de un mundo “cerrado” mucho más siniestro, una mezcla “cyborg” de personas reales integradas en un mundo artificial. Pero sólo en 300 la combinación de actores “reales”, objetos y fondo digital llega a crear un espacio estético autónomo y nuevo de verdad.

La práctica de combinar artes diferentes, de incluir en un arte la referencia a otro, tiene una larga tradición, en especial con respecto al cine; por ejemplo, en muchos de los cuadros de Hopper, cuyo tema es el de una mujer detrás de una ventana abierta que mira hacia afuera, es clara la mediación de la experiencia del cine (muestra un plano sin su contraplano). Lo que hace notable a 300 es que, en esta película (y no por primera vez, por supuesto, pero de un modo mucho más interesante desde el punto de vista artístico, que, digamos, el Dick Tracy de Warren Beatty), un arte técnicamente más desarrollado (cine digitalizado) remite a uno menos desarrollado (la historieta o cómic). El efecto logrado es el de la “verdadera realidad” que pierde su inocencia y aparece como parte de un universo artificial cerrado, es decir, la figuración perfecta de nuestra problemática socioideológica.

Los críticos que sostienen el fracaso de la “síntesis” de las dos artes en 300 están, pues, equivocados, y precisamente porque tienen razón: por supuesto que falla la “síntesis”, por supuesto que el universo que vemos en la pantalla está atravesado por un profundo antagonismo y una gran inconsistencia, pero ese mismo antagonismo es el signo de la verdad.

*Traducción del inglés: Luz Freire

Benedicto XVI: fracaso del entendimiento

La Jornada

La visita de Benedicto XVI a Brasil, en lo que constituyó su primer viaje a América Latina, ha sido, como podía esperarse, un rosario de fracasos: fue un fiasco de convocatoria, toda vez que la asistencia de feligreses a los actos presididos por el pontífice alemán quedó muy por debajo de lo esperado y, desde luego, no fueron ni la sombra de los encantamientos de masas que lograba en la región su carismático predecesor polaco. Fue un fracaso institucional, en la medida en que Joseph Ratzinger no fue ideológicamente capaz de dar a la V Conferencia del Consejo Episcopal Latinoamericano y del Caribe (Celam) la perspectiva de modernización de la que tan urgida se encuentra la pastoral católica en esta parte del mundo. Y, sobre todo, fue un fracaso del entendimiento: Benedicto XVI dio abundantes pruebas de que no comprende, o de que no le interesa, la acuciante problemática de los pueblos del subcontinente, y de que no está dispuesto a escuchar a quienes se la plantean, como su anfitrión Raymundo Damasceno Assis, obispo de Aparecida, quien le recordó a la máxima autoridad católica del mundo que los países latinoamericanos estamos “lejos de resolver nuestras graves cuestiones sociales, entre tantas otras, la miseria y la violencia”.

El subcontinente enfrenta dramas nunca resueltos, como la pobreza, la desigualdad, la insuficiencia educativa, la insalubridad, la corrupción de las elites gobernantes, la discriminación de los pueblos indígenas, la situación de catástrofe de la mayor parte de los campesinos, las persistentes afrentas a los derechos humanos y la desintegración del tejido social provocada por las políticas neoliberales; se encuentra, además, ante fenómenos de nuevo cuño, como la crisis de representatividad y legitimidad de las democracias formales; el incremento de la violencia delictiva, la eclosión de una diversidad social no prevista en los modelos institucionales y legales, y la creciente escisión entre propuestas económicas alternativas y con visión social, nacional y regional, por un lado, y la persistencia, por el otro, del recetario ideado por el llamado Consenso de Washington, puntualmente aplicado por gobiernos que se dicen formalmente democráticos, pero de orientación claramente oligárquica. Con ese telón de fondo, los exhortos de Benedicto XVI a la preservación de supuestos “valores morales universales”, como la virginidad, la castidad y el matrimonio sacramental, su demonización del aborto y la eutanasia, así como la puerilidad de su única alusión al gravísimo problema del narcotráfico -“Dios les pedirá cuentas a los narcos “- resultan inevitablemente superficiales y hasta frívolas, por más que procedan de dogmas teológicos medievales.

La impertinencia de estos mensajes se queda corta frente al abierto agravio de la mentira histórica en torno a la evangelización de América, la cual, en su opinión, “en ningún momento supuso una alienación de las culturas precolombinas ni fue una imposición de una cultura extraña”. No viene a cuento desconocer ni minimizar el incuestionable componente católico de la cultura latinoamericana contemporánea, pero el negar que éste fue impuesto a sangre y fuego y que pasó por la destrucción de las culturas nativas es tan ofensivo como lo son los ensayos revisionistas según los cuales el exterminio de los judíos en la Alemania nazi nunca tuvo lugar.

Al dar la espalda a Latinoamérica, el antiguo perseguidor de los teólogos de la liberación da la espalda a su propia Iglesia en los países de la región. Para los curas y obispos brasileños, cuyos fieles han pasado de 89 a 64 por ciento de la población en un lapso de 27 años, no va a ser fácil asimilar la consigna papal de que “la Iglesia no hace proselitismo”, ni comprender la directiva de que la institución debe apostar su crecimiento a la “atracción de Cristo” y a la “sed de Dios” que Benedicto XVI cree ver en los habitantes de América Latina.

A pesar de la despiadada persecución desatada en décadas anteriores por el propio Ratzinger contra la teología de la liberación y los religiosos que se han atrevido a ejercer la opción preferencial por los pobres, persisten en el catolicismo latinoamericano fuertes núcleos de una Iglesia popular y progresista, y es probable que se hagan escuchar, pese a todo, en la V Celam, inaugurada ayer. Puede darse por descontada, también, la reacción de las jerarquías eclesiásticas oscurantistas, integrantes de las oligarquías políticas y económicas y gratas al actual pontífice. En todo caso, en esta región del mundo se ha evidenciado que la Iglesia católica enfrenta una orfandad de dirección y guía.

Venezuela hoy: científico ruso opina

Alexandr Buzgalin, catedrático de la Universidad de Moscú. El autor del texto no se propone analizar a fondo los problemas de la Venezuela actual.

Más bien son los apuntes de viaje no escritos por un experto en problemática latinoamericana, sino por el economista invitado a Caracas para dictar un ciclo de conferencias sobre las experiencias atesoradas por la URSS, tanto positivas como negativas, a iniciativa de la Escuela de Planificación recién creada y el Ministerio de Planificación y Desarrollo de Venezuela: la administración del país se propone en serio construir una sociedad socialista y su respectiva economía. A título de ejemplo, voy a mencionar la Comisión encargada de planificar y crear la economía socialista encabezada por el vicepresidente de Venezuela.

Todavía no está claro el objetivo, pero los propósitos son serios.

Primero: en el país se observa la tendencia de estudiar la experiencia ajena, pero no copiarla. Los venezolanos no quieren reproducir el modelo soviético, ni chino, ni cubano alentados por la tarea de construir el “socialismo bolivariano” (procede señalar que en Venezuela Bolívar está omnipresente, como Lenin en la URSS de los años 70 del pasado siglo). Probablemente, el modelo “del socialismo bolivariano” se asocie a la situación concreta de Latinoamérica, a su revolución libertadora y las específicas raíces populares, incluidas las de origen indígena, cuyas comunas se consideran basadas en los principios socialistas.

Segundo: para los venezolanos el socialismo significa resolver todos los problemas del ser humano: tanto los éticos como los relativos a superar la pobreza y satisfacer las necesidades básicas (en el ámbito laboral, social, educacional, cultural, deportivo, de salud pública, y así sucesivamente). Al realizar sus programas sociales Venezuela está resolviendo los problemas de la pobreza y de la educación al alcance de todos (desde la primaria, incluida para la población adulta, hasta la universitaria), los relativos a los servicios básicos de la salud pública, el sistema de pensiones, la ocupación (el desempleo se mantiene a nivel del 6-8%, pero se va reduciendo a ritmo acelerado).

Tercero: el socialismo se construye por vía civilizada, sin recurrir a la violencia. Pese a las permanentes y monstruosas provocaciones, incluida la intentona de cuartelazo, la oposición goza de inmunidad: en el país no hay presos políticos, los autores del cuartelazo fueron simplemente expulsados del país, el Estado no aplica ningunas formas de violencia respecto a los periodistas ni propietarios de mass-media, hasta aquellos que divulgan abiertamente calumnias contra el presidente.

Por último, la nueva sociedad venezolana se construye con participación directa de los ciudadanos, especialmente los pobres. Los Consejos Comunales creados por los propios ciudadanos son objeto de principal apoyo por parte de Chávez. La idea medular de Chávez y su equipo era y es el desarrollo de todas las formas no sólo de la democracia burguesa (Estado de Derecho, pluripartidismo, respeto de los Derechos Humanos, libertad de la palabra, etc.), sino también de la democracia básica, comprendida la autogestión en la industria y las regiones.

Las charlas y debates con los colegas venezolanos han demostrado la existencia de dos problemas de cardinal importancia. El primero se refiere a que el Poder Ejecutivo es poco eficiente y corrupto. El segundo, a la contradicción entre la “élite” intelectual y los “profesionales” (que en su mayoría apoyan a la oposición), y los pobres que recibieron el poder real y los bienes sociales.

El primer problema es objeto de acalorados debates, también en la prensa. Pero a este respecto no quisiera ser pesimista. Los dirigentes, con los que tuve la oportunidad de entrevistarme, entre ellos el Ministro de Industria de Materias Primas y el Viceministro de Planificación y Desarrollo, se portan de manera democrática y abierta: son hombres alegres y enérgicos, en vaqueros, sin guardaespaldas, las puertas de cuyos despachos no se cierran nunca. Tanto el pueblo sencillo como sus líderes están seriamente orientados a fomentar la transparencia de la actividad de las estructuras de poder, asegurar el control y la participación popular.

