El día que Juan Carlos de Borbón dijo algo que no le habían escrito

Pascual Serrano

Rebelión

El pasado sábado 10 de noviembre, en la Sesión Plenaria de la XVII Cumbre Iberoamericana, asistimos a una bronca sin precedentes entre el presidente venezolano Hugo Chávez, el español José Luis Rodríguez Zapatero, el nicaragüense Daniel Ortega y el rey de España Juan Carlos I. “¿Por qué no te callas?”, le espetó el rey español al presidente venezolano, que había calificado de “fascista” a José María Aznar por su apoyo al golpe de Estado en Venezuela en abril de 2002. Borbón, visiblemente alterado, abandonó el acto de clausura de la Cumbre Iberoamericana que se ha celebrado en Santiago de Chile para no escuchar las críticas que el presidente nicaragüense, Daniel Ortega, dirigió a la multinacional española Unión Fenosa. Por su parte, Rodríguez Zapatero reclamó a Chávez «respeto» para Aznar, destacando que «fue elegido por los españoles».

Repasemos el comportamiento de cada uno de los protagonistas.

Hugo Chávez

Se ha dicho que no tenía sentido criticar a Aznar en una cumbre que abordaba la cohesión social de la comunidad iberoamericana, pero pocos informaron de que la intervención de Chávez previa al incidente era en respuesta a las palabras recién expresadas de Zapatero, quien afirmó que un país nunca podrá avanzar si busca justificaciones de que alguien desde fuera impide su progreso. El presidente venezolano mostró su desacuerdo y respondió que “no se pueden minimizar” el impacto de los factores externos, en referencia al apoyo de Aznar al golpe de Estado en Venezuela en el año 2002.

Se le acusa a Chávez de recurrir al insulto para dirigirse a Aznar y no respetar las formas y la educación. Pero no debemos olvidar cuál es el motivo de la indignación de Chávez: un gobierno quiere derrocar a un presidente legítimo y apoya un golpe de Estado y frente a eso la reacción es acusar al presidente de insultar al golpista. El mundo al revés.

También se ha vuelto a afirmar que no era el lugar ni el momento adecuado para la acusación. Eso mismo le dijo la derecha al ministro de Asuntos Exteriores español Miguel Ángel Moratinos cuando recordó en un programa de televisión la implicación del gobierno de Aznar en el golpe contra Chávez. ¿Cuándo es el momento para decirlo? No hay cumbres iberoamericanos bajo la temática “los golpes de Estados que se quisieron dar en América Latina y quiénes estaban detrás de ellos”, de modo que habrá que explicarlo en algún momento que los presidentes se reúnan y debatan.

Rodríguez Zapatero

El presidente español reaccionó molesto a las críticas de Chávez al ex presidente Aznar y recordó que fue elegido democráticamente. Un presidente puede tener la obligación de defender las instituciones de su país ante críticas extranjeras, pero no las políticas de otros gobernantes. Si el presidente de Venezuela hubiera embestido contra el Parlamento español, el Tribunal Supremo o cualquier otra institución la reacción de Zapatero habría estado justificada, pero lo que afirmaba Chávez sobre la participación española en aquel golpe, además de ser verdad, fue también reconocido y revelado por el ministro de Exteriores español primero en un programa de televisión y posteriormente en el Congreso de Diputados. No debería molestar nunca la verdad.

El presidente español se permitió también la impertinencia de afirmar ante los periodistas tras la cumbre que advertía al venezolano que esperaba que fuese “la última vez” que en un foro como la cumbre iberoamericana alguien actúa como lo hizo él con sus críticas al ex mandatario José María Aznar. ¿Por qué no puede un presidente denunciar en una cumbre el apoyo de un país a un golpe de Estado?

Zapatero volvió a estar desafortunado poco después en un mitin en Buenos Aires, donde dijo que en una reunión internacional, si alguien ataca y descalifica a tu compatriota, aunque éste sea un rival y adversario, “tú sales a defenderle” . ¿Debemos defender a Franco?, ¿también a los españoles que participaron y fueron condenados por los atentados de Atocha?, ¿deben los alemanes defender a Hitler?, ¿qué hacemos en Iraq con los iraquíes que defienden a su compatriota Sadam Hussein?, ¿qué haríamos con un saudí que defendiera a su compatriota Bin Laden?

Si Zapatero quiere defender a compatriotas lo que debería hacer es pedirle al fiscal general que apoye a los abogados de la familia Couso, que está pidiendo justicia por el asesinato del periodista José Couso por militares estadounidenses en Bagdad. Ahí es donde se debe ver la defensa de un presidente a sus ciudadanos.

Juan Carlos de Borbón

El rey de España por primera vez dijo algo espontáneo que previamente no había sido escrito por ningún asesor, ni Casa Real ni miembro del gobierno. Los españoles pudimos ver su capacidad analítica, nivel intelectual, conocimiento geopolítico, dotes diplomáticas y respeto a un gobierno legítimo en su expresión: “¿Por qué no te callas?”. Numerosos medios y analistas comentan que el rey perdió los nervios; estoy convencido de que no los perdió, simplemente, por única vez, ha hablado por su propia boca y no repitiendo lo previamente indicado por nadie. Ya sabemos por lo tanto lo que puede dar de sí el Borbón cuando se lo deja solo. A algunos nos pareció estar oyendo en ese “¿Por qué no te callas?” el “Se sienten, coño” de otro militar español [1] . Aunque quizás lo que alarmó a Juan Carlos de Borbón fueron los detalles secretos del golpe de Venezuela que estaba contando Chávez. ¿Pensó quizás que se acercaba a alguna revelación peligrosa?

Vayamos ahora a ver las reacciones

Partido Popular

A través de su secretario de comunicación, Gabriel Elgorriaga, aseguró que el incidente ha sido consecuencia “de la imprevisión, de la negligencia y de la falta de capacidad de actuación” del presidente Zapatero. ¿Creía Zapatero que defender el golpismo de Aznar frente a las verdades de Chávez le iba a granjear aplausos de la derecha?

Gaspar Llamazares

El coordinador de Izquierda Unida ha demostrado gran sensatez admitiendo que “puede discutirse la oportunidad de las formas”, pero subrayó que “lo que no es discutible es lo dicho por Chávez sobre la implicación y el apoyo” del Gobierno de Aznar “a la intentona de derrocarlo en 2002”.

Para Llamazares, “lo que hace Chávez es decir la verdad”, y que “a estas alturas alguien se escandalice” por censurar aquella maniobra “es, cuando menos, hipócrita”.

Editoriales de El País y El Mundo

“También don Juan Carlos estuvo en su papel, puesto que el presidente venezolano cruzó con sus descalificaciones la línea de lo tolerable en una relación entre países soberanos”, decía el editorial de El País. Años criticando la mala educación y la ausencia de formas del presidente de Venezuela y aparece Juan Carlos de Borbón diciéndole “¿Por qué no te callas?” al presidente de otro país en el plenario de una cumbre y dicen los del diario global que “estuvo en su papel”. La sintonía con el editorial de El Mundo es absoluta: “al matonismo político del presidente venezolano, Hugo Chávez, que está contagiando a otros presidentes, como el nicaragüense Daniel Ortega. Y fue el Rey de España quien paró los pies al caudillo venezolano en presencia de todos los mandatarios iberoamericanos, diciéndole lo que hace mucho alguien le tenía que haber dicho”. “¿Por qué no te callas?”, eso es lo que hay que decirles a los presidentes latinoamericanos cuando no nos gusta lo que dicen, según el criterio de este periódico. Además, entre un rey no elegido y un presidente elegido en las urnas, El Mundo reserva la consideración de “caudillo” para el segundo.

