Algunas verdades incomodas sobre Al Gore

   

Tras la concesión del Premio Nobel de la Paz

 

Nazanin Amirian

Kaos en la Red

 

El ex vicepresidente de EEUU, Al Gore ha sido uno de los ganadores del Premio Nobel de la Paz 2007, “por sus esfuerzos por construir y divulgar un mayor conocimiento sobre el cambio climático”. Al Comité Nobel le habrá pasado dos males para cometer tal decisión. El no encontrar en su lista de candidatos a ningún verdadero defensor de la paz, y desconocer el currículo del ex vicepresindente. Pues, Al Gore no es ni hombre de Paz ni un aspirante a salvar la tierra con su visión ecologista.

En cuanto pacifista, solo hay que recordar que la administración Clinton-Gore bombardeó Yugoslavia, Albania, Sudán, Afganistán, Irak, Haití, Zaire, y Liberia, utilizó toda clase de municiones destructivas incluidos proyectiles que contenían uranio empobrecido, causando la muerte de decenas de miles de civiles y de paso provoco irreparables daños ambientales cuyos efectos perduraran cientos de años en sus tierras, aires, y aguas.

El honorable Comité debería saber , por otro lado, que el actual héroe del ecologismo cuando entre 1993 y 2000 era vicepresidente del país más contaminador del mundo, a la vez que se había hecho cargo de todos los asuntos ambientales, domésticos e internacionales de su país, se negó a firmar el Protocolo de Kyoto, acuerdo internacional para reducir las emisiones de gases que causan el calentamiento del planeta.

En su documental, oculta la verdad cuando afirma que ‘Somos todos responsables’. No dice que en realidad el 20 por ciento de la humanidad, principalmente las multinacionales, comete el 80 por ciento de las agresiones contra el medio ambiente, o que el consumo de energía de un ciudadano medio del Primero Mundo es 70 veces más que uno en los países en desarrollo. ¡En la propia casa de Al Gore se consume 20 veces más energía que en la de una familia media norteamericana!.

Otro de las perlas de la batalla del ex vicepresidente es su defensa de los agrocombustibles, o cultivos energéticos como medida para reducir la contaminación de la atmósfera. Que el maíz y la soya sustituyan a los cultivos de patatas y arroz alimentos básicos de cientos de millones de pobres del planeta, y pro consiguiente poniendo fin a la seguridad alimentaria.

La actual campaña por producción de los monocultivos de materia prima para biocombustible ya está causando desertificación de grandes superficies, destruyendo bosques, pastizales y tierra de cultivos tradicionales en Latinoamérica (Argentina, en Brasil y Bolivia), Asia y África para alimentar a los “eco” coches. Una deforestación que aumentará las emisiones de gases de invernadero por el drenaje de suelos y la agricultura intensiva, y justamente acelerará el calentamiento global.

Detrás de todo se esconden los intereses de las multinacionales del agronegocio de biocombustibles.

http://kaosenlared.net/noticia.php?id_noticia=42914

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¿Que pasará si se acaba el petróleo?

George Monbiot

http://www.globalizate.org

Traducción: Félix Nieto para Globalízate

El transporte motorizado es una forma de viaje en el tiempo. Extraemos el tiempo comprimido de otras épocas- la lluvia infinitesimal del plancton sobre el suelo oceánico, el asentamiento de árboles en pantanos sin oxígeno- y lo utilizamos todo para ir más rápido. Cada tanque de combustible contiene miles de años de acumulación. Nuestro futuro depende de la esperanza de que no se agote el pasado.

El libro blanco, publicado por el gobierno la semana pasada habla de nuevos impuestos, nuevos mercados, nuevas investigaciones, nuevos incentivos. Cualquiera que lea el capítulo del transporte puede ser perdonado por creer que el gobierno tiene el problema bajo control: como resultado de sus medidas, es muy probable que veamos una gran reducción en nuestro uso del tiempo geológico.

Pero enterrado en otro capítulo, y hasta ahora ignorado por todos los periodistas, hay una admisión remarcable: “La mayor parte (66%) de la demanda de petróleo del Reino Unido es para cubrir la demanda de combustibles para el transporte que además se espera que siga aumentando en un plazo medio.” (1) ¿Aumentar? ¿Si el gobierno implementa todas las excitantes medidas que contiene el capítulo del transporte, cómo demonios puede aumentar nuestro uso de combustible?