El segundo es más que complicado. Los intelectuales y “profesionales” restaron apoyo a Chávez por muchos motivos. Es que su política está orientada ante todo (y con razón) a las capas más menesterosas de la población. Pero la “clase media” resultó al margen del poder y de los bienes materiales. Pese a que estos últimos años la situación de esa clase ha mejorado algo, ella ya dejó de ser el centro de la atención. Las reformas sociales, la política, la cultura y la educación que se hacen extensivos a todos los sectores populares, incluidos los intereses de los ciudadanos pobres, alteraron notablemente la vida social.

Surge la necesidad objetiva de establecer un diálogo constructivo, en pie de igualdad, entre ambas partes. Una de ellas demostró su capacidad de movilizar a los pobres incluidos el presidente y su equipo, la segunda, la intelectualidad, está dispuesta a realizar una seria labor encaminada a asegurar el avance estratégico de Venezuela rumbo a la economía “postpetróleo” y a construir una sociedad de alto nivel cultural.

Solamente siguiendo por ese camino será posible convertir las capas más menesterosas de la población en una nueva fuerza social, capaz de desarrollar una constructiva actividad solidaria, que tenga un nivel de vida bastante alto, buena instrucción y una rica vida cultural.

El desarrollo en esa dirección requerirá cambios substanciales en el modo de vida, la actividad, la mentalidad y las tradiciones tanto de los sectores más pobres como de la intelectualidad.

Para los activistas e intelectuales de Rusia los procesos que se operan en Venezuela revisten especial importancia. Tal vez, ese país sea ahora el nervio principal de las tendencias socialistas.

“Novedades de Moscú”, Nº 18 (11.05.2007)

LA OPINIÓN DEL AUTOR NO COINCIDIRÁ OBLIGATORIAMENTE CON LA DE RIA NOVOSTI

‘ El Papa tiene que abordar los problemas sociales de América Latina ‘

Entrevista al teólogo de la liberación Leonardo Boff

Geraldo Hoffmann

Deutsche Welle

El Papa Benedicto XVI comenzó su primer viaje intercontinental a Brasil. El tema principal de la visita de cuatro días es la inauguración del Consejo Episcopal Latinoamericano (CELAM).

DW-WORLD ha hablado con el teólogo de la liberación, el brasileño Leonardo Boff, sobre la visita del Papa al ‘país católico más grande del mundo’.

DW-WORLD: El Papa Benedicto XVI visitará Brasil del 9 al 13 de mayo. ¿Qué espera usted de esta visita?

Leonardo Boff: Tanto el pueblo, como la prensa y la conferencia episcopal son muy abiertos y mantienen la esperanza de que el Papa apoye el rumbo actual de la Iglesia latinoamericana, que siempre ha planteado preguntas de corte social y que considera la marginación de millones de personas una injusticia. El mismo pueblo brasileño es religioso, místico. Aunque muchos pertenezcan a la Iglesia Evangélica del Pentecostés o a religiones afro-brasileñas, todos vemos al Papa como un enviado de Dios, al que tenemos que escuchar.

¿Y qué le espera al Papa en Brasil? ¿En qué situación se encuentra la Iglesia en el ‘país católico más grande del mundo’?

La Iglesia en Brasil se enfrenta a grandes retos. En primer lugar el desafío social: todavía hay más de 40 millones de personas que pasan hambre, que viven al margen de la sociedad. Además ha estallado la alarma ecológica. Los negocios agrarios, las enormes plantaciones de soja, las granjas de ganado bovino… Todo eso está destruyendo la selva. Tanto el pueblo como la Iglesia han ido concienciándose paulatinamente de que eso no puede continuar así. El problema mundial del calentamiento de la Tierra acarrea consecuencias nocivas para nosotros. Las cosechas se reducen, las temperaturas aumentan, en el noroeste reina la sequía, en el sur las inundaciones… De todo esto se puede deducir que algo no marcha bien en el planeta. Y que nosotros somos responsables de ello. Esperamos que el Papa aborde este tema y anime a la Iglesia a tratarlo en la Pastoral.

El próximo día 13, el Papa inaugurará el V Consejo Episcopal Latinoamericano (CELAM) en Aparecida, Sao Paulo, donde alrededor de 500 obispos y representantes eclesiásticos discutirán sobre los desafíos sociales y religiosos de América Latina. ¿Qué mensaje se espera que expanda?

Como el apóstol Pablo proclamó, la Iglesia está construida sobre los fundamentos de los profetas y de los apóstoles. Se apoya sobre las cartas de San Pedro y de San Pablo. Pedro significa tradición, continuidad. Pablo, la cesura, la novedad. Espero que el Papa encuentre el equilibrio entre ambos, pero haciendo más hincapié en la dirección profética, a través de la que podríamos entender mejor los problemas actuales y, entonces, proclamar un mensaje que nos motivase a luchar contra la pobreza, a favor de los pobres y de la libertad total. Así se podría reforzar y continuar con esta línea de actuación, que la Iglesia latinoamericana tomó hace 40 años.

Tras las conferencias de Medellín en 1968, a cerca de la liberación, y la de Puebla de 1979, sobre las expectativas para los pobres, puede que en Aparecida la ecología se convierta en el leitmotiv del compromiso de la Iglesia latinoamericana.

Ahora el tema ecológico está de actualidad. Nosotros lo interpretamos de la siguiente manera: la esencia de la Teología de la Liberación son la opciones que tienen los pobres para luchar contra la pobreza. Pero ahora somos conscientes de que no son sólo los pobres, las mujeres o las comunidades indígenas los que piden socorro, sino también la Tierra. Tenemos que incluirla dentro de las expectativas para los pobres. Este tema es importante en todo el mundo. Desde un punto de vista ecológico, Brasil equilibra el clima global. Lo que ocurre aquí tiene consecuencias a nivel mundial. Sería importante que la Iglesia concienciase a las masas de su responsabilidad y que tratase este tema en la Pastoral.

Joseph Ratzinger visitó Brasil por primera vez en 1985, poco después de que hiciera callar al país como prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe. Esta vez, la Teología de la Liberación no aparece en el orden del día. ¿Ya dejado de ser un tema de actualidad?

La Teología de la Liberación es importante en todas las Diócesis e Iglesias, en las que la cuestión de la justicia desempeñe un papel central. Allí es la Teología de la Liberación el punto de orientación. Lo primordial es que esta teoría sigue estando presente y viva, aunque no tan visible como antes, cuando aún era polémica. El Foro Social Mundial de Porto Alegre y el de Nairobi, celebrado este año, versó sobre la Teología de la Liberación y acudieron más de 300 representantes religiosos de todo el mundo. Estos son muestra de que esta teología sigue estando viva y de actualidad.

Antes de la conferencia de este año, el 14 de marzo, el Papa Benedicto XVI llamó la atención por primera vez tras su nombramiento a un teólogo de la liberación, el jesuita Jon Sobrino, de El Salvador. ¿Cree que se trató de una pista enviada desde Roma, sobre qué dirección debe tomar el CELAM?

No creo. En mi opinión, el Papa no tiene nada que ver con eso. Los tres cardenales latinoamericanos, que pertenecen a la curia romana y son muy conservadores, sobre todo el colombiano Alfonso López Trujillo, se han propuesto perseguir en serio a teólogos. De hecho, Trujillo ya ha nombrado a Gustavo Gutiérrez, Jon Sobrino y a Leonardo Boff. Lo que estos cardenales buscan despejar el camino para el Papa. Pero esta censura no gusta a nadie. Uno de los mejores teólogos de toda América Latina es para estos cardenales y para la Iglesia romana un infame.

¿Tiene el Papa una mentalidad respecto a la Teología de la Liberación más abierta que el clero conservador latinoamericano?

El Papa ya puso punto final a la Teología en 1986 y no volvió a tratar el tema. La Iglesia ha dicho lo que quería decir y ha establecido unas líneas de actuación. Pero se nota, y yo creo que Roma misma es consciente de ello, que la lucha contra la Teología de la Liberación todavía no tiene vencedor. Porque esta teología está presente en todas partes y es la más adecuada para responder a cuestiones como la pobreza o la sobreexplotación de la Tierra.

Ratzinger rechaza en su libro ‘Jesús de Nazaret’ al ‘Jesús político’ y a la ‘Iglesia politizada’.¿Cree que con ello también intenta disuadir a los católicos latinoamericanos activos políticamente?

Lo queramos o no, la vida de Jesús tuvo dimensiones políticas. Fue crucificado a causa de sus actividades, de su posicionamiento frente a la pobreza y frente a las corrientes religiosas de su tiempo. De ahí que su vida tuviese una dimensión política irrebatible. Todo aquel que no quiera aceptarla no ve al Jesús histórico y mitifica la figura de Jesucristo.

El portavoz del CELAM, David Gutiérrez, dijo brevemente que, a pesar de los gobiernos de izquierdas, en los que también participan miembros de las comunidades de base, las desigualdades sociales han crecido en muchos países latinoamericanos. ¿Sobre qué debería hablar el Papa durante su reunión con Lula, el presidente brasileño?

Es importante mencionar que algunos ministros de Lula creen en la Teología de la Liberación y lo admiten públicamente. América Latina es el continente más dispar del mundo; incluso Africa, que es más pobre, no es tan desigual. Por eso, si el Papa no trata esta cuestión, deja algo muy importante de lado. Espero que preste un oído para escuchar a estos desdichados.

Debería tratarse de un viaje tanto pastoral como político. Uno de los mayores problemas de la Iglesia latinoamericana, sobre todo en Brasil, es la pérdida de adeptos y el crecimiento de la Iglesia Evangélica del Pentecostés. ¿Cómo reacciona la Iglesia de Roma ante esto?