Diario Público

Dicen en portada que “Daniel Ortega también ataca a España” y lo vuelven a repetir en la página 2: “Los representantes de Nicaragua y Cuba también critican a España”. No es verdad, nadie atacó a España, Chávez criticó a Aznar y Daniel Ortega a Unión Fenosa. Ni Aznar ni esa empresa privada son España. Uno de sus analistas, Jesús Gómez, escribe: “Lo último que necesita la izquierda latinoamericana es una dosis extraordinaria de mesianismo y desprecio por la democracia y sus formas”. Lo preocupante es que no se refería a los golpistas de Estado contra Venezuela, sino a su presidente democrático.

El amotinamiento de los países dignos contra golpismos y abusos procedentes de presidentes y multinacionales españolas en esta cumbre nos debe hacer reflexionar a todos que ha llegado la hora de cambiar las relaciones entre la antigua metrópoli y América Latina. Las expresiones y avances hacia la unidad latinoamericana deben conllevar el alejamiento de una ex metrópoli que, con un jefe de Estado no electo que manda callar a los presidentes democráticos de América Latina y abandona las reuniones cuando no le gusta lo que oye, demuestra que no ha entendido que las cosas han cambiado. Si el gobierno de España va a esos encuentros a representar y defender a las multinacionales y a presidentes golpistas, este país europeo sobra en las cumbres latinoamericanas.

Cuando un joven se hace adulto e independiente, llega el momento en su vida en que debe dejar de invitar a sus cumpleaños y fiestas sociales a aquel compañero del colegio violento y bestia que le molestaba en el recreo. América Latina debe elegir entre unidad y soberanía o metrópoli que le dice que se calle.

www.pascualserrano.net


[1] Esa fue la expresión utilizada por el teniente coronal Antonio Tejero dirigida a los diputados en el intento de golpe de estado del 23 de febrero de 1981.

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Rusia pone en cancha europea balón de tropas convencionales

Moscú, PL, para RIA Novosti. Por Jorge Petinaud Martínez.- La moratoria al Tratado de Fuerzas Armadas Convencionales en Europa (FACE) aprobada esta semana por el parlamento ruso constituye hoy la más seria advertencia del Kremlin contra la expansión de la OTAN hacia sus fronteras.

Con esa decisión los diputados dieron un espaldarazo legal a la propuesta formulada por el presidente, Vladimir Putin, de interrumpir la participación de Moscú en el acuerdo a partir del 12 de diciembre de 2007, hasta que los países occidentales lo ratifiquen.

El compromiso que limita la cantidad de medios blindados, artillería, aviones y agrupaciones de tropas en el Viejo Continente fue rubricado en París en 1990, entre la Alianza Atlántica y el entonces Pacto de Varsovia.

Pero la desintegración del campo socialista y de la Unión Soviética creó una nueva situación cualitativa y se hizo necesaria una variante renovada del documento, que se aprobó en 1999, en Estambul.

Hasta el presente, el texto solo ha sido ratificado por Rusia, Belarus, Ucrania y Kazajstán.

El viceministro ruso de Asuntos exteriores, Alexander Grushko, señala que como previa condición la ratificación por todos los países, mientras la OTAN exigen que Moscú cumpla el denominado Protocolo de Estambul, relativo al desmantelamiento de bases en Georgia y en Transdniéster.

Esto último ya se satisfizo con la retirada rusa de Batumi y Ajalkalaki, en Georgia, mientras que en la autodenominada República Independiente de Transdniéster, en Moldova, permanecen fuerzas de paz, por lo cual solo quedan por resolver cuestiones meramente técnicas, añade.

En estas circunstancias, Moscú es el único país atado de manos y pie al viejo tratado, el cual reduce su capacidad defensiva y la movilidad de sus fuerzas dentro de su territorio, aseveró el presidente del Fondo de Política, Viacheslav Nikonov.

Al ejemplificar con cifras, el general de Ejército Yuri Baluyevski, jefe del Estado Mayor de las Fuerzas Armadas rusas, señaló que en el control de la cantidad de tanques en los arsenales de una y otra parte, la ventaja es de 12 a uno, a favor de la alianza occidental.

La incorporación de las repúblicas ex soviéticas del Báltico al bloque noratlántico adicionaron a éste otra ventaja, pues en las fronteras de Rusia existe de hecho una llamada “zona gris” sobre la que no rige ningún control de armamentos convencionales.

Si a ello se suman los proyectos anunciados por Washington de dislocar tropas y armas pesadas en Bulgaria y Rumania, será fácil comprender las reiteradas advertencias del presidente Putin desde la reunión de seguridad de Munich en febrero de este año.

En Alemania, el jefe del Kremlin alertó en términos drásticos sobre esas disparidades.

Una muestra de buena voluntad dio Moscú al convocar entre el 12 y 15 de junio a un foro que sesionó a puertas cerradas en el palacio de Hofburg, en Viena, donde presentó a la contraparte europea una especie de hoja de ruta con los pasos necesarios para salvar el FACE.

Pero ante la ausencia de una reacción positiva, el líder ruso firmó el 13 de julio un decreto que reitera la decisión de mantener una paridad razonable.

El Kremlin reclama de Occidente ratificar, sin condición alguna, el tratado adaptado, y que los nuevos estados de la OTAN se sumen a él.

Esta demanda tiene como objetivo impedir que en el territorio de las repúblicas ex soviéticas del Báltico existan agujeros negros que permitan argumentar jurídicamente el despliegue de fuerzas armadas.

Al pronunciarse sobre este asunto, el viceministro primero de Defensa, coronel general Alexander Kolmakov, aseguró que se analiza cómo reforzar el potencial de Moscú en la dirección occidental, aunque aún no se tomaron decisiones concretas.

Por su parte, el general de Ejército Baluyevski, advirtió que las limitaciones de flanco previstas en el FACE discriminan al país eurasiático y deben suprimirse.

El oficial subrayó que Moscú no sacrificará los intereses de su seguridad, por lo que la destrucción del FACE será una pérdida muy sensible para los europeos.

Si el acuerdo desaparece no será por culpa de Rusia y tampoco será una pérdida irrecuperable. Tenemos suficiente arsenal de fuerzas, recursos y métodos para garantizar la seguridad y los intereses nacionales, concluyó el jefe del Estado Mayor General.

En consonancia con sus palabras, el pleno respaldo de los legisladores ratifica ahora la decisión de la Federación rusa de defender su papel de potencia mundial.

Pasaron los tiempos de crisis derivados del derrumbe del socialismo en Europa y la desintegración de la Unión Soviética.

Con una economía robustecida y la estabilidad política lograda tras ocho años de mandato de Putin, el país más extenso del planeta reclama ahora su liderazgo incuestionable, y advierte en ese sentido a sus vecinos europeos.

Tercera Guerra Mundial. ¿Qué tiene que ver con ella Irán?

Alexandr Koldobski, subdirector del Instituto de Relaciones Internacionales, para RIA Novosti. Hace poco, Nicolás Sarkozy ha manifestado inequívocamente en Washington que el problema nuclear iraní podía resolverse mediante sanciones de la ONU y la UE, pero acto seguido manifestó la disposición a mantener diálogo con Teherán.

En opinión del mandatario galo, el arma nuclear en manos de Irán es inaceptable, pero todo país está en el derecho de desarrollar la energía atómica con fines civiles.

Es difícil que tal matización le haya sido de agrado al anfitrión George Bush quien no hace mucho instó a la comunidad internacional a “impedir que Irán obtenga acceso a las tecnologías nucleares para evitar una tercera guerra mundial”. La palabra es un reflejo de la realidad en la conciencia. Partiendo de este concepto, se impone la conclusión de que Bush tiene una idea clara de la tercera guerra mundial. Así las cosas, ¿cuál sería su guión?

