El debate prohibido

Ecuador y la Dolarización

Pablo Dávalos

Argenpress

Una espada de Damocles amenaza a la democracia ecuatoriana y al multitudinario apoyo del pueblo ecuatoriano para la realización de la Asamblea Constituyente. Una amenaza que, paradójicamente, es vista como oportunidad e incluso como una garantía de estabilidad. Se trata de la dolarización.

Desde el año 2000 en el que se impuso la dolarización, su tarea ha sido la de ir minando al país: ha destruido la pequeña producción campesina poniendo en riesgo la soberanía alimentaria. Ha destruido la pequeña y mediana producción industrial, generando desempleo y pérdidas de ingreso a miles de familias. Ha desquiciado al sistema de precios con distorsiones que han multiplicado por diez a la canasta familiar en menos de una década y ha destrozado la capacidad adquisitiva del salario que apenas cubre menos de un tercio de esta canasta básica.

Ha provocado un profundo intercambio desigual entre el sector rural y el sector urbano. Ha incentivado una deriva consumista que se refleja en el mayor déficit comercial en toda la historia del país, un déficit oculto por los altos precios del petróleo. Ha provocado una enorme migración de ecuatorianos en búsqueda de trabajo en el extranjero.

Ha polarizado la concentración del ingreso, al extremo que el 20% más rico de la población dispone de más del 50% de la renta nacional, mientras que el 20% más pobre no llega a participar ni del 4% de la renta nacional. Ha incentivado los comportamientos rentistas de sectores medios de la población, y la demanda de asistencialismo en los sectores más pobres. Ha transformado el mercado financiero doméstico que ahora cobra tasas de interés desmesuradas en dólares, e incentiva la fuga de divisas y el endeudamiento externo agresivo por parte del sector privado, que recuerda a aquel proceso de los años setenta que condujo a la crisis de la deuda externa.

En el altar de la estabilidad el país sacrificó sus opciones y para salvar la moneda se sacrificó a la sociedad. Empero, y de manera paradójica, el debate sobre la dolarización es una cuestión casi prohibida. Se convierte en tema tabú. Se discute sobre la Asamblea Constituyente con una pasión democrática que es correlativa y proporcional al silencio que se impone a la discusión sobre la dolarización.

Es como si la dolarización no existiese. Como si al ser tocada por la discusión sobre la Asamblea Constituyente, la magia de la estabilidad económica pudiese desaparecer de forma instantánea.

Pero los hechos son tenaces, decía alguien cuyo nombre en estos tiempos de socialismo del siglo XXI es preferible obviar. Y esos hechos nos muestran una economía en descalabro y una sociedad fracturada, y un esquema monetario que empieza a hacer aguas y cuyo colapso, a más de inminente, parece más próximo de lo que quisiéramos.

Es de preguntarse entonces: ¿por qué tanto silencio sobre un tema tan importante? ¿Por qué tanto miedo por algo que nos compromete de manera tan radical? ¿Por qué el debate sobre la Constituyente excluye un tema tan crucial para el país como la dolarización?

Si la dolarización está destruyendo la economía y la sociedad ecuatoriana ¿por qué no aprovechar el momento político creado por la Constituyente para una salida ordenada de la dolarización? ¿Por qué aquellos que antes denostaban la dolarización, y con justa razón además, ahora por el hecho de estar en el gobierno aparecen como sus más tenaces defensores? ¿Es la dolarización solamente un tipo de cambio fijo basado en la sustitución monetaria, o es algo más? ¿Si cambiar la moneda de un país fuese buen negocio, porqué ningún país de América del Sur lo ha intentado?

Esta negación a debatir sobre una salida ordenada de la dolarización acota los términos de la reforma política que se pretende realizar al tenor de la próxima Asamblea Constituyente. Porque no sería justo para el enorme movimiento ciudadano que lo respalda y por todas las expectativas que se han provocado, que la Asamblea solamente trate temas de forma, como la despolitización de los órganos de control, de justicia o de elecciones; y deje de lado los temas de fondo como la dolarización y el modelo económico.

Porque la dolarización no es solamente un esquema monetario que otorga certezas para decisiones económicas en el corto y mediano plazo, sino que es el centro de gravedad del modelo neoliberal. Y el modelo neoliberal no se reduce a un conjunto de recomendaciones en política fiscal, sino a la readecuación de las relaciones de poder en beneficio del capital financiero. Porque si no se sale de la dolarización en forma ordenada, no se ha cambiado el modelo económico neoliberal y las relaciones de poder que le son inherentes.