Roma ha desatado la alarma, porque en Brasil un 1% de los católicos se unen a la Iglesia Evangélica cada año. Yo, personalmente, creo que la misma Iglesia Católica es responsable, ya que su estructura es demasiado jerárquica. La innovación litúrgica está prohibida. Las estrategias nuevas para acceder a la población están muy controladas. La doctrina está dogmatizada. Todo esto lleva a muchos católicos a no sentirse a gusto y, por lo tanto, a buscar una expresión de la fe más accesible. Pero nosotros sólo contamos en Brasil con casi 18.000 curas, y la mayoría de ellos son extranjeros. Desde un punto de vista institucional la Iglesia brasileña es una catástrofe. La única manera de mantener a nuestros fieles es abriéndonos al pueblo, a las comunidades de base, a los laicos, que también podrían adquirir responsabilidades.

¿Qué opina usted del reproche que se le hace a la Teología de la Liberación de ser en parte responsable del abandono de la Iglesia Católica, por centrarse más en la política que en los problemas espirituales?

Ese es el discurso de los enemigos de la Teología de la Liberación. La mayoría de ellos no han leído nunca ni una línea a cerca de ésta. Las estadísticas muestran que allí donde se aplica esta teología los católicos permanecen fieles a la Iglesia. Allí donde las comunidades de base están prohibidas, como en Río de Janeiro, la Iglesia Evangélica ha crecido notablemente. La Teología de la Liberación no hace sólo política. Los únicos teólogos que escriben sobre la espiritualidad, la oración, la contemplación, etc. somos nosotros, los teólogos de la liberación.

Acaba de decir que sería de gran ayuda involucrar a los laicos. Pero lo que sí llama la atención es que en la conferencia del CELAM, con más de 266 invitados (observadores, expertos, etc.), sólo haya 30 mujeres. ¿Qué opina usted al respecto?

Me parece mal. Y lo peor de todo es que no se ha invitado a ningún miembro de las 80.000 comunidades de base, que son la parte más activa de la Iglesia. Tampoco ha sido invitado ningún representante de la Teología Pastoral, de la pastoral de los indígenas, de los negros, de los que no tienen tierras… La casi total ausencia de mujeres es prácticamente una tradición en la Iglesia, porque a penas se cuenta con ellas en la Iglesia oficial y jerárquica. Son importantes para trabajar desde la base, pero a la hora de tomar decisiones, la Iglesia, institucional y jerárquica, no las considera competentes.

La visita del Papa también ha de servir para reforzar el autoestima de los católicos, de modo que se radicalicen las posturas, por ejemplo, contra la tendencia a legalizar el aborto. Ciudad de México lo legalizó el mes pasado, a pesar de las protestas llegadas desde Roma. ¿Puede la Iglesia retrasar esta evolución?

El tema del aborto está zanjado para la Iglesia a nivel mundial, ya que se ha posicionado en contra del aborto y a favor de la vida de los bebés. Se trata de una doctrina y decisión de la Iglesia mundial, que cada obispo, teólogo y cura debe respetar. En mi opinión, en una sociedad democrática, la Iglesia tiene derecho a expresar su opinión al respecto y a luchar contra el aborto pero, al mismo tiempo, también tiene que respetar la posición contraria. Y cuando el aborto recibe el visto bueno tanto del gobierno como de la sociedad, como ocurrió en Portugal recientemente, en España o en la tan católica Polonia, la Iglesia debe intentar dejar los perjuicios de lado y apoyar a las personas que quieren abortar, como se hace en Alemania, para que mediten más profundamente y consideren la vida como el eje principal para tomar una decisión. Yo, como católico, como teólogo, estoy en contra del aborto porque es un acto de violencia contra la vida. Cada año mueren en Brasil casi un millón de mujeres debido a abortos mal practicados. El Estado debe responsabilizarse ante tal situación. La Iglesia, aunque esté en contra de esta práctica, debería ofrecer una pastoral para estas mujeres. Pero éste es un problema muy complicado y no quiero adentrarme más en él.

Pasemos a otro tema: El Papa Benedicto entabla el diálogo interreligioso. ¿Qué puede aprender de América Latina?

Aquí hemos desarrollado un ecumenismo de base, por llamarlo de alguna manera. Cuando las diferentes Iglesias se ponen de acuerdo sobre un tema, desde pobreza hasta la problemática ecológica, pasando por las desigualdades sociales, entonces trabajamos en un gran equipo. Las diferencias teológicas, que desempeñan un papel tan importante en Europa, ante nuestros ojos no son relevantes. Nosotros trabajamos mano a mano al servicio del pueblo, para mejorar las condiciones sociales y para mejorar el mundo. En mi opinión, ésta es la principal tarea pendiente del Cristianismo: fomentar el trabajo en equipo de las diferentes Iglesias. El Cristianismo ha de ser bueno para el hombre, ha de alimentar la esperanza, motivar el trabajo en equipo y la conservación de la creación.

Uno de los puntos más importantes en la agenda del Papa es la beatificación del padre franciscano Antonio Sant’Anna Galvao. ¿Qué opina usted sobre la política del Vaticano a este respecto? ¿Qué criterios tienen preferencia a la hora de beatificar a alguien?

Los criterios son muy flexibles. El Papa Juan Pablo II beatificó a 5.000 personas. Este cura franciscano es el primer beato en Brasil; se dedicó a luchar a favor de los esclavos, les defendió y sufrió por ello. Era una persona muy simple y cercana al pueblo. No es tan conocido, pero el hecho de que la Iglesia beatifique a este franciscano, que era muy pobre, es una buena señal a favor de que la Iglesia siga desarrollando esta línea de actuación. La ceremonia se celebrará el 13 de mayo, día en que se abolió la esclavitud en Brasil en el año 1888.

¿Puede que el primer santo brasileño consiga ganar adeptos, como muchos obispos esperan que ocurra?

Yo creo que se trata más de un cristianismo de devoción, que se ve respaldado a través del padre Galvao. Pero lo que necesitamos es más un cristianismo comprometido que aclare que, además de las demandas religiosas, la Iglesia también tiene un cometido histórico, que la Iglesia tiene una misión que cumplir dentro de la sociedad. Ha de ayudar a los otros poderes a acabar con la pobreza, a hacer que las desigualdades no sean tan escandalosas. Desde este punto de vista, necesitamos otros personajes que expandan mejor el mensaje.

El día 12, Benedicto XVI dará una charla en el centro de rehabilitación para drogodependientes en Sao Paulo. (El proyecto de ayuda fue fundado por el padre franciscano Hans Stapel, alemán de 62 años, quien, como cura en Brasil, tuvo que enfrentarse en 1979 al problema de las drogas). ¿Qué puede hacer la Iglesia contra la drogodependencia?

Me alegro de que el Papa visite la ‘Hacienda’ (bautizada como ‘Hacienda de la esperanza’). Hans Stapel fue alumno mío; tomó esta dimensión liberadora de la pastoral y hoy se dedica a ayudar a drogadictos. Este constituye uno de los mayores problemas en Brasil, en la favelas y las barriadas pobres. En estos sitios gobierna la mafia de las drogas y es por eso que hay tanta violencia, como en Río o en Sao Paulo. Se ha convertido casi en una guerra civil. Cada año son asesinados más hombres en Río que en Irak. Es un gran desafío para la Iglesia, pero aún mayor para el gobierno. Una sola generación, es decir, la generación actual de la Iglesia, obispos y gobierno no va a ser suficiente para encontrar una solución al conflicto. Se trata de un desafío para una sociedad nueva y democrática, en la que la Iglesia trabaje directamente con la gente de las favelas. Para llegar a ello hay que crear comunidades de base y grupos que lean la Biblia con los pobres (ya existen en Brasil 500.000 grupos de este tipo). Donde existen estos grupos apenas existe la drogodependencia.

Michael Moore, investigado por violar el embargo estadounidense a Cuba en su última película

OTR PRESS

Todavía no está en la calle y ya está agitando a ciertos sectores de la sociedad. El oscarizado director Michael Moore, cuyo nombre va asociado al de polémica, está siendo investigado por el Departamento del Tesoro de Estados Unidos por una posible violación del embargo comercial que Washington aplica contra Cuba desde 1962. Al parecer, el cineasta viajó a la isla caribeña junto a una decena de trabajadores de los servicios de emergencia que participaron en las labores de rescate el 11-S para que fueran tratados de sus dolencias, derivadas de su trabajo durante la masacre en el World Trade Center.

El viaje formaba parte del rodaje de su nuevo documental, ‘Sicko’, en torno al sistema de salud norteamericano y la sanidad privada, que promete las mismas dosis de polémica y crítica a la sociedad estadounidense que los anteriores documentales de Moore, ‘Fahrenheit 9/11’ y ‘Bowling for Columbine’. Aunque en el pasado los oponentes de Moore han evitado entrar en contenciosos que le dieran munición al director para nuevas y polémicas obras, esta vez el cineasta ha tocado una espinita que EE.UU. no se quita con el paso de las décadas, Cuba. El cineasta fue informado de la investigación del Departamento del Tesoro estadounidense el pasado 2 de mayo, según información de AP recogida por OTR/Press.

Según fuentes cercanas al director, cuando se enteró de las intenciones de la Administración estadounidense, envió una copia del documental fuera del país, a un lugar seguro, para evitar cualquier tipo de interferencia por parte de Washington. Aunque las posibles penalizaciones por violar el embargo contra Cuba no están escritas, en 2003, los New York Yankees, el famoso equipo de beisbol, se vieron obligados a pagar 75.000 dólares (55.426 euros ) para zanjar una disputa legal por sus negocios en Cuba, que suponían una violación del embargo.