No encontrarás la respuesta en el libro blanco. Misteriosamente olvida mencionar que el gobierno planea construir otros 4000 Km. de carreteras y doblar la capacidad de nuestros aeropuertos en 2030.

En parte para permitir el crecimiento del transporte, otro libro blanco también publicado la semana pasada, propone una desregulación masiva en las leyes de planificación (2). En ninguno de los dos libros se discute la implicación de estos programas para el uso de la energía o para el cambio climático. Básicamente hay dos gobiernos distintos en el Reino Unido: uno determinado a reducir nuestro uso de combustibles fósiles y el otro determinado a aumentarlo.

Lo que ocurra más allá del medio plazo, son simples conjeturas. (3) Pero debería ser bastante obvio que más carreteras y más aeropuertos significara que nuestro aumento en el combustible para el transporte estará más vinculado: la salud futura de la economía dependerá de ellos. Por lo que el gobierno debería haber examinado este asunto. Si nuestra vida económica depende en un crecimiento continuo del consumo de combustibles para el transporte, en primer lugar el gobierno debería haber determinado si ese crecimiento es posible. ¿No es así?

La semana pasada telefoneé a cuatro ministerios (comercio e industria, transporte, medio ambiente y al gobierno local) con la esperanza de encontrar dicho estudio. No existe. El gobierno Británico no ha encargado ningún informe referido a si hay suficiente petróleo para sustentar su programa de transporte.

En lugar de ello, el libro blanco y los funcionarios con los que hablé me citaron un libro publicado por la Agencia Internacional de la Energía (4). Esto en sí mismo suena extraño. En cualquier otro asunto que concierne a la seguridad o al crecimiento económico el gobierno Británico realiza sus propios estudios. Pero en este caso se basa en una sola fuente externa. Esta dependencia es aún más extraña cuando leemos el libro del IEA (Agencia Internacional de la Energía) y descubrimos que es tan polémico como mis artículos.

Antes de mostrar las pruebas, el libro ataca a la gente que ha cuestionado las previsiones futuras de petróleo como “catastrofistas” (5). Anuncia que “ha mantenido por mucho tiempo que ninguna de las posibilidades de que las reservas de petróleo puedan alcanzar el pico, sean un motivo de preocupación”. Aunque espera que la demanda global de petróleo aumente un 70% hasta el 2030 y aunque admita que la extracción de petróleo decaerá en un 5% anualmente, (6) confía en que las nuevas extracciones compensaran la diferencia.

Basa esta afirmación en el descubrimiento de que “el nivel de las reservas existentes de petróleo han sido constantes históricamente, a pesar de los volúmenes extraídos cada año” (7) Como el IEA debe saber, esto es debido parcialmente a que los niveles en las reservas han sido falseados por la OPEP (organización de países exportadores de petróleo). La cantidad asignada a cada miembro de la OPEP refleja la cantidad de sus reservas. Todos sus miembros tienen un poderoso interés en exagerar sus reservas para así aumentar sus cuotas. El IEA admite en otro informe que Arabia Saudita ha informado de un nivel constante en sus reservas ( 260 billones de barriles) por los últimos 15 años, a pesar de que ha producido mas de 100 billones de barriles en el mismo periodo.(8). ¿De dónde han sacado ese petróleo mágico?

Pero es en los embusteros de la OPEP en los que la Agencia confía con optimismo. El aumento en la demanda global será atendido, dicen, por un aumento del 150% en la producción en el Oriente Medio para el 2030. (9)¿Que pasará si esto no ocurre? Es una pregunta que la IEA hace pero que rápidamente la retira. “A causa de las incertidumbres sobre las cantidades de las fuentes y de las reservas, es difícil predecir el momento del pico del petróleo, cuando se espera que la producción comience a reducirse. Las estimaciones van desde hoy hasta el 2050 o más lejos” (10). ¿No es eso un seguro?