Quizá esto pueda parecer retórica, y quizá no pueda visualizarse la complejidad de lo que significa el modelo económico neoliberal, hasta que la dolarización finalmente colapse. Solo en esa circunstancia quizá pueda entenderse lo que significa realmente el modelo neoliberal, cuando los sectores medios de la población sean los más golpeados por la salida de la dolarización, y hayan descubierto que la Asamblea Constituyente, en la que tanto empeño y energías pusieron, finalmente no les servirá para defenderlos en esa crisis.

El colapso de la dolarización, si la Asamblea Constituyente no toma al respecto los correctivos necesarios, implicaría, al menos, tres fenómenos de alto costo para los mismos ciudadanos que ahora se movilizan por la Constituyente: el primero es el enorme costo de seguir asumiendo y pagando deudas en moneda dura, en la ocurrencia el dólar, con una moneda débil, es decir, la moneda que reemplazaría al dólar. Para cubrir esa diferencia, la única posibilidad es reducir el consumo familiar e incrementar los ingresos, en un ambiente de recesión económica, es decir, de pérdidas de empleos por falta de inversión.

El segundo fenómeno, hace referencia a la presión por la devaluación que harán los grupos de poder sustentados en la agroexportación; y, el tercero, es la crisis del endeudamiento externo privado que transferiría los costos de ese endeudamiento al Estado, un proceso que el país ya lo vivió a inicios de la década de los ochenta con la sucretización de la deuda externa privada. Hay que indicar, además, que los bancos no van a perdonar sus créditos en dólares y que serán los primeros en trasladar los costos de la devaluación a la tasa de interés, provocando más recesión y encareciendo más los créditos.

Para solventar los costos de esa crisis el gobierno tendría que adoptar un paquete de ajuste estructural, de aquellos definidos precisamente por el FMI, si no quiere que el costo de la salida de la dolarización implique una hiperinflación. Y el riesgo de la hiperinflación es real porque aquello que da sustento a la producción interna y que puede garantizar la estabilidad de la moneda nacional, ha sido destruido precisamente por la dolarización.

Las clases medias ecuatorianas intuyen el descalabro que significaría el fin de la dolarización. Estas clases medias, que son el soporte del movimiento ciudadano que presiona por la Asamblea Constituyente, quieren que la reforma política les garantice algo imposible: la estabilidad económica de la mano de la dolarización.

Por ello han puesto entre paréntesis a la dolarización. Porque saben que la estabilidad a la que apelan tiene su fundamento en el esquema monetario de la dolarización. Por ello también su insensibilidad con otros sectores de la población que ven en la dolarización una amenaza, como los campesinos, el subproletariado y los indígenas.

Estos sectores han sido invisibilizados del debate sobre la reforma política, porque sus intereses no coinciden con aquellos de las clases medias. Empero, las clases medias confunden su deseo con la realidad. No porque hayan cerrado toda discusión posible sobre la dolarización, ésta va a mantenerse de manera indefinida. No porque la hayan puesto entre paréntesis, la dolarización continuará dando piso al consumo y al rentismo de las clases medias. Hay límites para ello, y las clases medias lo intuyen. La historia conspira contra ellas. Los tipos de cambio fijo no son eternos. La estabilidad tan cara para sus expectativas es apenas una ilusión momentánea que se genera desde el poder.

En efecto, el sistema mundo capitalista ya conoce las consecuencias de lo que significan los tipos de cambios fijo, y la dolarización es uno de ellos. Estado Unidos no pudo sostener su tipo de cambio fijo basado en el patrón oro. Argentina tampoco pudo sostener la convertibilidad. No existe en la historia moderna, una sola sociedad que haya podido sostener de manera indefinida un tipo de cambio fijo. La experiencia empírica nos dice que los tipos de cambio fijo se agotan en el tiempo, cuando han cubierto todas las expectativas creadas y cuando se acaba el sacrificio que la sociedad hizo para financiarlo.

¿Entenderán las clases medias ecuatorianas las lecciones de la historia? Si la dolarización colapsa en medio de su búsqueda desesperada de estabilidad, ¿harán de la “izquierda” que ahora está en el gobierno la víctima propiciatoria de sus propios errores? ¿buscarán en la derecha más retrógrada el amparo para su estabilidad perdida y harán tabula rasa del texto constitucional de aquella Asamblea Constituyente que ellas mismas ayudaron a crear?

BANCO DEL SUR SERÁ CONSTITUIDO EN JUNIO CON CAPITALES DE SEIS PAÍSES

Por ABN

El Banco del Sur será constituido en junio con capitales de Argentina, Bolivia, Brasil, Ecuador, Paraguay y Venezuela, naciones que al mismo tiempo esperan implementar una moneda sudamericana, informaron este jueves los ministros de Economía de esos países reunidos en Quito.

«El 22 ó 26 de junio los presidentes de los países planean firmar un manifiesto fundacional del Banco del Sur», declaró el titular ecuatoriano de Economía, Ricardo Patiño, reseñó la agencia AFP.