Una de las escenas de ‘Sicko’ que ya se han hecho públicas muestran a una mujer a la que, después de un choque frontal con su vehículo, se le negó la asistencia de una ambulancia por no tener un seguro médico contratado. Los conservadores estadounidenses ya han afilado sus armas contra Moore, como el senador republicano Fred Thompson: “no tengo ninguna expectativa de que Moore me cuente la verdad sobre Cuba o sobre la sanidad. Defiendo su derecho a hacer lo que hace, pero el talento de Moore para las falsedades inteligentes ha quedado bien documentado”.

Moore ataca de nuevo

El cineasta norteamericano compara la sanidad de EE.UU. con la cubana en un documental que estrena en Cannes

Tatiana López

La Voz de Galicia

Ser profeta en tu país tiene sus riesgos. Retratar las miserias de la «mejor nación del mundo» y compararla además con la «enemiga comunista Cuba» tiene sus consecuencias. Así por lo menos se desprende de la última polémica suscitada en los EE.UU. ante el inminente estreno del cuarto documental de Michael Moore, quien, tras expiar los pecados cometidos por el Gobierno de George Bush en la guerra de Irak en Fahrenheit 9/11 y criticar la masiva utilización de armas por parte de los estadounidenses en Bowling for Columbine, arremete esta vez contra las compañías norteamericanas de seguros. Bautizada como Sicko, la película, que ya ha sido seleccionada para el Festival de Cannes y que pretende llegar al gran público a principios de junio, ha sido descrita por su director como «una comedia acerca de los 45 millones de personas sin asistencia sanitaria en el país más rico del mundo».

Estilo de vida americano

No sólo eso. El último trabajo de Moore supone además una afrenta directa a un sistema de vida incapaz de cuidar de sus ciudadanos, «mientras que países como Cuba exportan vacunas para el cáncer a California y ofrecen sanidad gratuita a todo el mundo».

Para demostrar la superioridad sanitaria de la isla, y en un acto claramente simbólico, cinco trabajadores afectados por los agentes tóxicos de la zona cero viajaron con el director a La Habana para ser sometidos a un tratamiento que no podían obtener en su país. Una provocación que no ha tardado en provocar reacción entre los sectores más conservadores. «Prefiero morir aquí que curarme con Castro», aseguraba hace unos días en The New York Post Joe Picurro, quien rechazó la propuesta de Moore por considerarla un acto antipatriótico.

Barras y estrellas aparte, no es la primera vez que la precaria situación de la sanidad estadounidense, en que ni siquiera tener un seguro médico puede garantizar la atención debida, llega a la gran pantalla.

También en el 2002 Denzel Washington conseguía llamar la atención sobre el problema tras interpretar a un hombre que secuestra a un equipo médico después de que un hospital deniegue un trasplante de corazón a su hijo. Para su última producción, Michael Moore rompe la barrera de la ficción con historias como la de un hombre que, tras fingir su propio funeral, logra finalmente ser sometido a un trasplante de hígado por su compañía de seguros. La acción, desarrollada en 1999 dentro del programa de televisión La horrible verdad , presentado y dirigido por Moore, servía además como simiente de Sicko. En el filme aparecen decenas de personas que cuentan su particular muerte en vida debido a las malas condiciones de la sanidad norteamericana.

Noticia original:

http://www.lavozdegalicia.es/se_cultura/noticia.jsp?CAT=106&TEXTO=5766977

 

La humanidad al borde de su extinción

Hugo Blanco

Rebelión

El informe del Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático señala que por “acción humana” hay un acelerado calentamiento global. Cada día constatamos sus efectos con la desaparición de los glaciares, la desaparición de arroyos, el avance de la desertificación, la subida de los mares, los huracanes, entre otros efectos.

El Instituto de la Empresa Estadounidense está ofreciendo a científicos y economistas $USA 10,000 por escribir artículos que critiquen ese informe.

Es la peor amenaza para la humanidad aunque no la única. Las otras son: El proyecto de Bush de producir 35 mil millones de galones de etanol matando de hambre a las poblaciones pobres del planeta. El envenenamiento de aguas y suelos por la minería y los hidrocarburos. El agujereo de la capa de ozono que nos defiende de los rayos ultravioletas del sol. La tala indiscriminada de bosques y selvas. Las bombas atómicas. El uso de agroquímicos, etc.

El mundo está dirigido por grandes empresas multinacionales a través de gobiernos a su servicio. Vivimos la más alta expresión del individualismo capitalista, el neoliberalismo.

Esas empresas cuyo fin es lograr las más elevadas ganancias en el menor tiempo posible sacrifican a la mayoría de la humanidad, sacrifican a la naturaleza y por lo tanto a su propia descendencia al cumplimiento de ese sacrosanto objetivo.

El millonario británico Richard Branson, dueño de la aerolínea Virgin que acompaña a Al Gore en su campaña contra el calentamiento global, organizó un concurso que otorga 25 millones de dólares al científico que presente un proyecto comercial que logre eliminar los gases de efecto invernadero. Cuando le dijeron que él también contribuía al calentamiento global con su aerolínea, él contestó “es cierto, pero ¿qué hago?, si saco mi aerolínea inmediatamente ese espacio será ocupado por la British Airway”. Tenía toda la razón.

No es un problema de conocimiento, ni un problema moral, ni de acción individual, es problema del sistema económico y político.

La ecologista Silvia Ribeiro señala “……la tendencia más extrema y peligrosa es la geoingeniería: la manipulación intencional del clima y el ambiente planetario.”

“Existen iniciativas gubernamentales y privadas que van desde la fertilización de los océanos con nanopartículas de hierro (para tratar de bajar la temperatura de los mares y desviar huracanes) hasta lanzar nanopartículas de compuestos sulfatados al cielo para crear una capa que intercepte los rayos solares. Todas tienen en común que podrían causar catástrofes de desequilibrios y contaminación inéditas.”

La raíz del problema está en el eje individualista del sistema que ha llegado a su máxima expresión con el neoliberalismo.

La única posibilidad de salvación de la humanidad está en que no esté gobernada por las grandes empresas sino por ella misma, en forma no individualista sino colectivista, solidaria.

La humanidad en su conjunto, teniendo como objetivo fundamental su supervivencia, estudiará la forma de contrarrestar el calentamiento global, usando para ese objetivo los adelantos científicos y técnicos.

A eso nos referimos cuando hablamos de que “otro mundo es posible”, eso expresamos los indígenas quechuas cuando hablamos de la extensión del “ayllu” (comunidad solidaria indígena) a todos los niveles de la organización social, a eso se refiere la gente cuando habla de socialismo. El nombre no interesa, lo que buscamos es una organización colectivista, solidaria, humanista.

Repito:

Si no se abandona el egoísta individualismo cada vez más exacerbado del actual sistema económico y político y se lo sustituye por un sistema colectivista y solidario, la humanidad y gran parte del mundo vivo acabarán pronto, matados por lo que llaman la “acción humana” que es en realidad la acción antihumana del sistema.

La Globalización en retirada

Walden Bello

Revista Pueblos

A comienzos de la década de 1990, se presumía que la globalización sería la ola del futuro. Hace quince años, los documentos de los pensadores globalistas como Kenichi Ohmae y Robert Reich celebraron el advenimiento del surgimiento del llamado mundo sin fronteras. El proceso por el cual las economías nacionales relativamente autónomas se transformarían en una economía global única funcionalmente integrada era pregonado como irreversible.

Cuando se lo incorporó por primera vez como término al vocabulario inglés a comienzos de la década de 1990, se presumía que la globalización sería la ola del futuro. Hace quince años, los documentos de los pensadores globalistas como Kenichi Ohmae y Robert Reich celebraron el advenimiento del surgimiento del llamado mundo sin fronteras. El proceso por el cual las economías nacionales relativamente autónomas se transformarían en una economía global única funcionalmente integrada era pregonado como irreversible.

Y aquellos que se oponían a la globalización fueron descartados con desprecio como una encarnación moderna de los ludistas que destruían las máquinas durante la Revolución Industrial.

Quince años después, a pesar de las marcas de productos que se consumen en todo el mundo y el aprovisionamiento externo, lo que se entiende por economía internacional sigue siendo una colección de economías nacionales. Estas economías son interdependientes, sin lugar a dudas, pero los factores domésticos determinan todavía en gran medida su dinámica.

La globalización, en realidad, ha alcanzado su nivel más alto y comienza a retroceder.

Predicciones brillantes, resultados decepcionantes

Durante el apogeo de la globalización se nos dijo que las políticas de Estado ya no importaban y que las grandes compañías pronto dejarían pequeños a los Estados. En realidad, los Estados todavía importan. La Unión Europea, el gobierno estadounidense y el Estado chino, son actores económicos más fuertes hoy que hace una década. En China por ejemplo, las empresas transnacionales marchan al son que toca el Estado y no a la inversa.

Es más, las políticas de Estado que interfieren con el mercado para desarrollar estructuras industriales o proteger el empleo todavía hacen la diferencia. De hecho, a lo largo de los últimos diez años, las políticas de gobiernos intervencionistas han marcado la diferencia entre el desarrollo y el subdesarrollo, la prosperidad y la pobreza. La imposición de controles al capital en Malasia durante la crisis asiática entre 1997-98 evitó que este país sufriera un proceso traumático como el de Tailandia o Indonesia. Los controles estrictos al capital también protegieron y aislaron a China del colapso económico que devoró a sus vecinos.

Hace quince años nos dijeron que esperáramos el surgimiento de una elite capitalista transnacional que manejaría la economía mundial. Ciertamente, la globalización se transformó en la “gran estrategia” de la administración Clinton, que avizoraba a la elite estadounidense primera entre pares en una coalición mundial liderando el camino hacia un nuevo y benigno orden mundial. Ese proyecto está hoy hecho trizas. Durante el reinado de George W. Bush, la facción nacionalista ha superado ampliamente a la facción transnacional de la elite económica. Los Estados de corte nacionalista están hoy compitiendo duramente unos contra otros, buscando que su propia economía se imponga sobre las otras.