Debo enfatizar que el pico del petróleo no es como el cambio climático: no hay consenso entre los científicos sobre cuando va a ocurrir. No puedo decir con seguridad que el estudio del IEA está equivocado. Pero un informe publicado en Febrero por el departamento de energía de los EEUU muestra la peligrosidad de basarse en una sola fuente. “Casi todas las predicciones están basadas en asunciones geológicas diferentes a menudo dramáticamente… A causa de las enormes incertidumbres, es difícil definir una base geológica dominante para aceptar o rechazar cualquiera de las predicciones”. (11)

El informe, más adelante publica una larga lista de estimaciones hechas por cargos importantes cercanos y dentro de la industria del petróleo de una fecha probable sobre el pico del petróleo. Tienen una variación bastante grande pero muchos coinciden en que se producirá entre el año 2010 y el 2020. Otro informe también publicado por el departamento de energía de EEUU, muestra que “sin un reajuste de tiempo, los costes económicos, sociales y políticos no tendrán precedente. (12) Los desastres reseñados por el pico de las reservas globales de petróleo solo pueden ser evitadas con un “programa de choque” comenzando 20 años antes que ocurra. Si algunas de las estimaciones del departamento de energía son correctas, ya es demasiado tarde.

La IEA piensa que esta crisis puede ser evitada gracias a la apertura de nuevos pozos y por el uso de petróleo no convencional. Pero éstos causan desastres medioambientales por sí mismos. Más o menos la mitad de los nuevos descubrimientos que la agencia pronostica en los próximos 25 años ocurrirán en el Ártico o en las profundidades de los océanos (entre 2000 y 4000 metros de profundidad). (13). En cualquier caso, un vertido importante en unos ecosistemas tan lentos y frágiles, serían catastróficos. Extraer petróleo no convencional- como los de las tar sands (tierras sueltas o parcialmente consolidadas de donde se extrae petróleo sintético) en Canadá o los kerogen shales (petróleo no convencional obtenido de diversos organismos orgánicos sólidos) en los EEUU- producen mucho más dióxido de carbono que perforar para extraer petróleo ordinario. (14). También usa y contamina grandes cantidades de agua potable, y destruye miles de hectáreas de tierra virgen. “A largo plazo” dice la IEA, “el petróleo pesado no convencional puede convertirse en la norma y no en la excepción”. (15) Si nuestro crecimiento futuro depende de estas fuentes, nos vemos condenados a unos impactos medioambientales cada vez mayores.

No necesitamos invocar al pico del petróleo para argumentar una reducción en el uso de combustible para nuestro transporte. Pero te podías haber imaginado que el gobierno habría mostrado solo una pequeña curiosidad sobre si nuestro programa de transporte podía o no conducir a un colapso de la economía.

1. Department of Trade and Industry, May 2007. Meeting the Energy Challenge: A White Paper on Energy. Chapter 4, page 114.

2. HM Government, May 2007. Planning for a Sustainable Future: White Paper.

3. The medium term in this context is defined in one of the white paper’s supporting documents as up to 2020. Wood Mackenzie, May 2007. Review of UK Oil Refining Capacity for Department of Trade and Industry.

4. International Energy Agency, 2005. Resources to Reserves: Oil & Gas Technologies for the Energy Markets of the Future.

5. Page 3.

6. Page 13.

7. Page 27.

8. International Energy Agency, 2006. World Energy Outlook 2005: Middle East and North Africa Insights. Page 126.

9. International Energy Agency, 2005, ibid. Page 61.

10. Page 28.

El calentamiento global, tres veces más rápido que las peores predicciones

Geoffrey Lean

The Independent

Traducción: Félix Nieto para Globalízate

Según una serie de asombrosos y serios estudios El calentamiento global se está acelerando tres veces más rápido de lo que se temía.

Han descubierto que las emisiones de CO2 han estado aumentando a un ritmo tres veces más que en la década de los 90. La capa de hielo del Ártico se está derritiendo tres veces más rápidamente- y el nivel de los mares está aumentando al doble de velocidad, como se pronosticó.

Las noticias de los estudios, deben conducir a unas medidas más estrictas contra la contaminación de las que se contemplaban, estas llegan justo antes que los líderes de las naciones más poderosas se reúnan en Alemania, con el cambio climático como tema más importante de la cumbre del G8.

Estas noticias pueden poner más presión en el Presidente Bush para que finalmente acepte sumarse a tomar medidas internacionales.

El estudio publicado por la Academia Nacional de las Ciencias de los EEUU, (PNAS) muestra que las emisiones de CO2 han estado aumentando un 3% al año durante esta década, comparado con el 1,1% al año en los 90.

La importancia de estos datos es que el aumento es mucho más rápido que el peor escenario del último informe del IPCC y sugiere que las terribles predicciones del informe sobre la disminución de cosechas, escasez de agua, derretimiento del hielo y la desaparición de especies es muy probable que se queden cortas sobre la amenaza a la que nos enfrentamos.