Según el funcionario, la entidad será presentada posiblemente en Caracas con ocasión de la Copa América de Fútbol o en Paraguay durante una cita del Mercado Común del Sur (Mercosur).

En horas de la mañana de este jueves el ministro ecuatoriano señaló que el Banco del Sur arrancaría con un capital inicial de 7 mil millones de dólares, de los cuales 600 millones de dólares serían aportados por Venezuela.

Recordó que las reservas internacionales que tienen las seis naciones mencionadas suman 164 mil millones de dólares, dinero que está depositado en bancos de Estados Unidos y de Europa.

Los acuerdos y medidas que se adopten en este encuentro serán analizados, posteriormente, por los titulares de Economía con los dignatarios de sus respectivos territorios.

La declaración firmada por los ministros de Economía de Argentina, Bolivia, Ecuador, Paraguay y Venezuela implica la decisión de Brasil de formar parte como socio pleno de esta iniciativa.

En este encuentro realizado en la ciudad de Quito, la capital ecuatoriana, participaron por Argentina la ministra de Economía, Felisa Miceli; sus homólogo de Brasil, Guido Mantega; de Ecuador, Ricardo Patiño; de Bolivia, Luis Alberto Arce; de Paraguay, Ernest Bergen, y de Venezuela, Rodrigo Cabezas.

La conformación del Banco del Sur fue lanzada el pasado 21 de febrero en la ciudad venezolana de Puerto Ordaz por el presidente de ese país suramericano, Hugo Chávez Frías, y por su homólogo argentino, Néstor Kirchner.

El objetivo del Banco del Sur es financiar, de manera más rápida y efectiva que otras instituciones bancarias de fomento regionales, los proyectos de desarrollo en Suramérica.

BANCO DEL SUR RESOLVERÁ FINANCIAMIENTOS DE MEDIANO Y LARGO PLAZO

Por ABN

El Banco del Sur resolverá los problemas de financiamiento que atentan contra el desarrollo de los distintos países de América del Sur.

Así lo manifestó el presidente del Banco del Tesoro, y miembro de la Comisión Técnica de Venezuela dedicada a la creación del nuevo organismo financiero latinoamericano, Blagdimir Labrador Mendoza.

A su juicio, las comisiones técnicas de los países involucrados, Venezuela, Bolivia, Argentina, Brasil, Paraguay y Ecuador, vienen trabajando arduamente, y, desde el punto de vista técnico, están preparando los informes preliminares que permitirán, a través de los ministros y los presidentes, la constitución del Banco del Sur.

«Nosotros venimos avanzado significativamente en la Constitución del Banco del Sur», dijo.

A criterio estrictamente personal, Labrador Mendoza comentó que «los organismos multilaterales como el Banco Mundial vinieron a América Latina a financiar la seguridad social y los fondos de pensiones. ¿Y por qué lo hicieron?. Porque eso representa el ahorro interno».

A su juicio, «en este último punto, el ahorro interno puede y debe ponerse al servicio del desarrollo de los países involucrados, porque son fuentes de financiamiento de mediano y largo plazo».

Para el economista, desde hace mucho tiempo, uno de los problemas estructurales que presenta América Latina es que no hay verdaderas fuentes de financiamiento de mediano y largo plazo.

Asimismo, refirió que es el ahorro interno el que debe estar al servicio del desarrollo de los países. «De ahí que grandes proyectos que se requieren para el área petroquímica, petrolera e industrial, tengan recursos suficientes para ser invertidos en las diversas áreas».

«Se quiere realizar grandes obras para el desarrollo industrial y agropecuario por eso necesitamos concretar de manera expedita el Banco del Sur», comentó Labrador Mendoza.

Presentó como ejemplo que en América Latina se quiere financiar el Gran Gasoducto del Sur y la red ferroviaria que interconectará a los países andinos.

Según reportó la agencia AFP, el Banco del Sur será constituido en junio del presente año con la colocación de capitales de Venezuela, Bolivia, Argentina, Brasil, Paraguay y Ecuador, naciones que al mismo tiempo esperan implementar una moneda sudamericana, informaron los ministros de Economía de esos países.

«El 22 ó 26 de junio los presidentes de los países planean firmar un manifiesto fundacional del Banco del Sur», declaró el titular ecuatoriano de Economía, Ricardo Patiño, reseñó la agencia francesa.

De acuerdo con el funcionario, se espera que la entidad sea presentada en Caracas con ocasión de la Copa América de Fútbol, o en Paraguay, durante una cita del Mercado Común del Sur (Mercosur).

El ministro ecuatoriano señaló que el Banco del Sur arrancaría con un capital inicial de 7 mil millones de dólares, de los cuales 600 millones de dólares serían aportados por Venezuela.