Hace una década nacía la Organización Mundial del Comercio (OMC), sumándose al Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional (FMI) como uno de los pilares del sistema de gobernanza de la economía internacional en la era de la globalización. Con aire triunfalista, los funcionarios de los tres organismos se reunieron en Singapur durante la primera reunión ministerial de la OMC en diciembre de 1996, y definieron la tarea pendiente de la “gobernanza mundial” como el logro de la “coherencia” – es decir, la coordinación de las políticas neoliberales de las tres instituciones para asegurar la integración tecnocrática de la economía mundial, sin sobresaltos.

Pero ahora Sebastián Mallaby, el influyente comentarista pro-globalización del Washington Post, se queja de que “la liberalización del comercio se ha estancado, la cooperación para el desarrollo es menos coherente de lo que debería ser, y la próxima conflagración financiera será atendida por un bombero herido”. En realidad, la situación es peor aún de como él la describe. El FMI está prácticamente difunto. Conscientes de que el Fondo precipitó y empeoró la crisis financiera asiática, más y más países en desarrollo se niegan a pedir prestado del Fondo o están pagando por adelantado, a la vez que algunos declaran su intención de no volver a pedirle al Fondo nunca más. Entre estos países se incluyen Tailandia, Indonesia, Brasil y Argentina. Como el presupuesto del Fondo depende en gran medida del pago de las amortizaciones de la deuda de estos grandes prestatarios, este boicot se traduce en lo que un experto describe como “una reducción inmensa del presupuesto del organismo”.

El Banco Mundial parece gozar de mejor salud que el Fondo. Pero habiendo tenido un papel central en la debacle provocada por las políticas de ajuste estructural que dejó a la mayoría de los países en desarrollo y las economías en transición que las implementaron, con mayor pobreza, más desigualdades y en estado de recesión, también el Banco atraviesa una crisis de legitimidad. Para agravar las cosas, un panel de expertos oficiales de alto nivel encabezado por el ex economista en jefe del FMI Kenneth Rogoff descubrió recientemente que el Banco ha manipulado sistemáticamente sus datos para hacer prevalecer su posición pro-globalización y ocultar los efectos adversos de la globalización.

Pero donde la crisis del multilateralismo es quizá más aguda es en la OMC. En el mes de julio pasado, la Ronda de negociaciones de Doha para una mayor liberalización del comercio llegó a su fin abruptamente cuando las conversaciones entre el llamado Grupo de los Seis se rompieron agriamente a raíz de la negativa de Estados Unidos a recortar sus enormes subsidios a la agricultura. El economista pro-libre comercio estadounidense Fred Bergsten comparó una vez a la liberalización del comercio y la OMC con una bicicleta: se cae si no avanza. El colapso de la organización que uno de sus directores generales describió una vez como la “joya en la corona del multilateralismo” podría estar más cerca de lo que parece.

Por qué se estancó la globalización

¿Por qué se vino a pique la globalización? Primero que nada, se exageró el alcance de la globalización. El grueso de la producción y las ventas de la mayoría de las transnacionales sigue teniendo lugar dentro de su país o región de origen. Existe solamente un puñado de compañías verdaderamente globales cuya producción y ventas están relativamente dispersas por igual en distintas regiones.

En segundo lugar, en vez de haber forjado una respuesta común y cooperativa ante la crisis mundial de sobreproducción, estancamiento y ruina ambiental, las elites capitalistas nacionales han competido entre sí para lograr esquivar el peso del ajuste. La administración Bush por ejemplo, ha promovido una política de un dólar débil como forma de fomentar la recuperación y crecimiento de la economía estadounidense a costa de Europa y Japón. También se ha negado a firmar el Protocolo de Kioto para lograr que Europa y Japón deban absorber los mayores costos del ajuste ambiental mundial, y conseguir de esta forma que la industria estadounidense resulte comparativamente más competitiva. Si bien la cooperación puede ser la opción estratégica racional desde el punto de vista del sistema capitalista mundial, los intereses capitalistas nacionales están preocupados fundamentalmente en no perder frente a sus rivales en el corto plazo.

Un tercer factor ha sido el efecto corrosivo del doble discurso desplegado descaradamente por la potencia hegemónica, Estados Unidos. Aun cuando la administración Clinton sí intentó encaminar a Estados Unidos hacia el libre comercio, la administración Bush, por el contrario, ha predicado hipócritamente el libre comercio y al mismo tiempo practica el proteccionismo. Por cierto, la política comercial de la administración Bush parece ser libre comercio para el resto del mundo y proteccionismo para Estados Unidos.

En cuarto lugar, ha habido una gran distancia entre la promesa de la globalización y el libre comercio y los resultados efectivos de las políticas neoliberales, que han sido más pobreza, desigualdades y recesión. Uno de los pocos lugares donde ha habido una disminución de la pobreza en los últimos 15 años es China. Pero fueron las políticas intervencionistas del Estado que controló las fuerzas del mercado, y no las prescripciones neoliberales, las responsables de haber sacado de la pobreza a 120 millones de chinos. Por otra parte, los defensores de la eliminación de los controles de capital han tenido que enfrentar el colapso real de las economías que adoptaron esta política a raja tabla. La globalización del sector financiero tuvo lugar mucho más rápido que la globalización de la producción. Pero demostró ser la avanzada no de la prosperidad sino del caos. La crisis financiera asiática y el colapso de la economía argentina, que afectaron a dos de los practicantes más doctrinarios de la liberalización de las cuentas de capital, constituyeron dos hitos decisivos en la revuelta de la realidad contra la teoría.

Otro factor que contribuye al quiebre del proyecto globalista deriva de su obsesión por el crecimiento económico. Por cierto, el crecimiento infinito es la médula de la globalización, el resorte central de su legitimidad. Si bien un informe reciente del Banco Mundial continúa –contra toda lógica—exaltando el crecimiento rápido como la clave para la expansión de la clase media en el mundo, el calentamiento global, el agotamiento inexorable del petróleo barato (peak oil) y otros eventos ambientales hacen que la población comience a tener claro que el ritmo y los patrones de crecimiento que acompañan a la globalización son una prescripción a toda prueba para alcanzar un Armagedón ecológico.

El último factor, que no debe subestimarse, es la resistencia popular a la globalización. Las batallas de Seattle en 1999, Praga en 2000 y Génova en 2001; la marcha masiva contra la Guerra realizada en todo el mundo el 15 de febrero de 2003, cuando el movimiento anti-globalización se metamorfizó en movimiento mundial contra la guerra, el fracaso de la reunión ministerial de la OMC en Cancún en 2003 y el casi fracaso de Hong Kong en 2005; el rechazo de los pueblos de Francia y Holanda a la Constitución Europea favorable a la globalización neoliberal en 2005 –fueron todos ellos encrucijadas claves de la lucha mundial de toda una década que ha hecho retroceder al proyecto neoliberal. Pero estos eventos de alto perfil no han sido más que la punta del iceberg, la suma de multitud de luchas contra el neoliberalismo y la globalización en miles de comunidades en todo el mundo, en las que han participado millones de campesinos, trabajadores, estudiantes, pueblos indígenas y muchos sectores de la clase media.

Postrada pero no vencida

Si bien la globalización puede estar postrada, aún no ha sido vencida. A pesar del descrédito, muchas políticas neoliberales continúan aplicándose en muchas economías ante la falta de alternativas creíbles a los ojos de los tecnócratas. Ante el panorama de estancamiento en la OMC, las grandes potencias comerciales están haciendo hincapié en los tratados de libre comercio (TLC) y los acuerdos de asociación económica (EPA, por su sigla en inglés) con los países en desarrollo. Estos tratados y acuerdos son de muchas maneras más peligrosos que las negociaciones multilaterales de la OMC, ya que a menudo exigen mayores concesiones en términos de acceso a los mercados y una aplicación más estricta de los derechos de propiedad intelectual.

Sin embargo, ya no todo es tan fácil para las grandes empresas y las potencias comerciales. Los neoliberales doctrinarios están siendo relevados de cargos importantes, dando paso a tecnócratas pragmáticos que a menudo subvierten las políticas neoliberales en la práctica, presionados por los movimientos populares. En el caso de los TLC, el Sur global está comenzando a darse cuenta de los peligros que implican y comienza a oponerles resistencia. Gobiernos clave de América del Sur, bajo la presión de sus ciudadanos, descarrilaron el Acuerdo de Libre Comercio de las Américas (ALCA) –el gran plan de George W. Bush para el continente americano—durante la conferencia de Mar del Plata en noviembre de 2005.

Asimismo, una de las razones por las cuales mucha gente resistió al Primer Ministro Thaksin Shinawatra en los meses que precedieron al reciente golpe de Estado en Tailandia fue su afán por concluir un tratado de libre comercio con Estados Unidos. Por cierto, en enero de este año cerca de 10.000 manifestantes intentaron tomar por asalto el edificio de Chiang Mai, en Tailandia, donde funcionarios de los gobiernos de Estados Unidos y Tailandia negociaban el tratado. El gobierno que sucedió a Thaksin ha suspendido la negociación del TLC entre Estados Unidos y Tailandia, y el éxito de los tailandeses ha inspirado a los movimientos que en todas partes del mundo buscan frenar la firma de los TLC.