De todas formas, resulta difícil establecer una relación entre Irán y una supuesta guerra mundial. Irán no podrá encabezar ninguna coalición de importancia en una contienda mundial ni ahora ni en un futuro visible. Tampoco podrá generar casus belli que provoque el surgimiento y sucesivo enfrentamiento de tales coaliciones. Cualquier aventura bélica instrumentada por Irán tendría como resultado su inminente derrota y desaparición de este país del mapamundi político. Por si fuera poco, en caso de que los acontecimientos adquieran tal cariz, Irán no contaría con simpatías algunas en el mundo.

De otro lado,  no se puede descartar la probabilidad de una operación militar norteamericana en Irán. Las consecuencias de tal demencia política serían gravísimas tanto para Teherán como para Washington. Lo que sucede hoy en Iraq parecería más bien el famoso show televisivo Fort Boyard. Pero ni siquiera el golpe militar asestado por EEUU daría inicio a una tercera guerra mundial. En la tesitura actual, podría provocarla sólo un enfrentamiento directo de las mayores potencias nucleares, dando al mismo tiempo por concluida la historia universal.

En el guión de una hipotética tercer guerra mundial las posturas de Rusia y de EEUU desempeñarían el papel clave, porque sus arsenales nucleares (a diferencia de los de otros Estados, aunque sean miembros del club nuclear) desempeñan papel sistémico en el mundo contemporáneo. Sería políticamente ingenuo y formalmente incorrecto suponer que los mayores Estados permanezcan al margen de esta contienda. Las relaciones de partenariado entre Rusia y Estados Unidos descartan la probabilidad de tercera guerra mundial por definición. Pero ya que, según Bush, tal guerra es posible a pesar de todo, en igual medida sería posible un enfrentamiento militar a gran escala entre EEUU y Rusia.

En la época prenuclear todavía era válida esta sentencia del célebre pensador alemán Karl von Clausewitz:“La guerra no es solamente un acto político, sino un verdadero instrumento político, una continuación de las relaciones políticas, una gestión de las mismas por otros medios.” En cambio, en una guerra entre dos Estados poseedores de arsenales nucleares sistémicos no puede haber vencedor. Esa es su diferencia de fondo. Todos los sueños de la victoria militar son irremediablemente rebatidos ante la perspectiva de un golpe de represalia demoledor. El único problema es que el primero en propinar el golpe será el segundo en morir.

Como el tema de tercera guerra mundial es mencionado por el presidente de EEUU y las alusiones a Irán parecen descabelladas, se impone esta conclusión alarmante para Rusia: en aras de lograr sus objetivos, Washington, sin atender la opinión de otros países, está dispuesto a desatar la tercera guerra mundial. Es lo único que se deriva de lo dicho por el primer mandatario norteamericano.

La última esperanza es que haya sido un simple lapsus linguae, parecido a las tristemente famosas confusiones de Brasil con Bolivia y de Austria con Australia (pero ¿con qué se puede confundir la tercera guerra mundial?). En un caso el asunto se limitó a las sarcásticas pancartas enarboladas por los vieneses: “¡En Austria no habitan canguros!”. Pero en el otro se trata de un menosprecio soberbio por el destino de los habitantes de la Tierra, sin exceptuar a los norteamericanos. A título de colofón procede señalar que no es un menosprecio a nivel oficial sino a nivel socio-biológico, porque la tercera guerra mundial llevará implícita la desaparición de la civilización humana.

LA OPINIÓN DEL AUTOR NO COINCIDIRÁ OBLIGATORIAMENTE CON LA DE RIA NOVOSTI

Se acabaron los días de Musharraf

Farooq Tariq

Traducido del inglés para Rebelión por Germán Leyens

El general Musharraf no se imaginó el escenario político que ha surgido después de cinco días de la ley marcial que impuso el 3 de noviembre. Sus esperanzas de una situación normal han sido destruidas incluso después de haber utilizado la más cruenta represión contra los abogados y los activistas políticos. Habrá más sorpresas desagradables en el futuro para el régimen militar que hasta ahora estuvo acostumbrado a un control político bastante estable.

Después de los abogados, ahora emergen los estudiantes en la oposición política al régimen militar. El 7 de noviembre de 2007 hubo manifestaciones en la mayor parte de las universidades públicas y privadas sobre todo en las principales ciudades de Pakistán. “El poder estudiantil sale del sopor” intituló News International el 8 de noviembre. Todos los tribunales en todo Pakistán están paralizados y el Consejo de los Abogados de Pakistán ha anunciado una huelga indefinida hasta que se retire la nueva Orden Constitucional Provisoria (PCO). Ha habido manifestaciones diarias de abogados en todo Pakistán. Las clases medias muestran una militancia extraordinaria.

La mayoría de los periódicos en Pakistán están repletos de historias sobre arrestos, manifestaciones y huelgas de diferentes partes de la sociedad. Pero estamos en el quinto día; no se ha permitido a ningún canal privado de televisión que transmita noticias en Pakistán. Sólo se pueden ver canciones, danzas, deportes y lecturas religiosas en diferentes canales, pero no se permite ningún boletín noticioso, fuera de la Televisión oficial.

La oposición más sorprendente al régimen militar ha sido la de Benazir Bhutto. Estaba negociando con el régimen de Musharraf una fórmula para compartir el poder. Pero los movimientos de los abogados intervinieron en esa alianza perversa obligando a Benazir Bhutto a manifestarse abiertamente contra el régimen militar. Casi la mitad de los abogados arrestados pertenecen al Partido del Pueblo de Pakistán. Quedó muy poco sitio para las maniobras de Benazir y sus jueguitos con el régimen. Llamó a las masas paquistaníes a alzarse contra la ley marcial del general Musharraf. “Restauren la constitución o tendremos una larga marcha de Lahore a Islamabad el 13 de noviembre” advirtió al régimen. Esto llevó a arrestos de activistas del Partido del Pueblo de Pakistán en todo el país. No fueron tocados en la primera fase de la represión iniciada el 3 de noviembre.

La organización mediática de los empresarios y empleados también se suma al movimiento de masas después de una represión sin precedentes contra los medios electrónicos e impresos por parte del régimen.

Fue un lunes negro el 5 de noviembre para las bolsas de valores en Paskitán. La caída de las bolsas resultó en una pérdida neta de cuatro mil millones de dólares en un día, sin precedentes en la historia de los últimos 17 años de la bolsa.

Sus cercanos amigos imperialistas de EE.UU., el Reino Unido y la Unión Europea se han visto obligados a condenar por lo menos verbalmente esta imposición de la emergencia por primera vez desde el 11-S. Todas las brutales violaciones de los derechos humanos en Pakistán desde el 11-S han sido siempre un asunto interno de Pakistán para el imperialismo de EE.UU. Incluso el imperialismo australiano condena asimismo la lamentable situación de Pakistán y califica por primera vez a Musharraf de “dictador”, algo que el pueblo paquistaní ha vivido durante ocho años. Pero parece que el general Musharraf trata de mostrar sus ojos enfurecidos incluso a sus jefes, del mismo modo como los fundamentalistas religiosos se salen del control del régimen militar en Pakistán. “Nunca se puede controlar a un monstruo durante mucho tiempo,” como lo muestra la acción del general Musharraf. Holanda ha suspendido la ayuda a Pakistán y EE.UU. está reexaminando su relación con el régimen militar según informes que han sido publicados en el país.