El estudio muestra que casi ¾ del crecimiento en emisiones viene de los países en vías de desarrollo, particularmente de China. El país sin embargo no aceptará a que se le culpe del problema, apuntando que sus emisiones per capita son una sexta parte de las emitidas por cada estadounidense. Además, según el estudio los países desarrollados con menos de una sexta parte de la población mundial contribuyen con más de dos tercios de las emisiones globales.

Un estudio del Centro de la Universidad de California para la información de la nieve y el hielo (University of California’s National Snow and Ice Data Center) muestra que el hielo ártico ha disminuido un 7,8% por década en los últimos 50 años, comparado con la media de los modelos del IPCC que es un 2,5%.

Más información:

pnas.org/cgi/doi/10.1073/pnas.0700609104

Global warming ‘is three times faster than worst predictions’

By Geoffrey Lean, Environment Editor

Published: 03 June 2007 The Independent

http://environment.independent.co.uk/climate_change/article2609305.ece

El imperio de Monsanto y la destrucción del maíz

Silvia Ribeiro

La Jornada

El monopolio más marcado de la historia del industrialismo lo tiene Monsanto con las semillas transgénicas. Según sus propios datos, esta trasnacional estadunidense controla más de 80 por ciento del rubro, porcentaje ampliamente mayor que el que detenta cualquier otra empresa en su campo, sea petrolera, química o informática.

Monsanto avanza además hacia el control de todas las semillas, no sólo transgénicas. Para ello ha comprado empresas semilleras en todo el mundo, con el fin de controlar un sector que aunque modesto en volumen de dinero -comparado con otras industrias-, es absolutamente imprescindible: es la llave de toda la cadena alimentaria. Una vez que controle la mayoría de las semillas convencionales (no transgénicas), lo único que necesitará hacer es dejar de producirlas, y a través de una política de hechos consumados -al no existir alternativas en el mercado y en contubernio con las escasas empresas que queden en el rubro- obligar a todos a sembrar sus transgénicos. A unos porque no tendrán otra opción y a otros -los campesinos que plantan sus propias semillas- a punta de contaminación, juicios y semillas suicidas Terminator

Según el monitoreo de la industria que hace el Grupo ETC (antes con el nombre de RAFI), a principios de la década de 1980 existían en el mundo más de 7 mil empresas semilleras que producían semillas para el mercado comercial. Ninguna llegaba a uno por ciento del mercado.

Hace algo más de una década, las empresas que producían agrotóxicos -como Monsanto, Dow, Bayer, Dupont y otras- comenzaron a comprar intensivamente a las semilleras. De esta forma promovieron la venta de semillas y agrotóxicos de la compañía en paquete. El resultado más visible de este casamiento de conveniencia fueron los transgénicos: más de dos tercios de los transgénicos plantados son cultivos resistentes a agrotóxicos.

En 1997, las 10 mayores empresas semilleras habían pasado a controlar la tercera parte del mercado mundial de venta de semillas comerciales. A 2005, las 10 más grandes tenían ya la mitad del mercado. Actualmente, las 10 mayores poseen 55 por ciento del mercado mundial, pero entre tres -Monsanto, Dupont y Syngenta- acaparan 44 por ciento. Monsanto -que en 1996 ni siquiera aparecía entre las 10 mayores- abarca 20 por ciento del total global.

Dos de las compras más significativas de Monsanto en los años recienes -que lo convirtieron en la semillera industrial más grande del mundo- fueron la mexicana Seminis (ex Savia y Grupo Pulsar) con lo que logró la mayoría del mercado mundial de semillas de frutas y hortalizas, y la de Delta & Pine Land, la mayor empresa de semillas de algodón y dueña de la primer patente de semillas suicidas Terminator .

Es evidente que avanzando por medios legales e ilegales -desde la contaminación transgénica y los juicios por patentes que hace contra las víctimas hasta el soborno de funcionarios y legisladores para que le otorguen autorizaciones y hagan leyes o reglamentos a su favor- Monsanto pretende apoderarse del mercado mundial de semillas, o como mínimo, repartírselo con un par de otras trasnacionales.