El retroceso de la globalización neoliberal es más marcado en Latinoamérica. Bolivia, país que ha sido explotado durante mucho tiempo por los gigantes extranjeros del sector energético, ha nacionalizado sus recursos energéticos bajo la presidencia de Evo Morales. Néstor Kirchner de Argentina ha dado el ejemplo de cómo los gobiernos de los países en desarrollo pueden enfrentar al capital financiero, al forzar a los tenedores de bonos del Norte a aceptar solamente 25 centavos por cada dólar que les adeudaba Argentina. Hugo Chávez ha lanzado un ambicioso plan para la integración regional, la Alternativa Bolivariana para las Américas (ALBA), un proyecto fundado en la cooperación económica genuina en lugar que en el libre comercio, y en el cual las transnacionales del Norte tienen muy poca o ninguna participación, y que está orientado por lo que el propio Chávez describe como una “lógica más allá del capitalismo”

La globalización en perspectiva

Hoy en día, la globalización no parece haber sido una nueva fase superior del desarrollo del capitalismo sino una respuesta a la crisis estructural subyacente a este sistema de producción. Quince años después de que fuera proclamada como la ola del futuro, menos que una “nueva fase exitosa” de la aventura capitalista, la globalización parece haber sido un esfuerzo desesperado del capital mundial para escapar de la recesión y el desequilibrio en que se sumió la economía mundial en las décadas de 1970 y 1980. El colapso de los regímenes socialistas centralizados en Europa Central y del Este distrajo la atención de la gente de esta realidad al comenzar la década de 1990.

Mucha gente de los círculos progresistas todavía piensa que la tarea del momento es “humanizar” la globalización; sin embargo, la globalización es una fuerza desgastada. La multiplicación de los conflictos económicos y políticos de la actualidad se parece, en todo caso, al período posterior al fin de lo que los historiadores llaman la primera era de la globalización, que se extendió desde 1815 a la irrupción de la Primera Guerra Mundial en 1914. La tarea urgente no es timonear a la globalización comandada por las transnacionales hacia una orientación “social demócrata”, sino administrar su retirada para que no traiga el mismo caos y los mismos conflictos que caracterizaron su ocaso en aquella primera era.

* Walden Bello es profesor de sociología en la Universidad de Filipinas y director ejecutivo del instituto de investigación Focus on the Global South que tiene su sede en Bangkok. Este artículo ha sido publicado en http://www.tni.org. Una versión ampliada de este trabajo titulada “The Capitalist Conjuncture: Overaccumulation, Financial Crises, and the Retreat from Globalisation” se puede encontrar en la edición más reciente de Third World Quarterly (Vol. 27, No. 8, 2006).

La fiesta que costó muchas lágrimas

Víctor Litovkin, RIA Novosti. En mayo de 2007 se cumplen sesenta y dos años desde el término de la Segunda Guerra Mundial en Europa lo que para Rusia significa el 62º aniversario de la Victoria en la Gran Guerra Patria que el país conmemora el 9 de mayo y llama “fiesta que arranca lágrimas”.

La Gran Guerra Patria comenzó el 22 de junio de 1941, unos dos años después de desencadenada la contienda mundial, cuando la Alemania nazi ya había ocupado a la práctica totalidad de los países del continente europeo, incluida Francia. Se prolongó 1.418 días como parte inalienable de la Segunda Guerra Mundial y ocasionó al país daños colosales y sufrimientos nunca vistos en la historia de la Humanidad. En aquella contienda la Unión Soviética de la que además de Rusia, formaban parte Ucrania, Bielorrusia, Kazajstán, Georgia, Armenia, Azerbaiyán, repúblicas bálticas y centroasiáticas perdió 26,6 millones de vidas humanas lo que constituye más de la mitad de las pérdidas sufridas durante la Segunda Guerra Mundial y las que se estiman en 50 millones de personas. Tan sólo en el territorio soviético ocupado las tropas hitlerianas mataron a 216.431 personas civiles y se llevaron forzosamente a Alemania a 5.269.513 hombres y mujeres de los que 2.164.313 perecieron en el cautiverio inhumano sumidos en la esclavitud.

La URSS tuvo que soportar el principal ataque devastador de las tropas hitlerianas (un 85% de las divisiones nazis combatían en el Frente Oriental, es decir, soviético) y durante largos años prácticamente a solas oponía resistencia en Europa al bloque fascista al que además de la Alemania de Hitler, pertenecían Italia de Mussolini, España de Franco, Hungría de Salasi, Rumania de Antonescu y algunos otros países. Al propio tiempo se veía obligada a mantener un contingente militar en el Lejano Oriente ante la amenaza de invasión por parte del Japón militarista, aliado de Alemania, que ya había desencadenado la guerra contra Estados Unidos.

Son enormes las pérdidas sufridas por la propia Alemania: más de 13 millones de personas entre muertos, heridos, apresados y desaparecidos. La guerra se cobró las vidas de más de medio millón de soldados italianos. Entre los países europeos ocupados las mayores pérdidas se registraron en Polonia (unos 6 millones de personas) y en Yugoslavia (1,7 millones). Francia perdió a 600.000 personas y Gran Bretaña, cuyo territorio no fue invadido por el Ejército alemán, pero se sometía a los continuos bombardeos aéreos y misilísticos con cohetes Fau-1 y Fau-2, casi 370.000 ciudadanos.

La Segunda Guerra Mundial segó y estropeó las vidas de más de un millón de estadounidenses. En la contienda murieron 407.316 ciudadanos de EE UU, 671.846 resultaron heridos y 78.751 fueron considerados como desaparecidos. China perdió a más de 5 millones de personas entre muertos y heridos y Japón, a 2,7 millones, mayoritariamente a los efectivos del Ejército imperial. Pero entre los japoneses muertos hubo 350.000 personas civiles de los que 270.000 perdieron la vida en los bombardeos atómicos lanzados los días 6 y 9 de agosto de 1945 sobre las ciudades de Hiroshima y Nagasaki.

Aunque en otros continentes las pérdidas humanas no eran tan grandes como en Europa y en Asia -por ejemplo, 40.000 personas en Australia y Nueva Zelanda y 10.000, en Africa-, toda muerte violenta de un soldado, oficial, hombre, mujer, niño o anciano no es sino una catástrofe de proporción global que causa el dolor insoportable a sus parientes y altera la sucesión natural de las generaciones. También hoy en Rusia se dejan sentir los efectos demográficos de aquella guerra, a consecuencia de la cual no nacieron millones de niños que hubieran podido contribuir de una manera sustancial al avance de la Humanidad por el camino de progreso tecnológico y cultural y a la lucha contra las enfermedades, pobreza, hambre, epidemias y desastres naturales.

La Segunda Guerra Mundial también causó colosales daños materiales los que según los estimados de los economistas occidentales, superan la cifra de 4 billones de dólares. Esta suma comprende no sólo los gastos en la conducción de las acciones de combate y las pérdidas financieras sufridas a causa de la destrucción de las economías en los países de Europa y Asia. Además, se trata de las inversiones efectuadas en el periodo de preguerra (acumulación de reservas, dotación técnica y preparación de las Fuerzas Armadas, organización correspondiente de los teatros de operaciones, etc.), así como de los costos de reconstrucción de las empresas y ciudades destruidas y de lo gastado en el pago de intereses sobre empréstitos emitidos, de pensiones y subsidios… Durante la guerra los gastos militares de las naciones beligerantes sumaron los 1.117 mil millones de dólares de los que 695 mil millones correspondieron a los países de la coalición anti-hitleriana y 422 mil millones, a Alemania y sus aliados.

Entre 1941 y 1945 la Unión Soviética destinó a los fines militares 582,4 mil millones de rublos. Sería imposible imaginar el valor real de esta suma, facturándola en la moneda estadounidense o en cualquiera otra divisa convertible ya que en aquel entonces no existía relación alguna entre la economía soviética y la de las principales potencias mundiales. Basta señalar que los gastos bélicos directos del país constituían el 55% del producto nacional bruto frente al 43,4% en EE UU; 55,7% en Gran Bretaña; 67,8% en Alemania; 49,7% en Japón. Los daños directos que las tropas hitlerianas ocasionaron destruyendo los valores materiales en el territorio de Rusia, Ucrania, Bielorrusia, Moldavia y de las repúblicas bálticas constituyeron un 41% de las pérdidas económicas sufridas por los países que participaron en la Segunda Guerra Mundial.

Los invasores alemanes destruyeron y quemaron total o parcialmente 1.710 ciudades y poblados urbanizados, más de 70.000 aldeas y 6 millones de edificios, dejando sin techo a casi 25 millones de personas. Además, redujeron a escombros 32.000 empresas industriales, inutilizaron las vías férreas de 65.000 kilómetros de extensión, devastaron 98.000 cooperativas agrícolas, 1.876 granjas en propiedad del Estado y 2.890 centros de maquinaria agrícola. Las tropas hitlerianas aniquilaron o sacaron a Alemania 7 millones de caballos, 17 millones de cabezas del ganado bovino, 20 millones de cerdos, 27 millones de ovejas y cabras y un sinnúmero de aves domésticas. En términos de valor, los daños directos ocasionados a la economía nacional de la Unión Soviética se evalúan en 1.000 mil millones de rublos, cifra equiparable con el 30% de la riqueza nacional del país.

También otros países ocupados sufrieron exorbitantes pérdidas materiales. En Polonia las tropas alemanas destruyeron un 40% del patrimonio nacional, o sea, el fruto del esfuerzo laboral de dos generaciones de los polacos. En Yugoslavia fueron destruidos un 40% de las empresas industriales y 300.000 explotaciones agrícolas. Las pérdidas materiales de Francia alcanzaron la cifra de 21,5 mil millones de dólares. Los daños económicos ocasionados a Estados Unidos sumaron los 1.267 millones de dólares lo que constituye el 0,4% del total de las pérdidas sufridas por los países que participaron en la Segunda Guerra Mundial.

Pero basta de hablar de las pérdidas y las heridas sangrientas que frenaron el desarrollo de la Humanidad, provocaron el desbarajuste económico y el hambre que reinó en muchos países de Europa y Asia durante largos años transcurridos desde el término de la contienda y escindieron el mundo en dos sistemas políticos enfrentados entre sí con fermentos de una nueva confrontación que dio lugar a la “guerra fría”. Importa prestar la atención a los aspectos positivos de aquella guerra y a las lecciones que nos dio. La enseñanza principal radica en que solo la acción conjunta y el esfuerzo mancomunado de todas las fuerzas progresistas del planeta, indistintamente de las preferencias políticas e ideológicas, permitirán conjurar las amenazas de alcance global.