El movimiento sigue creciendo en todas las esferas de la vida. Esto a pesar de un nivel de represión sin precedentes durante los primeros cinco días de la emergencia; su verdadero nombre es ley marcial. La policía entró en la oficina de la Comisión de Derechos Humanos de Pakistán y arrestó a más de 80 activistas sociales y políticos que estaban discutiendo su estrategia para oponerse a la acción militar. Fue algo desconocido hasta ahora, que la policía entrara a éste, el edificio independiente más prestigioso en Lahore. La policía ingresó a los edificios de la Alta Corte de Lahore y arrestó a más de 700 abogados de las cámaras de los jueces, bibliotecas, salas de abogados y de la cantina. Algo semejante no sucedió ni siquiera bajo la más brutal ley marcial del general Zia Ul Haque en los años ochenta.

Según el ministerio del interior en la provincia Punjab, 1.734 activistas políticos, periodistas y abogados fueron arrestados durante los primeros cuatro días de la ley marcial. Cifras similares han sido declaradas por los gobiernos de las otras tres provincias. Es la represión más brutal de los oponentes del régimen de Musharraf de los últimos ocho años. Los abogados y activistas políticos arrestados han sido acusados según la Ley Antiterrorista y han sido enviados a sitios alejados de sus ciudades. Nadie puede reunirse con ellos.

Un tratamiento represivo semejante ha sido aplicado a los jueces de la Corte Suprema y a las Altas Cortes de Pakistán que se han negado valerosamente a prestar juramente bajo la nueva Orden Constitucional Provisoria (PCO). Fueron colocados bajo arresto domiciliario y no se permite que sus niños vayan a las escuelas. Se ha negado el ingreso a sus casas de doctores cuando han sido llamados para tratamientos de emergencia.

La policía está allanando de modo regular casas de abogados y oponentes políticos del régimen. Pakistán se ha convertido en un Estado policial y militar en el sentido real de la expresión. Se ve a la policía por doquier en las principales ciudades. Ha habido un aumento en los robos y asaltos durante los últimos cuatro días porque la policía es desplegada sólo para reprimir la oposición al régimen.

El general Musharraf enfrenta ahora más oposición que nunca en el público en general.

Musharraf está perdiendo rápidamente su apoyo interior y externo. Casi ha perdido el apoyo de su amiga más reciente, Benazir Bhutto. Los partidos religiosos se han visto obligado a romper su prolongada relación con el régimen. Las antiguas alianzas y formaciones están en crisis. Es una crisis real del Estado paquistaní. El régimen se aísla más con cada día que pasa. Actualmente sólo dos partidos políticos apoyan al régimen: la Liga Musulmana Q y el Movimiento Muhajir Qaumi, ambos socios del gobierno militar. Pero los dos son odiados cada vez más por los ciudadanos de a pie de Pakistán.

El camino de la represión para controlar a la oposición pierde su peso con cada día que pasa. El Estado no puede reprimir todas las voces en rápido aumento que se oponen al régimen. La implementación de la agenda neoliberal a una mayor velocidad se ha caracterizado por aumentos diarios de precios y un creciente desempleo. Es el régimen brutal del libre mercado que lleva a la monopolización de la economía. El crecimiento de la economía capitalista no ha tocado fondo. El fondo es más de un 70% de una población de 160 millones.

Varios activistas de Awami Jamhoori Tehreek (AJT), Alianza de izquierdas de siete partidos y grupos políticos, están bajo arresto, incluyendo a Nisar Shah, presidente del Partido Laborista de Pakistán. Abid Hassan Minto, convocador de la AJT y presidente del Partido Nacional de Trabajadores ha llamado a todas las fuerzas de izquierda a unirse al movimiento y a combatir al régimen militar. La izquierda ya no es una fuerza insignificante en Pakistán. El levantamiento estudiantil contra el régimen es sobre todo el resultado del trabajo de las fuerzas de izquierdas y de activistas sociales radicales.

El régimen no puede durar mucho más. El movimiento se desarrolla y crece. El coraje sin precedentes de los abogados ha influenciado a muchos y toman el camino de la oposición activa.

La oposición al régimen militar se fortalecerá con la solidaridad activa de nuestros amigos y camaradas en el exterior. Los piquetes frente a las embajadas de Pakistán en todo el mundo serán uno de los medios más efectivos de oposición. No estamos solos, lo sabemos, pero necesitamos más información al respecto.

El otro calentamiento global

Juan Gelman

Página12

El físico ha provocado –entre otras cosas– cambios de clima en todo el mundo, lluvias inesperadas, estaciones que se ponen del revés. El político amenaza con causar más derramamiento de sangre todavía y, se sabe, la sangre no es el mejor fertilizante de la tierra. El empecinamiento de la Casa Blanca en instalar su escudo antimisiles en países del Este europeo que alguna vez fueron zona de influencia soviética ha levantado palabras fuertes en la boca del presidente ruso Vladimir Putin: amenazó con rediseñar viejos y nuevos blancos en Europa occidental que podrían ser atacados con “misiles balísticos o tal vez mediante un sistema completamente nuevo”, si el presidente Bush insiste en instalar un radar en la República Checa y un interceptor de misiles en Polonia (AP, 4-6-07). Washington argumenta que el escudo es necesario para hacer estallar en el aire los misiles que lanzaría Irán, aunque es notorio que no tienen el alcance necesario para tocar tierras europeas y mucho menos las estadounidenses. Moscú afirma que se quiere cercar militarmente a Rusia. Los “halcones-gallina” han acentuado su campaña de acusaciones contra el régimen ruso, al que califican de antidemocrático y fatal para los derechos humanos. Por las dudas, W. afirma que esto no es un retorno a la Guerra Fría. Tiene razón: lo que vendría es una guerra muy caliente.

Otra disputa alimenta el calentamiento político global: la lucha entre EE.UU. y China por el control del petróleo africano. El primero tiene escasas reservas de oro negro y necesita sostener su sistema industrial y agropecuario. El PBI chino crece a un ritmo impresionante –alrededor del 10 por ciento anual– y su demanda de energéticos aumenta a paso rápido. Los dos países emplean métodos diferentes. El Pentágono se atiene a la “filosofía” tipo Irak y Afganistán y ha establecido no hace mucho un comando militar específico para Africa (Africom, por sus siglas en inglés), continúa su intervención encubierta en la guerra civil de Sudán, ha comenzado a bombardear la Somalia también sumida en una guerra civil, teje una red de alianzas militares en Africa del Norte y planea combatir a los insurgentes de Nigeria, su devoto aliado. La injerencia militar norteamericana en Sudán lleva años, léase Darfur. No otra cosa ocurre en Somalia: en los años ’90, EE.UU. intervino contra los señores de la guerra en nombre del “humanitarismo”, ahora les proporciona grandes cantidades armas y dinero en nombre del “antiterrorismo”. Todo cambia en esta vida. La sed de petróleo, no.

China, por su parte, recorre otro camino: inversiones y más inversiones, ya que –se estima– el 30 por ciento de sus importaciones del energético proviene de Africa. Ofrece créditos blandos sin intereses ni garantías –nada que ver con los “austeros” del Banco Mundial y el FMI– y otorga préstamos para construir caminos, hospitales y escuelas en algunos de los países más endeudados del planeta. Esto viene envuelto en una gorda serie de iniciativas diplomáticas. En noviembre del 2006, Pekín organizó una reunión en la cumbre a la que asistieron 40 jefes de Estado africanos, de Angola, Nigeria, Mali, Argelia, Sudáfrica entre otros. La Compañía Nacional de Petróleo de China (CNPC) acaba de cerrar acuerdos con Nigeria y Sudáfrica para crear un consorcio que incluye a la South African Petroleum Co. y que le dará acceso a otros 175.000 barriles diarios de oro negro el año que viene. La CNPC tendrá el 45 por ciento de las acciones correspondientes a la explotación de un yacimiento submarino de Nigeria. Y luego: Pekín aportó más de 8000 millones de dólares a Angola, Nigeria y Mozambique en el 2006, contra los 2300 millones que el Banco Mundial destinó a toda el Africa subsahariana. Y asoma el cinismo sin fronteras: la Casa Blanca denuesta a China porque quiere “asegurarse el abastecimiento de petróleo en las fuentes”, como si ésa no fuera una preocupación central de EE.UU. desde hace un siglo.