Recordó que las reservas internacionales que tienen las seis naciones mencionadas suman 164 mil millones de dólares, dinero que está depositado en bancos de Estados Unidos y de Europa.

La conformación del Banco del Sur fue lanzada el pasado 21 de febrero en la ciudad venezolana de Puerto Ordaz por el presidente de la República Bolivariana de Venezuela, Hugo Chávez Frías, y por su homólogo argentino, Néstor Kirchner.

El objetivo del Banco del Sur es financiar, de manera más rápida y efectiva que otras instituciones bancarias de fomento regionales, los proyectos de desarrollo en Suramérica.

Banco Mundial. Llegó la hora de bajar la cortina…

Damien Millet- Eric Toussaint

El Banco Mundial atraviesa el peor período de su historia. Más débil que nunca, rechazado por un número creciente de movimientos sociales, desacreditado por el nepotismo descarado de su presidente Paul Wolfowitz, sufre, al mismo tiempo, los ataques de varios gobiernos de Latinoamérica que actualmente están organizando la construcción de un Banco del Sur, con una ideología radicalmente diferente. ¿Y si el golpe de gracia estuviera cerca?

La desestabilización del Banco Mundial está producida por el fracaso de su actuación desde hace 60 años, pero también el Banco debe rendir cuentas sobre muchas cuestiones, de las cuales he aquí una lista no exhaustiva:

– Durante la guerra fría, el Banco Mundial utilizó el endeudamiento con un objetivo geopolítico y además sostuvo, sistemáticamente, a los aliados del bloque occidental, en particular a los regímenes dictatoriales de Somoza en Nicaragua, Pinochet en Chile, Mobutu en el Zaire, Suharto en Indonesia, Videla en Argentina, Marcos en la Filipinas, el régimen de apartheid en Sudáfrica, etc. Regímenes que violaron los derechos humanos y robaron sumas considerables. Y esta política continúa ya que el Banco apoya actualmente a regímenes como los de Deby en el Chad, Sassou Nguesso en el Congo, Biya en Camerún, Musharraf en Pakistán.

– El Banco Mundial, a finales de los años sesenta, transfirió a numerosos países africanos que acababan de independizarse, como Mauritania, Gabón, Congo-Kinshasa, Nigeria, Kenya, Zambia, entre otros, las deudas contraídas por las ex metrópolis para sus planes colonizadores, en total violación del derecho internacional.

-Después de la crisis de la deuda de 1982, el Banco Mundial sostuvo las políticas de ajuste estructural promovidas por las grandes potencias y el FMI, que condujeron a una drástica reducción de los presupuestos sociales, a la supresión de subvenciones a los productos básicos, a las privatizaciones masivas, a una fiscalidad que agrava las desigualdades, a una “liberalización” forzada de la economía. Además de poner a los productores locales en una situación de competencia totalmente desleal por parte de las grandes multinacionales. Todas estas medidas deterioraron terriblemente las condiciones de vida de las poblaciones y conllevan una verdadera colonización económica.

– El Banco Mundial sigue una política que reproduce la pobreza y la exclusión en lugar de combatirla. Los países que aplicaron al pie de la letra sus pretendidos remedios se hundieron en la miseria. En África, la cantidad de personas que deben sobrevivir con menos de 1 dólar por día se duplicó desde 1981, más de 200 millones de personas padecen hambre y en 20 países africanos la esperanza de vida está por debajo de los 45 años.

– A pesar de sus aparatosos anuncios, el problema de la deuda de los países del Tercer Mundo se mantiene exactamente igual, ya que, lejos de promover una anulación total, el Banco Mundial se contenta con condonar una parte de la deuda de algunos países dóciles sin tocar el mecanismo de la misma. En lugar de representar el final de una dominación implacable, el alivio de la deuda es sólo una cortina de humo que disimula en contrapartida unas reformas económicas draconianas, en la misma línea que el ajuste estructural.

En estas condiciones, la situación se ha vuelto explosiva. Y lo que acaba de pasar puede encender la mecha. El actual presidente del Banco, Paul Wolfowitz, ha reconocido haber intervenido personalmente en la concesión a su compañera de un fuerte aumento salarial (¡del 45 %!). Se lo dijo a un comité ad hoc del Banco Mundial en el marco de una investigación por violación de las normas internas.

Las declaraciones que piden su dimisión se multiplican: la asociación del personal y de los ex ejecutivos del Banco Mundial; uno de los dos directores ejecutivos (el numero 2 del BM después de Wolfowitz), el neozelandés Graeme Wheeler; altos responsables del partido demócrata de Estados Unidos, como John Kerry; redes internacionales, como el CADTM; el Parlamento Europeo, etc. Sin embargo el gobierno estadounidense lo continúa apoyando, a toda costa, y de esta forma, pegándose a su silla, Wolfowitz une su destino al del propio Banco Mundial.