La coalición antihitleriana que se forjó durante la Segunda Guerra Mundial y estuvo integrada por las naciones con sistemas políticos diferentes como la URSS, EE UU, Gran Bretaña y Francia, así como la ayuda económica y militar mutua en el seno de la misma hicieron posible evitar las pérdidas de mayores proporciones, aproximaron la fecha del derrumbe del fascismo europeo y facilitaron obtener la victoria sobre el enemigo común, victoria que Rusia llama “fiesta que arranca lágrimas”. Además, predeterminaron la capitulación del Japón militarista lo que dio por terminada la guerra en Asia. Tal alianza, pese a las contradicciones provisionales que podrían aflorar en su seno, es de suma importancia en el momento actual para dar respuesta a los desafíos del siglo XXI, entre ellos el terrorismo internacional, la proliferación de las armas de destrucción masiva y de las tecnologías misilísticas, el extremismo religioso y el narcotráfico.

Rusia, que sufrió todos los horrores de la Segunda Guerra Mundial, país que cayó víctima principal de aquella contienda y se desveló como uno de los principales vencedores de la misma, secunda sin reservas la mencionada alianza, rigiéndose por el lema nacido durante aquellos inolvidables tiempos de guerra que dice: “!Los pueblos unidos jamás serán vencidos!”

Por qué en Pakistan hay niños que se llaman Fidel, Celia, Ernesto o Camilo

Prólogo al libro “Resurrección en el Himalaya”, de Felix López

 

Pascual Serrano

Testimoniar el papel de la sanidad cubana en Pakistán tras el desastre de un terremoto de 7’6 grados en la escala Richter podía caer en dos deficiencias. Una, fundamentarse en la enumeración de cifras y datos que convirtieran el relato en un aburrido informe estadístico. La segunda, en hacer todo lo contrario, dejarse llevar por la emotividad y dejar el texto en una oda a la solidaridad sin aportar la información necesaria que sirviera al lector para valorar por sí mismo la envergadura de lo que estaba sucediendo.

Félix López ha logrado situarse en la equidistancia de ambas situaciones logrando así la obra ideal. Consigue que conozcamos la información necesaria que requiere un ensayo riguroso, al tiempo que aporta el sentimiento que sólo desde el corazón de un hombre sensible permite transmitirnos la emoción de lo que el denomina con buen criterio “el más poderoso ejército de la tierra”.

Gracias a ello, podemos conocer la historia de Henry Revee, que da nombre a este contingente internacional sanitario en Pakistán, y saber que este “ejército” ha creado en ese país 32 hospitales de campaña integrados por 2.500 médicos, paramédicos, técnicos y rehabilitadores cubanos que el 24 de febrero de 2006 llevaban realizadas 10.920 operaciones quirúrgicas y un millón de asistencias. Y al mismo tiempo, “escuchar” la voz de los hombres, mujeres y niños que han encontrado en esa titánica cruzada aliento y asistencia a su tragedia, y recoger el testimonio de algunos de esos 70.000 “soldados” cubanos que, entre 1963 y 2004, ya han “invadido” 70 países necesitados de asistencia médica.

Por casualidades del destino, el mismo día que leí “Resurrección en el Himalaya”, el 17 de marzo, encuentro en la prensa la noticia de la renovada Estrategia Nacional de Estados Unidos. En ella, el gobierno Bush, una vez más, apuesta por su política de guerra preventiva. En ella, donde Cuba ve poblaciones necesitadas de asistencia sanitaria, el gobierno de Estados Unidos ve amenazas terroristas. “América está en guerra”, reza la primera línea del documento de 49 páginas, y desgrana los países a los que amenaza con atacar: Siria, Irán, Corea del Norte, Cuba, Bielorrusia, Birmania, Venezuela o Zimbaue.

Uno no puede evitar pensar qué diferente sería el mundo, si el ejército, el dinero y el poder de Estados Unidos sirviese a la misma causa que el cubano. Y quizás para que no lo hagamos, los grandes medios de comunicación del mundo han desplegado una cortina de silencio sobre ese combate de Cuba contra el sufrimiento y la enfermedad en todo el mundo. Por eso resultan tan ridículos cuando en el semanal del diario español El País del 4 de septiembre dedican cuatro páginas a color, con nueve fotos también a color, al caso de una niña de Ghana que será llevada a España para ser operada de cataratas. Ese día Cuba llevaba operados totalmente gratis 79.000 enfermos oftalmológicos venezolanos que llegarían a ser 150.000 a final del año. A ellos había que sumarle otros 4.212 pacientes procedentes de otros países del Caribe, entre el 30 de junio y el 20 de septiembre. Nunca hubo una línea para informar de ello en la gran prensa.

También cuando leo en esta obra el trabajo de los médicos cubanos en las aldeas limítrofes del lago Atitlán, en Guatemala, tras el paso del huracán Mitch, recuerdo que la presencia de los países ricos en esa región eran los turistas que regateaban el precio de las artesanías a los niños de los puestos de venta callejeros. O la labor de la que fui testigo de las ONG´s sanitarias europeas en El Salvador durante la guerra civil a principios de los noventa. Se limitaba a un vehículo todoterreno que cada dos semanas llegaba a las comunidades y dejaba tres cajas de medicamentos: una de antipiréticos, otra de antibióticos y otra de antiparasitarios, los médicos apenas bajaban del automóvil.

Y es que es necesario comparar esos dos modelos de acercamiento a los pueblos que sufren la enfermedad y la pobreza. Y preguntarse, como hace Félix López, por qué nunca fueron a Pakistán a rescatar a las personas atrapadas entre las ruinas, ninguno de los helicópteros que la OTAN tenía en Afganistán, tan ocupados en bombardear a la población de ese país.

Por eso, en Pakistán ahora hay niños que se llaman Fidel, Celia, Ernesto o Camilo, que cantan Guantanamera y reciben con un ¡Bienvenidos!, en español.

Por eso Bush no quiso nunca que los médicos cubanos fueran a Nueva Orleáns.

http://www.pascualserrano.net

“Resurrección en el Himalaya. Testimonio del ejército más poderoso de la Tierra”. Felix López. Oficina de publicaciones del Consejo de Estado. La Habana

Los jinetes del Apocalipsis

Los Mexicanos más ricos

Héctor Mora

Rebelión

En poco más de un cuarto de siglo el neoliberalismo, como política de estado ha beneficiado a muy pocas personas a costa de miles de millones que se empobrecen de manera progresiva y alarmante. Al grado de que el 2% de los hombres más ricos del mundo poseen más de la mitad de la riqueza mundial y el 10% más rico de la población es dueño del 85% de la riqueza mundial (Davis, 2006).

Pero el mayor beneficiario del neoliberalismo es un individuo que nació en México hace 67 años. Este señor pasó de ser un empresario medianamente afortunado a convertirse en el poseedor de la tercera fortuna más grande del mundo en tan sólo 16 años.

La revista Forbes publica cada año una lista de las personas que poseen mil millones de dólares o más en todo el mundo. En 2007 Forbes detectó en todo el mundo a 946 personas que son ricas en miles de millones de dólares (MMD). Vale recordar que habitamos el planeta algo más de 6,500 millones de personas, de manera sólo el 0.000014% (1.4×10-5) de la población pertenece a este exclusivo grupo o en otras palabras por cada 6.87 millones de habitantes del mundo hay un mil millonario.

De los poco menos de mil super ricos del mundo sólo el 17% es menos rico que el año pasado; el 66% acrecentó su descomunal patrimonio y el resto permaneció mediocremente estancado. El 17% mencionado incluye a 32 infortunados que cayeron por debajo de nivel mínimo para aparecer en la famosa lista, es decir, la desgracia los llevó a que su fortuna personal sea, ¡horror! menor a mil millones de dólares. Pero para fortuna del mundo democrático y civilizado 178 personas lograron acrecentar su fortuna y completaron más de 1 MMD, por lo que consiguieron ser incluidos en la lista. Entre estos recién llegados se incluyen 17 que habían caído en desgracia, pero con tesón y esfuerzo volvieron a la vendita lista (Forbes, 2007). Bien por ellos.

En 2007 la maltrecha dignidad nacional es modestamente rescatada por 10 empresarios mexicanos. El último de los mexicanos en la lista de los más ricos del mundo es Alfredo Harp Helú (primo de Carlos Slim) ubicado en el lugar numero 618. El señor tiene 63 años y posee 1.6 MMD. Fue dueño de Banamex, luego de comprárselo al gobierno de Carlos Salinas a precio de ganga (ayudado por un préstamo del propio gobierno), pero saltó a la fama en 2001, pues al vender Banamex a Citigroup su fortuna creció al grado de permitirle codearse con la crema y la nata de los ricos del mundo (Forbes, 2007).

Le sigue, en la posición 583, Lorenzo Zambrano de 62 años, dueño de Cemex, empresa fundada por su abuelo en 1906 en Monterrey, que hoy es la segunda sementera del mundo con plantas en todos los continentes. Posee 1.7 MMD (Forbes, 2007).

En la posición 557 se encuentra Isaac Saba Raffoul de 83 años y dueño de 1.8 MMD. Vende producto farmacéuticos, de salud y de belleza mediante su Grupo Casa-Saba (Forbes, 2007).