En camino hacia ese objetivo, Monsanto compró hace una década la compañía Agracetus, para apoderarse de una patente monopólica sobre toda la soya transgénica del planeta. Esta patente la acaba de perder el 3 de mayo de 2007 en la Oficina Europea de Patentes, como consecuencia de un litigio que duró 13 años, iniciado por el Grupo ETC junto a una coalición de organizaciones sociales y ambientalistas, que finalmente derrotaron a Monsanto. Pero en ese periodo, Monsanto usó y abusó de este monopolio para hacer juicios y amenazar desde productores a gobiernos, creando un monopolio de facto sobre la soya, aunque ya no tenga la patente.

En este contexto, es totalmente cínico que Monsanto, uno de los mayores contaminadores del planeta y responsable junto a un par de otras transnacionales de la contaminación transgénica del maíz campesino en México, anuncie que va a hacer un fondo para “proteger el maíz nativo”. Para ello, pretende formar con algunos de los pocos productores industriales de maíz en México, un banco de semillas nativas. La propuesta ni siquiera es original -también Syngenta, Dupont y otras productoras de transgénicos tienen proyectos similares en otros países- ya que proviene de Croplife International, una asociación internacional de estas empresas para defender sus intereses en la comunidad internacional.

Monsanto pretende así lavar su imagen de contaminador, acceder -y patentar cuando le convenga- razas de maíz campesino que le resultan imprescindibles para seguir desarrollando sus semillas transgénicas y por otro lado justificar la introducción de más transgénicos y la contaminación futura.

Los industriales de la Confederación Nacional de Productores Agrícolas de Maíz de México, que firmaron este acuerdo con Monsanto -quién sabe a qué precio- probablemente ya ni saben qué es el maíz nativo, porque hace tiempo son esclavos de lo que les vendan las empresas semilleras.

Los que de verdad conocen, cuidan y siguen plantando el maíz nativo -85 por ciento de los que producen maíz en México- son campesinos e indígenas y ya declararon que no piensan dejarlo ni dejar que los dueños del dinero y los industriales se apropien de él. Les llevan 10 mil años de experiencia y más de 500 de resistencia.

Silvia Ribeiro es investigadora del Grupo ETC.

Fuente: http://www.jornada.unam.mx/2007/05/26/index.php?section=opinion&article=019a1eco

Las defensas naturales de la Tierra comienzan a debilitarse

Michael McCarthy

http://www.globalizate.org

Traducido por Félix Nieto para Globalízate

Según nuevas investigaciones publicadas hoy, la habilidad de la Tierra para absorber los gases que causan el calentamiento global comienza a debilitarse como consecuencia del aumento de la temperatura, este es un efecto retroalimentador positivo, temido desde hace bastante tiempo.

Se acaba de descubrir que el cambio climático está debilitando uno de los principales sumideros de CO2: el Océano Antártico.

Como resultado, las concentraciones atmosféricas de CO2 pueden aumentar más rápidamente de lo que se pronosticaba. Estabilizar el nivel de CO2, imprescindible para controlar el calentamiento, será mucho más difícil aunque todos los países se pongan de acuerdo.

Las noticias pueden añadir un elemento más de urgencia para la cumbre del G8 con los países en vías de desarrollo, liderados por China dentro de tres semanas en Heiligendamm, Alemania, donde se intentarán crear las bases para un nuevo tratado que suceda al de Kyoto.

El profesor Tom Burke, (profesor visitante del Imperial College Londres,) dice: “Éste es un aviso oportuno antes que se celebre la cumbre del G8 de que el reloj climático esta comenzando a ir más rápido”.

“El cambio ha sido detectado en un estudio de 4 años realizado por investigadores de la Universidad de East Anglia, The British Antarctic Survey y del Max-Planck Institute for Biogeochemistry, el informe se ha publicado en Science, este es un informe de los mas preocupantes en el desarrollo del cambio climático. Implica una brecha en las defensas del planeta contra el calentamiento global.

La sociedad humana se ha beneficiado enormemente a causa de la absorción natural de carbono por la Tierra, lo que significa que los océanos y los bosques absorben más o menos la mitad del CO2 que se emite a la atmósfera, en el llamado ciclo del carbono. Lo que queda en la atmósfera se conoce como “airborne fraction”.

(Parte que permanece en el aire)

Si los sumideros se debilitan, la parte que permanece en el aire tenderá a aumentar. Aunque los supermodelos computerizados del clima han avisado desde hace algún tiempo del debilitamiento de los sumideros marinos y terrestres, hasta ahora no se había podido mostrar un solo ejemplo.