Un mes después de estas revelaciones, todavía no se ha encontrado ninguna solución. El pasivo del Banco es realmente muy grande para que se pueda aceptar el statu quo. Por lo tanto, sólo se puede pensar en una única salida: la disolución del Banco Mundial y su reemplazo, enmarcado en una nueva arquitectura institucional internacional. Un fondo mundial de desarrollo, en el sistema de las Naciones Unidas, podría estar relacionado con Bancos regionales de desarrollo del Sur, dirigidos directamente por los gobiernos del Sur, con un funcionamiento democrático y transparente.

El camino está trazado y ya se han arrojado algunas piedras a las tranquilas aguas del pantano neoliberal. Venezuela anunció el 30 de abril que abandonará el FMI y el Banco Mundial. Unos días antes, Ecuador había decidido la expulsión del representante permanente del Banco Mundial, Eduardo Somensatto. Y es que el presidente ecuatoriano, Rafael Correa, tiene memoria: en abril de 2005, siendo ministro de Economía, había querido reformar el uso de los recursos petroleros para que una parte de ellos, en vez de ser destinados al servicio de la deuda, sirvieran para aumentar los gastos sociales, especialmente para las poblaciones indígenas. Como represalia, el Banco Mundial bloqueó un préstamo de 100 millones de dólares, y las presiones de Washington forzaron la dimisión de Correa. Ofendido, éste declaró que «nadie tiene derecho a castigar a un país que cambie sus leyes».

Rafael Correa fue elegido, en forma democrática, presidente de Ecuador en noviembre de 2006 y acaba de ganar ampliamente el referéndum para la convocatoria de una asamblea constituyente. Al expulsar al representante del Banco Mundial, quiere reafirmar la dignidad y la soberanía de su país frente a una institución que se permite violar sistemáticamente sus estatutos, que le prohíben cualquier interferencia en los asuntos políticos interiores de un Estado miembro.

Varios países latinoamericanos (Argentina, Bolivia, Brasil, Ecuador, Paraguay, Venezuela) están en vías de sentar las bases de dos instituciones fundamentalmente nuevas: un Fondo Monetario del Sur y un Banco del Sur. Diferentes expertos, entre ellos varios miembros del CADTM, participan en las discusiones que apuntan a una verdadera modificación de las relaciones de fuerza mundiales, sobre los escombros del Banco Mundial.

Damien Millet- Eric Toussaint. Comité para la Anulación de la Deuda del Tercer Mundo http://www.cadtm.org/

Damien Millet, presidente del CADTM-Francia (Comité para la Anulación de la Deuda del Tercer Mundo; http://www.cadtm.org/), autor de L’Afrique sans dette, CADTM/Syllepse, 2005.

Éric Toussaint, presidente del CADTM-Bélgica, autor de El Banco Mundial, el golpe de Estado permanente, El Viejo Topo, Mataró, 2007. A ser publicado por Abya Yala (Quito)

¿Y La Reforma Agraria?

Frei Betto

Alai-amlatina

Lula le prometió a la Contag (Confederación Nacional de los Trabajadores de la Agricultura), el 12 de abril, actualizar los índices de productividad rural, desfasados después de 32 años. Es ésta una vieja reivindicación de los pequeños agricultores y de los sin tierra. Dichos índices, basados en el censo agropecuario, le sirven de base al Incra (Instituto Nacional de Colonización y Reforma Agraria) para catalogar inmuebles rurales sujetos a la desapropiación para fines de la reforma agraria.

Lula y el PT ganaron proyección política y asumieron el gobierno federal comprometidos con la reforma agraria. La nación espera que ahora sean coherentes, que no cambien una bandera histórica por un plato de lentejas electorales. De las tres Américas, el Brasil es el único país que nunca le entró a su estructura agraria. O mejor dicho, lo hizo pero para saciar la ambición de la clase más pudiente al ser dividido en Capitanías Hereditarias, paradigma del latifundio improductivo.

Falta todavía beneficiar a la clase de los de abajo. El gobierno bosquejó un Plan Nacional de Reforma Agraria que, hasta hoy, no salió del papel. Bolivia hizo su primera reforma agraria en 1953; y promueve ahora la segunda, apoyada por el Brasil. Lula le aprobó un crédito de US$ 20 millones.

Una de las reivindicaciones vitales para modernizar nuestra agricultura es actualizar los índices de productividad agropecuaria. El artículo 6 de la Ley 8.629/93 le da al Ejecutivo el poder de fijar los índices. Planalto delegó en el Incra esa responsabilidad.