Empatados, con otros en las posición 488, Roberto Hernández Ramírez y María Asunción Araburuzabala comparten suerte, ambos poseen 2.0 MMD. El tiene 65 años y también era socio de Banamex y se volvió super rico cuando Citigroup compró el banco recién privatizado. Ella tiene apenas 43 años y es dueña de Grupo Modelo (cerveza). Su exsocio Emilio Azcarraga Jean de 39 años, ocupa la posición 458 pues su fortuna personal asciende a 2.1 MMD. Como todo mundo sabe es dueño del monopolio de la comunicación: Televisa (televisión, radio, satélite, Internet, publicidad, revistas, etc.) (Forbes, 2007).

Muy por arriba de estos super millonarios de mediano pelo se encuentra, en la posición 194, Jerónimo Arango de 81 años de edad con una fortuna de 4.3 MMD. Fundó con sus hermanos Bodega Aurrera en 1958, posteriormente creó Cifra y se expandió con Vip´s, El Portón y Suburbia. Cifra se asoció con Wal-Mart en los 90 y fue absorbida por esta (Forbes, 2007).

Para ardor de su competidor Azcarrada, en la posición 172 esta Ricardo Salinas Pliego de 51 años y poseedor de 4.6 MMD. Es dueño de TV Azteca, Electra, Banco Azteca y otro montón de empresas (Forbes, 2007).

En posición un poco más digna de envidia (la 158) encontramos a Alberto Bailleres de 74 años que poseen la friolera de 5.0 MMD. Es dueño de la mayor mina de plata del mundo que adquirió, para sorpresa de todos, en una privatización, de la minera Industrias Peñoles, del Palacio de Hierro y es miembro del consejo de FEMSA, la mayor empresa de bebidas suaves y cerveza en América Latina (Frobes, 2007).

Además, de ser super ricos estos ilustres personajes tienen en común que la mayoría de ellos heredaron su fortuna, pero todos la multiplicaron por obra y gracia del neoliberalismo (privatizaciones mediante) durante los sexenios de Miguel de la Madrid y Carlos Salinas, la mayoría están hermanados en ese gigantesco y grotesco fraude denominado Teletón y casi todos ellos fueron los patrocinadores de las encuestas mágicas que daban como ganador de la elección presidencial de 2006 a Felipe Calderón, de la campaña difamatoria en contra de Andrés Manuel López Obrador, de la millonada metida ilegalmente a la campaña de Felipe Calderón, del fraude electoral perpetrado contra la voluntad del pueblo de México y, finalmente, del gobierno militarista que se nos impuso.

Sábese que Roberto Hernández Ramírez operó, a través de obscuros personajes como Vicente Fox, Elba Esther Gordillo y José Luís Barraza (entonces presidente del Consejo Coordinador Empresarial), la confabulación contra la voluntad popular; que Emilio Azcarraga Jean, Ricardo Salinas Pliego y otros pusieron al servicio de la conjura sus medios de comunicación (televisión, radio, prensa); y que Jerónimo Arango (Wal-Mart) y otros intentaron forzar a sus empleados a votar por Calderón.

De manera que el club de los super ricos usó su poder económico (sumado al de otros que no alcanzaron el honor de aparecer en la lista de Forbes) para imponerle a más de cien millones de mexicanos como presidente a uno de sus empleados, para que las cosas sigan funcionando en su favor.

Pero la cereza del pastel es Carlos Slim Helú que posee, según la multicitada revista 49 MMD, 19 MMD más que el año pasado. Por ser el campeón del capitalismo mexicano merece un comentario más amplio.

Resulta que el señor Slim era un empresario prospero, que gracias a sus relaciones con el grupo de Carlos Salinas de Gortari, durante el sexenio de Miguel de la Madrid multiplicó su fortuna.

Como parte del plan para reventar a la banca nacionalizada, Slim y otros empresarios abrieron casas de bolsa que el gobierno y los medios de comunicación apoyaron convenciendo a cientos de miles de incautos mexicanos de poner sus ahorros (en decenas de miles de casos se trataba del producto de las liquidaciones promovidas y realizadas por el gobierno de Miguel de la Madrid) en manos de las casas de bolsa, para que compraran acciones de empresas en la Bolsa Mexicana de Valores (BMV), en lugar de guardarlo en la banca nacionalizada.

Para infortunio de los inocentes e ilusos ahorradores y para fortuna de los dueños de las casas de bolsa, en 1987 la BMV se colapsó por la acción de misteriosos especuladores (Palacio, 2006). El resultado fue que cientos de miles de mexicanos perdieron sus ahorros y unos cuantos dueños de casas de bolsa multiplicaron de la noche a la mañana sus fortunas, entre ellos destaca el Ingeniero Carlos Slim Helú.

Así, nació un imperio. Pero siguió creciendo, con el favor de Carlos Salinas de Gortari. En 1990 el Grupo Carso de Carlos Slim gana la puja, pues hace la mejor oferta, para comprar Teléfonos de México (Telmex) con la ayuda de su amigo Carlos Salinas, entonces Presidente de México, que además de información privilegiada le facilitó un oscuro préstamo del Gobierno Federal para que pudiera comprar Telmex al Gobierno Federal; la privatización más cuestionada de las miles que realizaron los gobierno neoliberales. Slim nunca cumplió los compromisos de mejorar el servicio y ofrecer precios económicos del servicio telefónico. El servicio siguió siendo muy deficiente y los precios crecieron desmesuradamente, al grado que es el más caro del mundo.

A consecuencia de tan ventajosa compra el señor Slim aparece por primera vez en las listas de Forbes, como poseedor de un mil millones de dólares sólo un año después, en 1991.

Permaneció en ese nivel hasta 1995, pero en 1996 la revista Forbes lo reporta como poseedor de 6,100 millones de dólares. Para 1997 aparece en la posición 37 con 6,600 millones de dólares, como fortuna personal.

Los siguientes años, la riqueza del señor Slim continua creciendo de manera lenta pero consistente. Con el cambio de milenio el crecimiento de su fortuna se acelera hasta convertirse en exponencial (ver tabla y grafica).

Las últimas dos emisiones de la multicitada lista ubican a Slim en el tercer lugar, con fortunas de 30 y 49 MMD, respectivamente. Por lo que de 6,500 millones de habitantes del planeta, solo dos tienen más dinero que el ciudadano Slim. Por ello, no es exagerado decir que Slim es el hombre más beneficiado en el mundo con la globalización neoliberal, pues en sólo 16 años paso de ser un especulador fraudulento de mediano pelo a ser el tercer hombre más rico del mundo.

Durante el último año la fortuna del ciudadano Slim creció 19 MMD; en promedio, poco más de 52 millones de dólares cada día, tanto que, de acuerdo a la Secretaria del Trabajo y Previsión Social, la media nacional del salario de cotización es de apenas 198.33 pesos diarios (Milenio diario, 16 de marzo de 2007).

El neoliberalismo ha perjudicado tan gravemente al total de la humanidad que con sólo tener activos por 2,200 dólares se es parte de la mitad más rica del mundo, por consiguiente la otra mitad tiene menos de eso en activos. Activos quiere decir posesiones como casa, auto, ahorros, salarios, etc.; no significa dinero constante y sonante.

Son tan escasos los ricos en el mundo capitalista actual que para ser parte del 10% más rico de la población mundial basta tener 61,000 dólares en activos y con 500,000 se pertenece al 1% más rico (Davis, 2006). Por consiguiente los mil millonarios como Bill Gates y Carlos Slim son una anomalía aun entre el 1% más rico del planeta. La riqueza mundial esta criminalmente concentrada, pero entre los ricos el efecto se multiplica. Así, se ve en la lista de Forbes que la mayoría de este privilegiado sector es pobre en comparación con los más ricos del mundo.

Según el estudio de referencia, pertenecen al 1% más rico del mundo sólo 37 millones de personas, del total de más de 6,500 millones que habita el planeta. La riqueza de todos los hogares del mundo, no de las empresas, sumó 125 trillones de dólares en el año 2000, que equivale al triple del valor del PIB global y a 26,000 dólares por persona (Davis, 2006). Es decir, si se repartiera toda la riqueza mundial de los hogares, no habría pobreza; la riqueza producida alcanza para todos, la única razón para la existencia de la pobreza es la mezquindad y el egoísmo de ciertos magnates o si se prefiere el sistema económico.

Además de la existencia de algunas fortunas desmesuradas, la riqueza en el mundo esta tan mal repartida que la población de Norteamérica, Europa y los tigres del pacífico (Japón, etc.) poseen entre todos, el 90% de la riqueza global. Ello a pesar de que en Norteamérica solo vive el 6% de la población mundial y posee el 34% de la riqueza. Pero América latina y el Caribe poseen solo el 4% de la riqueza mundial (Davis, 2006); aunque México tiene el honor del albergar al 1.2% de las personas más ricas del mundo (Forbes, 2007).

En el mismo sentido la riqueza per cápita en EU es de 144,000 dólares y 181,000 en Japón; pero en India es de 1,100 y en Indonesia de 1,400 dólares.

Este esquema de superconcentración de la riqueza se reproduce país por país, por ejemplo: el 10% más rico se queda con el 40% de la riqueza en china y con el 70% en EU y es incluso superior en otros países (Davis, 2006).

Referencias:

Acosta Córdova, Carlos, “Segundo lugar mundial en riqueza”, Revista Proceso Nº 1583, 4 de marzo de 2007, México.

Davis, James, Sandström, Susana, Shorrocks, Anthony, Wolf, Edward, “Distribución Mundial de la Riqueza de los Hogares”, (World Institute por Development Economics Reserch of the United Nations University, UNU-WIDER), Diciembre de 2006.

Forbes, http://www.forbes.com

Milenio diario, 16 de marzo de 2007, México

Palacio, Víctor, Mora, Héctor, La indigestión de Gargantúa y Pantagruel (la explotación del trabajo. La rebelión de los trabajadores), Cultura, Trabajo y Democracia, AC, Revista Al Filo y Asamblea Nacional de los Trabajadores, México 2006.