Ahora el equipo investigador ha descubierto que el inmenso Océano del Sur, que es el mayor sumidero de la tierra, (un 15% de la absorción potencial) está saturado de CO2.

El nivel de gas que absorbe no ha variado desde 1981- pero en ese tiempo la cantidad emitida ha aumentado un 40%, por lo que ha bajado el rendimiento y una cantidad mucho mayor de CO2 deja de ser absorbida aumentando el efecto invernadero.

El efecto- revelado tras comprobar las observaciones de CO2 atmosférico en 40 estaciones por todo el mundo, se piensa que ha sido causado por un aumento en la velocidad del viento en los océanos. Más tormentas y olas más potentes están agitando el mar y llevando hacia la superficie CO2 almacenado en el fondo marino- lo que reduce la habilidad de la superficie para absorber gas desde el aire.

Se cree que los vientos más fuertes son a causa de la alteración de los regimenes de la temperatura atmosférica producidos por dos procesos separados- la desaparición de la capa de Ozono sobre la Antártica por el uso de gases CFC de los aerosoles (que ya no se usan) y por el calentamiento global.

Por lo tanto esto es una retroalimentación positiva- un efecto del cambio climático que por sí mismo acelera el cambio climático. Varios investigadores temen que estos efectos positivos pueden hacer que el calentamiento global se produzca mucho más rápido y sean más difíciles de controlar que lo que se piensa. El pesimismo de científicos como James Lovelock está basado principalmente en el hecho que la mayoría de efectos retroalimentadores en el sistema de la Tierra van a ir en nuestra contra.

“Esta es la primera vez que detectamos un sumidero de carbón debilitarse a causa del reciente cambio climático “dijo Corinne Le Quéré, principal autor del estudio (Universidad de East Anglia). “Esto es grave. Cuando el mundo se ha calentado en el pasado, el debilitamiento de los sumideros de CO2 ha jugado un papel importante.”.

El Profesor Chris Rapley, Director de el British Antartic Survey dijo: “Desde comienzos de la Revolución Industrial los océanos han absorbido un 25% de las 500 giga toneladas (millones de toneladas) emitidas por el hombre. La posibilidad que en un mundo más cálido el Océano Antártico se esté debilitando es preocupante”.

El consejero jefe científico del Gobierno Británico, Sir David King, dijo: “Tenemos unos cuantos efectos retroalimentadores positivos de los que preocuparnos y éste parece ser uno de ellos. Pero la seriedad de éste dependerá si está afectando a todo el Océano o solo al Antártico”.

En los últimos años ha quedado claro que el ritmo de acumulación de CO2 está aumentando. El nivel actual se sitúa en 382 ppm, en 1958 era de 315 ppm.

En la última década el ritmo ha pasado de 1,6 ppm anual hasta más de 2 ppm, un hecho que The Independent informó en Octubre de 2004, lo que bien puede ser una señal que la habilidad de la Tierra para absorber CO2 está disminuyendo.

El profesor Le Quéré respondiendo a la pregunta de que si el aumento en el ritmo puede estar relacionado con el debilitamiento de los sumideros, respondió: “Pienso que estamos apunto de descubrirlo… Todos los expertos en el ciclo del carbono están atentos a esto”

Saturaciones del sumidero de CO2 del Océano Antártico debido al cambio climático reciente, Le Quéré et al, se ha publicado esta semana en Science.

Earth’s natural defences against climate change ‘beginning to fail’

By Michael McCarthy, Environment Editor

Published: 18 May 2007

http://news.independent.co.uk/environment/climate_change/article2556466.ece

Océano Antártico a punto de saturarse de CO2

Cambio climático

Stephen Leahy

IPS

El cambio climático frenó la capacidad que tiene el océano Antártico de absorber los gases de efecto invernadero de la atmósfera, advirtieron investigadores este jueves.

Este fenómeno dificultará la estabilización de los niveles de dióxido de carbono (CO2) en la atmósfera, así como la reducción del riesgo de que se registre un recalentamiento planetario como el previsto en los escenarios más extremos.

El océano Antártico absorbe menos CO2 de la atmósfera desde 1981, aunque su presencia en el aire ha aumentado 40 por ciento debido a las emisiones producidas por la quema de combustibles fósiles, según la mayoría de los científicos.