La bancada ruralista en el Congreso, entretanto, presiona en sentido contrario. El latifundio no soporta oír hablar de esto. Los ruralistas movilizan a casi 200 parlamentarios para que no se toque ese asunto. Y amenazan con boicotear el PAC (Programa de Aceleración del Crecimiento). ¿Por qué?

La actualización permitiría conocer el número de propiedades que no alcanzan los parámetros de eficiencia y de productividad, o sea, los latifundios que no alcanzan los índices mínimos del Grado de Utilización de la Tierra (GUT) y del Grado de Eficiencia de Explotación (GEE). Aunque no bastarían los simples números para determinar la desapropiación; ésta dependería de la inspección del poder público.

Para la CNA (Confederación Nacional de la Agricultura) el productor es quien debe decidir sobre el qué, cuándo y cuánto plantar ante los factores de producción (trabajo, tecnología, capital y tierra). Pero eso quebranta el precepto constitucional de función social de la tierra. Sería como llamar a la zorra para que custodie el gallinero.

Las tierras cultivables del Brasil están en manos de 5 millones de propietarios. Casi la mitad (49%) bajo la posesión de apenas 26 mil propietarios. Gente que posee amplias extensiones de tierra con un bajo índice de productividad, lo que haría que esas haciendas puedan ser expropiadas para la reforma agraria.

Desde 1975 los índices de productividad están congelados. Pero el IBGE ya se está moviendo para hacer un nuevo censo rural. En febrero del 2006 se concluyó un acto administrativo, resultado de estudios del gobierno y de la Unicamp, en vistas a la actualización, aunque luego quedó en nada. La bancada ruralista trata de paralizarlo y, sobre todo, de impedir que lo firme el Ejecutivo.

En el primer mandato de Lula los ministros de Agricultura y de Desarrollo Agrario -que no hablaban el mismo idioma- no aprobaron la medida. Y el presidente no quiso desairar a la bancada ruralista, sobre todo porque, en aquella época, el agronegocio, lleno de miedo por la crisis del sector, presionó al gobierno bloqueando las carreteras con tractores. El latifundio no tiene función ni responsabilidad social. La CNA afirma que si fueran aprobados los nuevos índices, cerca de 100 mil propiedades rurales quedarían sujetas a la desapropiación para fines de la reforma agraria. Ante eso llueven propuestas en el Congreso para sabotear el acto administrativo que actualizaría esos índices.

Pasará a la historia el presidente que se atreva a alterar la estructura latifundista brasileña, arcaica e injusta, concentradora de tierras y de rentas, y socialmente excluyente. Sin reforma agraria, problemas que tanto inquietan a la población -desempleo, violencia urbana, favelas, flujo migratorio, trabajo esclavo, deforestación y desequilibrio ambiental- tienden a agravarse. Y por tanto perdurará nuestra posición de país periférico, alejado del desarrollo de las naciones socialmente menos injustas.

Frei Betto es escritor, autor de “Sabor de uva”, entre otros libros.

¿Qué hacer con tanto dinero?

Theotonio Dos Santos

ALAI AMLATINA

El aspecto más crucial de la presente coyuntura económica mundial es el enorme excedente de recursos monetarios en manos de los países en desarrollo. Esta situación es una consecuencia inmediata de tres fenómenos relativamente interrelacionados.

En primer lugar, es fruto de los enormes excedentes de comercio exterior que disponen estos países debido al espectacular aumento de sus exportaciones y un modesto crecimiento de sus importaciones. El crecimiento de las exportaciones tiene que ver con la política irresponsable de valorización del dólar que sigue el actual gobierno de Estados Unidos intentando mantener un poder de compra de su población que seguramente no puede mantenerlo indefinidamente.

También tiene que ver con la fuerte inserción de China en el mercado mundial como compradora en expansión colosal. Cabe anotar de paso que el gobierno chino no ha atendido las presiones estadounidenses para una valorización de su moneda. Si pusiera en práctica estas orientaciones tendría un impacto aún más fuerte en el mercado mundial a pesar de que disminuiría su superávit comercial y su disponibilidad de recursos monetarios.

En segundo lugar, estos excedentes vienen del aumento espectacular de la emigración de las poblaciones de los países periféricos hacia los centrales, lo que genera una remesa de moneda muy grande hacia los países de origen. En varios de ellos, incluyendo a países de la importancia de México, estas remesas se encuentran entre las principales fuentes de recursos provenientes del exterior.

En tercer lugar, los movimientos de capital dentro de la tríada de los desarrollados (EE.UU., Europa y Japón) han disminuido a favor de los principales polos de crecimiento mundial, sobretodo China. Las altas tasas de interés mantenidas por las economías dependientes y las “privatizaciones” a bajo precio también han atraído capitales a estas regiones pero sus fuentes casi se han agotado. Las pocas empresas que restan están más defendidas internamente, sobretodo frente al fracaso de las llamadas privatizaciones que son abandonadas cada vez más por las empresas privadas que solo quieren más ganancias sin mayores inversiones.