La CNPC es el inversor petrolero más importante de Sudán, país al que ha volcado unos 15.000 millones de dólares desde 1999 y del que toma del 65 al 80 por ciento del medio millón de barriles que produce cada día. Posee una refinería a medias con el gobierno sudanés, ha construido un oleoducto y así satisface el 8 por ciento de su demanda interna de petróleo, que se incrementa un 30 por ciento anual, según datos de la Agencia de EE.UU. para el Desarrollo Internacional (www.usaid.gov). La cuestión es que los yacimiento de petróleo sudaneses se concentran en el sur del país y la Casa Blanca califica la guerra civil –que alimenta– de “genocidio” a fin de disfrazar su intención de proceder a un “cambio de régimen” drástico en Sudán. Desde que se descubrió petróleo en Darfur, el Pentágono ha intensificado su apoyo al Ejército Popular de Liberación de Sudán –financiación y entrenamiento, incluso en la Escuela de Fuerzas Especiales de Fort Benning, Georgia– y echado más leña a un fuego que ha provocado la muerte de 100 a 200.000 sudaneses y el desplazamiento de un millón desde el 2003, año de la invasión a Irak. En el documento de los “halcones-gallina” titulado “New American Century’s Present Dangers: Crisis and Opportunity in American Foreign and Defense Policy” (rightweb.irc-online.org, 7-6-06) se lee clarito: “Nuestro poderío militar y la voluntad de emplearlo seguirá siendo un factor clave en nuestra capacidad de promover la paz”. Como dijera el novelista y comediógrafo francés Tristan Bernard: “Hay amenazas de paz, pero no estamos preparados todavía”.

La expansión de la OTAN

Globalización del poder militar

Mahdi Darius Nazemroaya

Global Research

Traducción para Rebelión Horacio Garetto hgaretto@wilnet.com.ar

Que se sepa la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) no cambió nunca formalmente su mandato constitutivo después de que se disolviera la organización del Pacto de Varsovia y de la desintegración de la Unión Soviética. Pero no obstante el fin de la Guerra Fría la Otan continuó expandiéndose. En 1999, ya antes de la guerra contra Yugoslavia, se expandió por Europa del Este.

La Otan está abocada evidentemente a un programa expansivo tanto de sus estados miembros como de sus fines originales. Y está, crecientemente incorporando la temática de la “seguridad energética” de sus estados miembros como uno de los fines de la organización. Esto se traduce en una militarización de las arterias mundiales, del trayecto de los oleoductos, de la ruta de los tankeros petroleros y de las aguas internacionales.

¿El pacto de defensa mutua de la OTAN se utilizará para el control de los recursos energéticos?

Ya el senador Richard Lugar propuso que la OTAN acuda en ayuda de cualquier miembro de la alianza militar, como Estados Unidos por ejemplo, cuyas fuentes de energía pueden ser amenazadas. Esta propuesta recibió fuerte apoyo de los países del este europeo dependientes del aprovisionamiento energético ruso. La intervención vendría de la mano de una laxa interpretación del art. 5 del Tratado.

El senador fue citado declarando que, según el, “la OTAN debería terminar de ver que, en definitiva no hay demasiada diferencia entre un bloqueo militar o una demostración de fuerza militar en una frontera, por ejemplo, con la posibilidad de ver a un miembro de la alianza coercionado por la posibilidad de un corte de energía.

El artículo 5 es la columna vertebral del Tratado. Por el se considera como un ataque a todos el ataque contra uno de sus miembros. Uno de esos países miembros podría en algún momento en el que sienta que su “seguridad energética” esté afectada reclamar la intervención de la alianza militar. Y corresponde observar que la mayoría de los países de la OTAN son deficitarios en energía.

No sorprende que esta evolución de las cosas irrite e inquiete a Rusia. Si este pensamiento se convirtiere en doctrina oficial en cualquier momento se puede transformar en la justificación para la imposición de sanciones políticas o económicas contra Rusia o cualquier otro país productor de energía, incluyendo Irán, Turkmenistán, Libia o Venezuela, con vistas a dominar y disponer de sus recursos.

Peter Mandelson, a cargo de la Comisión de Comercio de Estados Unidos, emitió una declaración según la cual “los dos países (EU y Rusia) piensan que es el otro el que quiere utilizar el arma energética como un instrumento político”. Y que la relación está en su peor momento desde el fin de la guerra fría y que Europa quiere “seguridad energética”

Por todo esto, y por otras cosas también, es que Rusia y sus aliados perciben el proyecto del escudo antimisiles de la Otan como un medio para coercionar a Rusia y para ejercer presión sobres sus recursos energéticos por medio de la amenaza del uso de la fuerza. Rusia, como China y como Irán, están en curso de ir siendo militarmente rodeados por un cinturón de bases militares.

La expansión de la OTAN en dirección de una alianza militar mundial

“La OTAN se ha ido transformando de su estructura de la época de la guerra fría y de la década de los 90 en una institución transatlántica, de alcance global y socios globales. Esta transformación es más evidente en Afganistán, dónde la OTAN está en plena tarea, pero ya se ha cruzado la línea entre lo que está dentro del área y lo que está afuera, que era el debate en los años 90 y que llevó tiempo superar. No hay cosa tal como “dentro del área y fuera del área”. Potencialmente, todo puede ser área de incumbencia de la OTAN. Esto no significa que sea una organización global. Es una organización transatlántica, pero su artículo 5 tiene ahora implicaciones globales. La Otan está en un proceso de desarrollo de capacidades y extensión de horizontes políticos como para tratar con problemas y contingencias alrededor del mundo. Es un enorme desafío”.

– Daniel Fried, Subsecretario de Estado para asuntos Europeos y asiáticos (17 de abril de 2007)

La Otan está considerando la posibilidad de ser una organización de alcance global (“global reach”) tal que la transforme en una fuerza militar global que incluya miembros de afuera de la zona original de Norteamérica y el continente europeo. Si bien no es oficial es un hecho que la OTAN ya ha iniciado un proceso de transición hacia una mundialización (globalization en el original, N. del T.) de sus operaciones y fuerzas militares. La OTAN se ha comprometido fuertemente en Afganistán, tiene sus asuntos en Asia Central; hay bases de la OTAN en Afganistán, cerca de las fronteras con China y con Irán. Extendió su presencia en los Balcanes (visible a través de su implicación en la guerra contra la antigua Yugoslavia). Tiene también previstas amplias operaciones militares en Sudán, y en el continente africano en general, todo bajo la máscara de un compromiso de “mantenimiento de la paz”.

Aunque informalmente, la OTAN participa en operaciones sobre el terreno en el Líbano. Barcos de guerra de la organización están desplegados en las aguas del este africano, en el Mar Rojo, y en el mar arábigo. Barcos daneses y alemanes, pertenecientes a la OTAN están presentes en el mar mediterráneo oriental y, en la eventualidad de una guerra, podrían atacar Siria.