Los océanos absorben la mitad de todas las emisiones humanas de dióxido de carbono, pero el Antártico incorpora cada vez menos y está llegando a su punto de saturación, informó un equipo de investigadores internacionales, según un estudio publicado por la revista Science.

Esta es la primera evidencia de una retroalimentación positiva temida durante mucho tiempo, la cual podría acelerar rápidamente el ritmo del cambio climático, llevando el impacto del fenómeno al último extremo de la escala.

“Esto es serio. Todos los modelos climáticos pronostican que esta clase de retroalimentación continuará y se intensificará durante este siglo”, dijo Corinne Le Quéré, de la británica Universidad de Anglia Oriental y principal autora del documento.

“Al alcanzar el océano Antártico su punto de saturación, más CO2 permanecerá en nuestra atmósfera”, afirmó Le Quéré en una declaración escrita.

Las conclusiones de esta investigación no llegaron a tiempo para su inclusión en los tres informes publicados este año por el Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC), red internacional de científicos dependiente de la Organización de las Naciones Unidas (ONU).

“Este hallazgo podría señalar una diferencia significativa en algunas proyecciones del IPCC”, sostuvo el coautor del estudio Thomas Conway, de la División de Control Mundial de la Administración Nacional del Océano y la Atmósfera (NOAA) de Estados Unidos, con sede en Boulder, estado de Colorado.

“Si este estudio se sostiene, significará que la proporción del aumento de CO2 en la atmósfera será más rápida”, dijo Conway a IPS.

El estudio de cuatro años se basó sobre datos recogidos en 51 estaciones de control de dióxido de carbono en todo el mundo, para dilucidar cómo respondía el océano Antártico a los valores cada vez más altos de CO2 en la atmósfera.

Antes se creía que el océano Antártico, el cuarto en tamaño de los cinco existentes, absorbía 15 por ciento de todas las emisiones humanas de CO2, pero en realidad absorbe cada vez menos desde 1981.

Los océanos deberían ser capaces de absorber CO2 durante cientos de años en el futuro antes de saturarse. “Esto es algo que no debería estar ocurriendo”, dijo Conway.

Así que, ¿por qué se constata ahora este fenómeno en el océano Antártico? La respuesta está en el viento.

Desde 1958 se ha registrado un aumento de los vientos en el Hemisferio Sur, producto inesperado del agotamiento de la capa de ozono y del recalentamiento planetario.

“El agujero de ozono causó un fuerte enfriamiento de la estratósfera antártica”, dijo Le Quéré a IPS.

Las emisiones de productos químicos tales como clorofluorocarbonos (CFC), junto con otros compuestos que contienen cloro y bromo, agotaron los valores de ozono estratosférico, lo que resultó en un afinamiento masivo o “agujero” sobre la Antártida.

Eso, a su vez, provocó produjo un enfriamiento de la atmósfera, entre 20 y 40 kilómetros por encima de la superficie helada del continente, lo cual fortalece los vientos estratosféricos.

Eso fue lo que fortaleció los vientos del oeste hacia la superficie, dijo Le Quéré.

“Los gases invernadero también cambiaron la estructura de temperaturas de la atmósfera. Los modelos climáticos muestran que estos cambios también fortalecen los vientos del oeste sobre el océano Antártico”, señaló.

Los océanos absorben CO2 en la superficie y lo transportan hacia las profundidades. A veces, terminan almacenando el gas en las profundidades oceánicas.

Sin embargo, el aumento de los vientos provoca remolinos en el océano Antártico, por lo que el CO2 almacenado en las profundidades sube y sale a la superficie.

Al saturarse de CO2, la superficie absorbe cada vez menos gas de la atmósfera.

Como el océano Antártico absorbía 15 por ciento de todas las emisiones humanas, si la reducción continúa acelerándose eso podría llevar a un aumento aún mayor del CO2 atmosférico en unas decenas de partes por millón, dificultando la concreción de los objetivos de estabilización, dijo Le Quéré.

La actual concentración de dióxido de carbono en la atmósfera a 383 partes por millón, y aumentan aproximadamente dos partes por año.

El IPCC, la Unión Europea y otras organizaciones creen que los niveles de CO2 deben estabilizarse en 450 partes por millón para minimizar el impacto y los riesgos extremos de la retroalimentación positiva.