Estas razones tienen que ver con aspectos estructurales que son difíciles de cambiar y por lo tanto no deben experimentar cambios inmediatos. En la década de los ochenta del siglo pasado tuvimos también fuertes superávits comerciales en los países del sur pero ellos fueron usados para pagar los intereses de las deudas externas. Con la suspensión del pago de las deudas externas al final de la década y sus renegociaciones políticas, comandadas por el Plan Brady, se formaron reservas importantes al comenzar la década del 90. En vez de utilizarlas para fortalecer su capacidad de negociación, las elites colonizadas de nuestros países utilizaron estas reservas para fortalecer sus monedas nacionales, disminuir sus exportaciones y aumentar sus importaciones, generando verdaderas euforias consumistas de sus clases medias. Estas se enojaron enormemente cuando descubrieron que no se puede vivir indefinidamente de rentas. .

El auge monetario que se vive actualmente tiene estos precedentes claros. También conocemos muy bien lo que pasó con los petrodólares de los productores de petróleo en la década de los setenta. Por otro lado, la dimensión de las reservas del Tercer Mundo en la coyuntura actual es demasiado elevada como para hacerla desaparecer con tanta facilidad como en las situaciones anteriores.

Por fin, los gobiernos progresistas que se ha constituido en las regiones emergentes vuelven a encontrarse con el pensamiento económico progresista de América Latina y gran parte del Tercer Mundo. La teoría de la dependencia ya los había alertado sobre este tipo de problemas hace muchas décadas. Sobretodo cuando hay gobiernos que están alertando y tomando posiciones a partir de la utilización ofensiva de estos excedentes queda por demás evidente el crimen que representa entregar estos recursos a bancos internacionales que pagan intereses muy inferiores a los que obtienen en nuestros países dependientes y semicoloniales.

También hay que señalar la creciente oposición entre los intereses del capital bancario y financiero y los del sector productivo que se encuentra ahogado por los altos intereses. La hora es de devaluación de activos, sobretodo financieros, a favor del consumo productivo. Estamos en vísperas de un movimiento mundial que pugna por bajar las tasas de interés y retomar el crecimiento económico. Digamos de paso que esta nueva ola de crecimiento económico y del empleo no generará inflación. Por el contrario, la baja de los intereses ayudará a bajar los precios, pero también la baja de los activos mundiales estimulará nuevas inversiones en tecnologías de productividad cada vez más altas, favoreciendo una deflación de precios de todo tipo de mercancías.

Por último veamos los datos sobre el aumento de los recursos en manos de los países del Tercer Mundo en este momento, cuantías que tienden a crecer cada mes en dimensiones extraordinarias. Hagan la suma:

Las reservas internacionales más importantes las tiene en este momento China con 1.066 mil millones de dólares (más de un billón en español o 1 trillón en inglés o portugués). En seguida tenemos a Rusia, con 311 mil millones de dólares; en tercer lugar, India, con 193 mil millones de dólares; en cuarto lugar, Brasil con 106 mil millones de dólares, hasta aquí están los BRICs; en quinto lugar, México, con 68 mil millones de dólares; en sexto lugar, Turquía con 59 mil millones de dólares; en séptimo lugar, Argentina con 35 mil millones de dólares; en octavo lugar, Venezuela, con 34 mil millones de dólares; en noveno lugar, Chile con 19 mil millones de dólares; en décimo lugar Colombia con 16 mil millones de dólares.

Si estos países dejan de juntar su plata en dólares y de pagar intereses a Estados Unidos tendremos un decisivo vuelco en la economía mundial. De un lado, el debilitamiento definitivo del dólar, de otro, la creación de un poder financiero colosal del Tercer Mundo volcado hacia la investigación y el desarrollo, la compra de maquinarias de alta tecnología y hacia proyectos de disminución de la pobreza y de pleno empleo y sobretodo hacia la creación de una infraestructura moderna en el Tercer Mundo. La verdad es que el Banco del Sur es el camino para este cambio estructural en la economía mundial. La principal limitación es la estrechez mental y moral de nuestra clase dominante. Es mucho más fácil recibir un buen sueldo de las multinacionales y sobretodo de los bancos internacionales que luchar por un cambio fundamental de nuestra realidad. No nos olvidemos también de nuestra formación intelectual: es mucho más fácil seguir los modelos elaborados en los centros de poder cultural mundial que producir nuestra propia cultura. Son barreras de difícil superación.