Deslizándose hacia Irán. La expansión de la Otan en el Golfo Pérsico: “la iniciativa de seguridad del Golfo”

La OTAN viene buscando la forma de entrometerse más formalmente en el Golfo. De hecho las fuerzas de la OTAN están operando por allí desde la época de la Guerra Fría. El director del Aparato Nacional de Seguridad de Kuwait, el Sheikh Thamer Ali Sabah Al-Salem Al-Sabah, anunció que Kuwait firmó un acuerdo de seguridad con la OTAN durante la conferencia que reunió al Consejo de Cooperación del Golfo con la OTAN que tuvo lugar del 11 al 12 de diciembre de 2006. Ese Consejo, luego rebautizado Consejo de Cooperación de los Estados Arabes del Golfo incluye a Arabia Saudita, Kuwait, los Emiratos Arabes Unidos, Qatar, Bahrein y Oman. Ya hay entre ellos un acuerdo militar, el Gulf Shield Defense Force, y también hay acuerdos de seguridad de varios de ellos, cada uno por su parte, con Estados Unidos y con Gran Bretaña. La OTAN dialoga con varios de ellos como Qatar y Kuwait en busca de formalizar su presencia militar en el Golfo.

“Bienvenidos a Teherán”: Irán asume el control de Basora

Las tropas británicas se inhiben ante el dominio de la ciudad por las milicias confesionales shiíes

Ghaith Abdul-Ahad

The Guardian/IraqSolidaridad

Hace poco en Basora, en una tarde nublada, dos flamantes todoterrenos de la policía se dirigieron hacia un polvoriento y desangelado campo de fútbol en el que jugaban unos niños, que dejaron de hacerlo para observar a los recién llegados, tres hombres vestidos con dishdashas [túnicas] negras, que salieron de uno de los coches. Uno de ellos, armado con un kalashnikov, se puso a vigilar mientras que los otros dos sacaban varios cables y tubos metálicos del maletero del vehículo. Mientras los dos hombres manipulaban los cables, el que llevaba el arma la blandía en dirección de los muchachos, que querían grabarlos con su teléfono móvil.

Entonces, entre gritos de “Moqtada, Moqtada” y “Allahu Akbar” [Dios es grande], se produjeron dos tremendas explosiones que catapultaron hacia el cielo un par de misiles [tierra-tierra] katiuska. Su objetivo era la base británica [situada] en el antiguo palacio [presidencial] de Sadam Husein [1]. Los hombres debían proceder de cualquier lugar de Basora y, con toda probabilidad, de una casa de civiles. Los hombres subieron de nuevo a los vehículos y se marcharon; los niños reanudaron su partido.

“[…] Desde que Reino Unido empezó a desplegar campos magnéticos anti-misiles, los misiles que nosotros lanzamos impactan sobre la población civil”, me dijo después Abu Mujtaba, jefe del grupo de hombres del Ejército del Mahdi [de Moqtada as-Sáder en Basora]. El último rumor que circula entre las milicias de Basora es el de los campos magnéticos; otro rumor es que los británicos bombardean a la población civil para dañar la reputación del Ejército del Mahdi.

La escena que acababa de presenciar era un suceso cotidiano en una zona considerada relativamente segura y estable si se la compara con la guerra civil que asola las regiones del norte. Sin embargo, lo más destacado esta semana ha sido la decisión del ejército británico de no enviar allí al príncipe Harry, ya que Basora, y las zonas de los alrededores, formalmente controladas por los británicos, están lejos de ser seguras.

Durante una reciente visita de nueve días, políticos, responsables de seguridad y ejecutivos [de las empresas de seguridad] explicaron cómo las calles de la ciudad estaban, de hecho, bajo el poder de milicias rivales que compiten entre sí por el control del territorio, por el control del frágil aparato del Estado [de la era] post-Sadam, y por el control de las fuentes de ingresos como el petróleo y el contrabando de armas. Al igual que en Bagdad, hombres armados recorren las calles subidos en las traseras de las furgonetas y la ciudad se la reparten entre las milicias y las familias mafiosas rivales, que desconfían unas de las otras [2].

“[…] Si el Profeta Mahoma llegara hoy a Basora lo asesinarían, porque no pertenece a ninguna milicia”, me dijo un profesor de Derecho. “[…] No existe el imperio de la ley; la única ley es la ley de las milicias”.

Los políticos

Abú Ammar [3], un antiguo y prominente político, confirmó esta descripción de la ciudad; es un tecnócrata laico que tenía grandes esperanzas cuando por primera vez, hace más de cuatro años, los británicos llegaron allí. La ciudad había sido duramente castigada por las guerras de Sadam Husein contra Irán y Kuwait, y él era optimista acerca de que la ocupación aportaría democracia y prosperidad.

Pero el auge de las milicias ha puesto un precio a eso, afirma. Ahora está demasiado aterrorizado para hablar en el vestíbulo de un hotel e insistió en reunirse conmigo en mi habitación.

“[…] Cuando esos partidos religiosos afirman que Basora está tranquila es porque controlan la ciudad y la están expoliando”, manifiesta: “[…] Está tranquila no porque esté bajo control de la policía, sino porque todas las milicias tienen intereses y quieren mantener el statu quo. En el momento en el que sus intereses se vean amenazados, la ciudad entera arderá”.

Como muchas de las personas con las que he conversado, me dijo que la apariencia de un Estado que funciona es una gran ilusión: “[…] Las fuerzas de seguridad estás compuestas por hombres de las milicias. En cualquier enfrentamiento entre partidos políticos, las fuerzas policiales se dividirán según la línea del partido [a la que pertenezcan] y se enfrentarán entre sí”.

El comandante paramilitar

Quienes realmente controlan Basora son hombres como Sayed Youssif. Es un mando intermedio, pero su nombre y el de su milicia, La Venganza de Dios, despierta el terror en cualquier parte de Basora.

Se inició con un reducido grupo de hombres armados que ocuparon un pequeño edificio público. El antiguo estudiante religioso se labró una reputación de temible matón con el asesinato de antiguos baazistas y vendedores de alcohol; terminó por convertirse en un mercenario a sueldo de quien estuviera dispuesto a pagar su precio.

Fui a verle a su fortaleza de Basora. Hombres armados con uniformes de los comandos del ministerio del Interior hacían guardia en la puerta y un francotirador vigilaba desde el tejado.

En la antesala del despacho, dirigentes tribales, responsables y más hombres armados estaban sentados, descalzos, esperado que Sayed Youssif los llamara. Algunos querían que los ayudase para que sus familiares ingresaran en el ejército [Guardia Nacional] o en la policía. Varios tenían problemas con otras milicias y buscaban protección. Pero la mayoría estaba allí para rendir pleitesía a un hombre poderoso, cuya ayuda pudieran necesitar algún día. Como el aparato oficial del Estado va hacia el caos, hombres como él se han convertido en los principales administradores de justicia y protección. En Basora nadie ingresa en el ejército, en la policía o en un puesto de la administración sin una carta de recomendación de una milicia o de un partido político.

Sentado delante de un mural con un águila que emerge de Basora y abraza todo Iraq, conservaba sus gestos de estudiante religioso; con las manos apoyadas sobre las rodillas, bajaba la cabeza para escuchar con atención mientras los visitantes le hablaban. Pero en su escritorio, frente a él, dos teléfonos que no paraban de sonar y una pistola con dos cartuchos indicaban el poder que ahora ostenta.

Sayed Youssif acaba de dictar sentencia en el caso de un hombre sunní a cuyo hermano acusaron de disparar contra shiíes hace ahora más de 15 años. Familiares de las supuestas víctimas le exigen que les pague o lo matarán. El hombre alegaba que su hermano, que había salido del país hacía dos años, era demasiado pobre para pagar siete millones de dinares (unos 3.700 euros) como compensación.