Ésta es la respuesta del planeta a niveles más elevados de CO2 y el IPCC concluyó que probablemente será positiva, lo que significa que el recalentamiento se potenciará.

“La posibilidad de que en un mundo más cálido el océano Antártico se esté debilitando es motivo de preocupación”, dijo Chris Rapley, director del British Antarctic Survey, en una declaración escrita.

Un aspecto secundario –pero no por eso menos importante– de este cambio en el océano Antártico es que la superficie se está volviendo más ácida con mayor rapidez, porque cuando el CO2 se combina con agua de mar forma un ácido.

Aunque esta acidificación fue documentada en todos los océanos, los científicos creen que no afectará la vida marina hasta después de 2050. Pero con este reciente hallazgo, el océano Antártico podría sufrir el impacto mucho más rápido de lo previsto.

Otros océanos también pueden estar reaccionando de modo similar, absorbiendo menos CO2, dijo Le Quéré, observando que hay evidencias de ese efecto en el Atlántico Norte.

Esto significa que los modelos climáticos que usa el IPCC calculan de más la cantidad de carbono que absorben los océanos, y de menos la proporción en que aumentará el CO2 en el futuro.

“Dependemos de sumideros de carbono como los océanos para absorber una enorme cantidad de nuestras emisiones. Esto significa que hay más urgencia que nunca por reducirlas”, afirmó.

Disidencia en la ONU sobre biocombustibles

Ecoportal.net

Los dos últimos informes del IPCC (Panel Intergubernamental por el Cambio Climáticos de las Naciones Unidas) fueron suficientemente claros: existe un cambio climático y es buena medida consecuencia de las actividades humanas. Anticipan un futuro cercano plagado de nuevas amenazas, un porvenir en que las catástrofes ambientales se volverán habituales propias de un planeta en crisis.

En respuesta a esta situación existe una campaña creciente fomentada desde el sector corporativo y los Estados, intenta ganar nuestras simpatías y nuestra voluntad a favor de los biocombustibles (cultivos energéticos). Las dirigencias políticas en general, que ignoran toda posibilidad de moderar el consumo, creen sin embargo, haber hallado en los biocombustibles, una nueva panacea, un nuevo horizonte que aseguraría empleo, que alentaría las producciones y que ayudaría a conservar el medio ambiente.

No obstante, desde hace bastante tiempo, en los países productores de la materia prima para biocombustibles (soja argentina y brasileña, palma aceitera de Indonesia y Malasia, etc.) organizaciones de la sociedad civil vienen denunciando los estragos que la actual agricultura industrial y los cultivos energéticos están provocando: deforestación, despoblamiento del campo, pérdida de biodiversidad, contaminación de las cuencas hídricas, creciente hacinamiento en las ciudades, hambre e indigencia.

Es por ello que, por un momento y cuando el sector de las Naciones Unidas dedicado a la energía, emitió el 9 de mayo un severo documento anticipando los nuevos riesgos a que nos arrastra el poner la agricultura al servicio de los motores, supusimos que existían algunas reservas de sentido común y de cautela. Recordemos los reiterados fracasos sufridos como consecuencia de las pretendidas soluciones tecnicistas que, responden a un pensamiento lineal, incapaz de revisar las causas y siempre dispuesto a nuevas fugas hacia delante, en especial cuando significan jugosos negocios para las empresas.

Para nuestra sorpresa, al día siguiente desde el Fondo Común de Materias Primas de las Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo, los periódicos expresaron una postura diametralmente opuesta a la anterior: “Producir biocombustibles será positivo para los países en desarrollo, porque va a ser una ventana para diversificar la producción” (EFE, 10/05/2007).

Nosotros decimos: si los técnicos y los científicos aún no consiguen ponerse de acuerdo sobre los posibles impactos y las consecuencias sociales y ambientales de una producción masiva de carburantes provenientes de la agricultura, ¿por qué razón la dirigencia política que poco sabe del tema más allá de lo que informan los prospectos de las empresas, los promueve activamente?

Consideramos que el sentido común y una actitud responsable ante las amenazas del Cambio Climático, exigen una postergación de las políticas al respecto, hasta que las investigaciones y los debates establezcan con claridad el carácter de las soluciones que se proponen y los riesgos que implican.

GRR Grupo de Reflexión Rural, Argentina y

Campaña “No te comas el mundo”, Estado Español

Nota de Prensa. Barcelona, 11 de mayo de 2007