– Theotonio Dos Santos es director-presidente de la Cátedra y Red de la UNESCO y de la Universidad de las Naciones Unidas sobre Economía Global y Desarrollo Sostenible. http://www.reggen.org.br

EXPULSADO DE ECUADOR EL REPRESENTANTE DEL BANCO MUNDIAL

Por La Hora

El gobierno dio un sonoro portazo a los organismos extranjeros de crédito al expulsar al emisario del Banco Mundial (BM) en Quito, poco después dar por terminada la relación con el FMI.    

El presidente Rafael Correa declaró al brasileño Eduardo Somensatto “persona no grata”, -término diplomático equivalente a una expulsión-, saldando una vieja cuenta por el chantaje que según él sufrió en 2005 cuando era ministro de Economía, por la cancelación de un préstamo de cien millones de dólares.

Correa, quien desde la campaña presidencial descalificó como “burocracia indeseable” al BM y al Fondo Monetario Internacional (FMI), “decidió declarar al representante señor Somensatto, persona no grata, conforme a lo establecido en el artículo 9 de la Convención de Viena sobre Relaciones Diplomáticas (…)”, señaló la Cancillería en un comunicado.

De acuerdo con fuentes diplomáticas, ello implica una “expulsión del delegado”, aunque no necesariamente la suspensión de las actividades del organismo en Quito.

La cancillería indicó que la decisión fue notificada al BM a través de una carta entregada el martes a la sedes del organismo en Washington y Quito. Al momento del envío Somensatto se encontraba fuera de la capital ecuatoriana, según el comunicado.

En Washington, la entidad se declaró dispuesta a “mantener el diálogo al más alto nivel” con el gobierno ecuatoriano, y sostuvo que “estudia las implicaciones de esta solicitud” de “retiro” de Somensatto.

Rechazo a política

Por su parte, el ministro de Economía y Finanzas, Ricardo Patiño, dijo anoche que Ecuador rechaza la política del Banco Mundial y rehusa los préstamos pendientes.

Patiño dijo que el gobierno “suspenderá de inmediato” los préstamos pendientes del BM, mientras que para el caso de los que están siendo desembolsados “esperamos simplemente la decisión del Banco Mundial de tomar su decisión”.

“Si quiere entregar esas últimas cuotas que lo acabe de hacer; si no lo hace, gracias”, afirmó el ministro.

Préstamos. Deuda y desembolsos

El BM tiene previsto desembolsos por unos 80 millones de dólares para Ecuador en 2007.

El país adeuda a esa institución alrededor de 748 millones de dólares, del total del pasivo externo público de 10.483,4 millones.

La cifra equivale al 25,6% del Producto Interno Bruto (PIB).

Ajuste de cuentas

Antes de ajustar cuentas con el BM, Correa había dado por terminada la relación con el Fondo Monetario Internacional (FMI) anunciando la cancelación de una deuda de 11,4 millones de dólares.

Desde el 15 de abril, adelantó en tres ocasiones la inminente expulsión de Somensatto en represalia al “chantaje” que según él afrontó cuando el BM congeló un préstamo en represalia por las reformas que hizo a una ley de fondos petroleros destinado a la recompra de la deuda externa pública. (Con AFP)

Notas relacionadas:

El Banco Mundial y el negocio de la pobreza

Pese al bloqueo, Cuba lidera el crecimiento económico en América Látina

Según la CEPAL Cuba lidera el crecimiento económico en América Latina con un 12’5 %

La CEPAL certifica como líder al único Estado socialista

Agencias/media3.over-blog.org

La economía de Cuba lideró este año el crecimiento económico de América Latina y el Caribe, con una expansión del Producto Interior Bruto (PIB) del 12.5 por ciento, informó el pasado día 21 hoy en Santiago de Chile la CEPAL.

Los países latinoamericanos de mayor población que están a la vanguardia de este aumento son junto a Cuba; Argentina, con 8,5 por ciento, y Venezuela, 10 por ciento.

El dinamismo de la economía cubana se vio estimulado por favorable sector externo y una mayor disponibilidad de divisas, señala la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) en su informe preliminar sobre las economías de la región.

El documento agrega que en ese resultado incidió especialmente la ampliación de las relaciones comerciales con Venezuela y China y, al igual que en el 2005, el notable aumento de la venta de servicios profesionales, especialmente en salud.

También influyó el aumento de las exportaciones de níquel y de medicamentos, mientras que la entrada de divisas por concepto de turismo creció a un menor ritmo.

La significativa alza de la inversión en el sector de la construcción también contribuyó al crecimiento, señaló la CEPAL, que añade que aunque el volumen de la exportación de azúcar fue menor, la mejora en los términos de intercambio y el mayor volumen de níquel vendido contribuyeron al superávit de la balanza comercial.

Los superávit en las cuentas corrientes y de capital de la balanza de pagos permitieron un incremento de las reservas internacionales y una ligera declinación del saldo de la deuda externa que, además, mejoró su perfil, consignó el documento.