El hombre sunní, agitado, imploraba clemencia. “[…] Los tiempos han cambiado”, dice Sayed Youssif en voz baja pero potente. “[…] Ahora tú, sunní, vienes a suplicarme como un ratón. ¿Te acuerdas de cuando ninguno de nosotros nos atrevíamos siquiera a dirigirte la palabra? Entonces tú eras un tirano, pero nosotros no somos tiranos como tú. Te daré una semana para que vayas a tu tribu y los convenzas de que nos entreguen a tu hermano o te juzgaremos a ti en su lugar”.

En aquel momento, explica, estaba preocupado por una lucha feroz contra el partido Fadhila [o al-Fadila], otra milicia shií, que durante los dos años anteriores controló la provincia y los yacimientos de petróleo [4].

Junto con un grupo de otras milicias que mantienen fuertes lazos con Irán, Sayed Youssif intentaba desplazar al partido Fadhila: “[…] Se lo he dicho a todos los miembros del ayuntamiento: tenéis que elegir, o votáis contra el gobernador o moriréis”, le dijo a uno de sus ayudantes. Al día siguiente, dos bombas explosionaron a las puertas del consejo de ediles de Fadhila.

El general

Una tarde me reuní en el ministerio del Interior con un veterano general iraquí. Había una docena de hombres armados, vestidos con uniformes militares, que dormitaban; un joven oficial me guió hasta él a través de un laberinto de pasillos tapizados con sacos terreros.

Cuando entré, el general estaba hablando por teléfono con otro oficial; amenazaba de broma a la persona con la que hablaba: “Cierra el pico o enviaré la democracia a tu ciudad”.

Cuando terminó la conversación, el general —que se negó a que su nombre se hiciera público por miedo a las milicias— me estrechó la mano y me dijo: “Bienvenido a Teherán”.

Le pregunté qué había de verdad en las afirmaciones de los británicos sobre que la seguridad estaba mejorando. Su respuesta fue tajante: “[…] Los británicos vinieron aquí como turistas militares. Cometieron errores tremendos cuando entrenaron a las fuerzas de seguridad [iraquíes]. Nombraron oficiales de policía a hombres de las milicias y decidieron no enfrentarse a ellas. Hemos llegado a un punto en el que las milicias son una fuerza legítima en las calles”.

Este hombre, y otros oficiales de seguridad en Basora, incluido un asesor británico de la policía local, describieron una red de distintas fuerzas de seguridad leales a diferentes facciones o milicias.

“[…] La mayor parte de la fuerza policial está dividida entre [el partido] Fadhila, que controla la Unidad de Apoyo Táctico —el cuerpo mejor entrenada—, y Moqtada [as-Sáder], que controla la policía regular”, afirma el general:

“[…] Fadhila, además, controla los campos de petróleo, por lo que controla la fuerza que protege el petróleo y parte de la Marina. Moqtada controla los puertos y aduanas y, por lo tanto, controla a los aduaneros, a la policía y a sus servicios de inteligencia. Los comandos están bajo el control de las Brigadas del Badr”.

La relación entre las milicias y las unidades de seguridad en las que se han infiltrado era incierta y difícil de definir, afirma: “[…] Incluso el oficial de policía que no pertenece a una milicia se unirá a ella para autoprotegerse, y una vez afiliado a una milicia, entonces, aunque uno sea su comandante no puede relevarlo, “[…] porque en ese momento ya te enfrentas a un partido político”, añade.

Más del 60% de sus propios oficiales y “casi todos” los policías pertenecen a las milicias: “[…] Haría falta una gran extirpación quirúrgica para limpiar la ciudad”, afirma.

La operación Simbad del ejército británico se diseñó justo para eso. El ejército manifestó que fue un éxito, pero el general no opina lo mismo: “[…] La operación fracasó de forma estrepitosa, porque no limpió las fuerzas policiales”, afirma. “[…] Tenemos por delante años de luchas y asesinatos: las milicias se derrocan unas a otras y luego se escinden, y eso hace que día tras día seamos testigos de la formación de nuevos grupos. La retirada británica está dando lugar a una lucha de poder entre las diferentes facciones”.

El oficial de Inteligencia

En el salón de su modesto domicilio de Basora, un oficial militar de alto rango de la Inteligencia, llamado Samer [5], me dijo que las milicias podrían tomar el control de la ciudad en una hora y media si así lo decidiesen. Al lado del sofá había un lanzagranadas, una ametralladora y un par de granadas. Samer ha sobrevivido a dos intentos de asesinato.

Mientras que un joven que luce una pistola sujeta por el cinturón nos trae unas latas de Fanta, Samer me habla las fuerzas económicas que apoyan el crecimiento de las milicias: “[…] Las milicias y las tribus son cárteles que controlan los puertos principales y los pozos de petróleo más importantes; poseen sus propios puertos y todas roban petróleo. Cuando el equilibrio de poder se rompe, se enfrentan en las calles”, afirma.

Me dijo cómo hace escasas semanas sustituyeron a un directivo de la empresa eléctrica leal a Moqtada as-Sáder por otro leal al partido Fadhila, lo que provocó enfrentamientos en las calles entre las diferentes unidades de la policía.

Cuando se produce un enfrentamiento entre dos milicias, las fuerzas de la policía se dividen y una unidad de policía se enfrenta a otras unidades. Los coches de la policía se convierten en coches de las milicias. Un mando del Ejército del Mahdi estaba tan aterrado que esto no le parecía raro: “[…] Claro que voy en un coche de policía, ¿qué quiere, que el comandante vaya en taxi?”

Para complicar aún más las cosas, Samer afirma que la mayoría de los miembros de las milicias tienen múltiples carnés de diferentes grupos: “[…] Se van de un grupo a otro dependiendo de quién les pague más”.

Al igual que el general, Samer culpaba a los británicos de la situación actual: “[…] Los responsables británicos son muy cuidadosos con su imagen; están demasiado atemorizados para provocar un enfrentamiento. Permiten que el cáncer se apodere del cuerpo. Incluso si las milicias quemaran mañana la ciudad, los británicos no se enfrentarían a ellas. Saben que les sobrepasan en número y que sufrirían grandes pérdidas si lo hicieran”.

Al día siguiente volví a visitar al general. Estaba sentado con otros dos oficiales, hablando de lo que le había ocurrido ese día: “[…] Hoy nuestros primos, los británicos, me han llevado a Amara [capital de la provincia de Maysan, situada al norte de Basora] para asistir a la ceremonia del traspaso de competencias de la seguridad”, dice. Otro de los oficiales responde: “[…] Dales un mes y todo se vendrá abajo”. ¿Un mes?”, responde el general riendo: “[…] Dales unos días”.

Los iraníes

En Basora no se puede ir muy lejos sin toparse con pruebas de la influencia iraní en la ciudad. Incluso dentro del edificio del consulado británico se advierte a los visitantes que no utilicen sus teléfonos móviles, porque: “[…] Los iraníes de la puerta de al lado lo escuchan todo”, afirma un responsable de seguridad.

En el mercado de Basora hay productos iraníes por todas partes, desde productos lácteos hasta motocicletas y aparatos electrónicos. En las librerías se venden libros de frases en farsi [persa] y por las paredes hay carteles del ayatolá Jomeini. Pero la influencia iraní también se percibe en lugares más siniestros. Abú Multaba describió el grado de cooperación entre Irán y sus unidades. Su relato refleja lo que muchos miembros de las milicias me han contado en otros lugares de Iraq.

En una de las casas de uno de los barrios más pobres de Basora, uno de ellos me dijo: “[…] Necesitamos armas e Irán es nuestro único mercado. Si los saudíes nos hubieran dado armas dejaríamos de traerlas desde Irán”, y continúa: “[…] Los iraníes no nos dan armas, nos las venden armas; una bomba iraní nos cuesta 100 dólares, no hay nada gratis. Sabemos que a Irán no le interesa lo mejor para Iraq y sabemos que están aquí para enfrentarse a estadounidenses y británicos en nuestra tierra, pero los necesitamos y ellos nos utilizan”.

A pesar de este escepticismo sobre los motivos de Teherán, afirma que varias unidades del Ejército del Mahdi están ahora bajo el control efectivo iraní: “[…] Algunas unidades obedecían a otros mandos pero Irán consiguió infiltrarse en ellas; esas unidades trabajan ahora directamente para Irán”. Afirma que la mayor parte de las milicias shiíes y de los partidos que actualmente controlan la política en Basora, están formados por iraníes y financiados por Irán.

Tanto el general como el oficial de inteligencia son de la misma opinión: “[…] Irán no sólo se ha infiltrado en el gobierno y en las fuerzas de seguridad a través de las milicias y de los partidos que fomentaron en Irán, también se infiltraron en el grupo de Moqtada [as-Sáder] proveyéndolos de armas”, me dice el general, y agrega: “[…] Irán tomó el control de algunos descontentos y de algunas milicias suministrándoles dinero y armas”.

En su despacho, lleno de armas con signos iraníes, Samer me enseñó unas secuencias que sus hombres habían filmado de una operación de robo de armas en la que se incautaron seis katiuskas prácticamente nuevos. “[…] En Basora, Irán tiene más influencia que el gobierno de Bagdad”, afirma y añade: “[…] Provee a las milicias de todo, desde calcetines hasta misiles”.

Sin embargo, como muchos otros, es realista sobre la interferencia iraní: “[…] Al contrario que EEUU y Reino Unido, Irán invierte mejor. Sabía dónde inyectar el dinero: en las milicias y en los partidos políticos. Si estalla una guerra pueden tomar Basora sin enviar ni un solo soldado. Luchan en una guerra de desgaste contra EEUU y Reino Unido, desangrándolos poco a poco. Nosotros capturamos espías iraníes y desmantelamos redes de inteligencia, pero ellos no se dedican a espiar sobre cuántos kalashnikovs tiene el ejército iraquí, están aquí para obtener información sobre las fuerzas de la Coalición [de tropas de ocupación]” [6].

Sin embargo, otras personas dan pruebas de que la influencia iraní se utiliza también para lograr objetivos menos estratégicos. Un hombre de negocios de Basora, que importa refrescos de Irán, me dijo que una vez tuvo una discusión sobre el precio de los productos con su proveedor iraní. Cuando se negó a pagarle, hombres armados de una milicia pro-iraní irrumpieron en la tienda y lo secuestraron. No lo liberaron hasta que pagó todo lo que debía al comerciante iraní.

Nasaif Jassem, un concejal del partido Fadhila que controla la provincia y la industria petrolera en Basora, es muy crítico con la influencia iraní. El partido Fadhila, apoyado por los británicos —como todo el mundo sabe—, surgió de una escisión del bloque confesional shií en Bagdad [Alianza Unida Iraquí] después de que éstos acusaran a la Alianza de tener un programa sectario [7]. “[…] Los ocupantes británicos se irán pero los otros ocupantes, los iraníes, se quedarán durante mucho tiempo”, afirma, y añade: “[…] Quieren tener un agente en Iraq al que puedan mover a su antojo, al igual que Hizbolá en Líbano. Irán le está enviado un mensaje a Occidente: “[…] No te atrevas a acercarte, porque Basora y su pueblo pueden saltar por los aires”.

El miedo a los iraníes se extiende por toda la ciudad. Lo vi en la oficina del general una noche que estuve allí hasta bien tarde. Sus dos teléfonos móviles no dejaron de sonar, siempre era una equivocación. La cara del general palideció: “[…] Me han localizado. La milicia controla todas las antenas repetidoras de los móviles y ahora ya saben dónde estoy”.

“[…] ¿Quién lo sabe, los iraníes o las milicias?, le pregunté. “Son los mismos” [respondió]. Llamó a sus guardias para que mirasen rápidamente por las ventanas para comprobar que los sacos terreros estaban bien apilados. “[…] ¿Cree usted que yo, o el mando británico, podemos andar libremente por Basora?, me preguntó: “[…] Pues la respuesta es ‘No’, pero el encargado de asuntos iraníes puede ir donde le plazca”.

Notas de IraqSolidaridad:

1. Véase en IraqSolidaridad: Informe de ‘Global Policy Forum’ (I): Las bases de EEUU en Iraq y la nueva embajada en Bagdad

2. Sobre la pugna de las milicias shiíes en el sur de Basora y la influencia iraní, véase en IraqSolidaridad: Pedro Rojo y Carlos Varea: ¿Está jugando Irán a la ‘resistencia’ en Basora? Las milicias chiíes se disputan Basora, mientras Irán bloquea la negociación con EEUU sobre Iraq , Carlos Varea: Nuevo gobierno en Iraq: inestable reparto sectario. Aún están por asignar las carteras claves de seguridad , Carlos Varea: Iraq, Estado de terror. 146.000 iraquíes integran ejércitos privados sin control alguno , Mahan Abedin: Badr, Irán y los nuevos cuerpos de seguridad iraquíes EEUU ha aceptado a la milicia chií como un componente esencial de la lucha contrainsurgente y Tom Lasseter: Irán gana influencia y poder en Iraq a través de las milicias. La organización Badr utiliza el ministerio de Interior para perpetrar asesinatos sectarios .

3. El nombre se ha cambiado por razones de seguridad.

4. Ver nota 2.

5. Igualmente, un nombre supuesto.

6. La AUI, triunfadora en las últimas elecciones legislativas de 2005, soporta el gobierno de Nuri al-Maliki, del partido Dawa. Sus principales componentes son el antes denominado Consejo Supremo de la Revolución Islámica en Iraq y la corriente de as-Sáder.

7. Irán está ya invirtiendo en la reconstrucción de las instalaciones petrolíferas de Basora, que serán unidas con refinerías iraníes por un nuevo oleoducto que transportará inicialmente 200.000 barriles de crudo iraquí al día hasta Irán, una propuesta de Teherán ya aceptada por las autoridades locales de Basora (Az-Zaman, 17 y 26 de mayo de 2007).

Ghaith Abdul-Ahad (1975) es periodista y fotógrafo iraquí que inició su carrera tras la invasión estadounidense de su país. Trabaja como periodista independiente para ‘The Guardian’ y ‘The Washington Post’. Sus fotografías se han publicado, además de en los anteriores, en The ‘New York Times’ y ‘Los Angeles Times’. En 2005 recibió el ‘Gaby Rado Memorial Award’, concedido por Amnistía Internacional a los periodistas noveles. Fue uno de los últimos periodistas independientes en abandonar Faluya tras el asalto a la ciudad en abril de 2004; también cubrió el asalto de Najaf en agosto de 2004. En octubre de 2005 publicó junto con otros tres periodistas un libro titulado ‘Unembedded: Four Independent Photojournalists on the War in Iraq’, que documenta la violencia diaria en las calles de Bagdad y la historia más desconocida de la cultura iraquí con profusión de fotografías

The Guardian (www.theguardian.co.uk)

IraqSolidaridad (www.iraqsolidaridad.org)

Traducido del inglés para IraqSolidaridad por Paloma Valverde